Tour #11- Sagan & Froome, el dúo inesperado

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La undécima etapa del Tour, con llegada a la amplia ciudad de Montpellier, que se sitúa, geográficamente hablando, en el sur de Francia, en el departamento de Hérault, a primera vista nos daba la sensación de que vendría a ser un escollo a salvar más bien inocente. Era una etapa de configuración llana con alguna que otra cuesta de poca importancia.

Se apuntaba en los medios informativos como una jornada de puro trámite. Con todo, hechos hubo suficientes para que la carrera se pusiera al rojo vivo, especialmente a consecuencia de un elemento de la naturaleza que ha constituido muchas veces un tormento añadido para los sufridos hombres de la ruta. Hacemos referencia al viento que sopló intensamente a modo de ráfagas a lo largo de su itinerario, sea a favor o bien lateralmente en contra, un factor que dificultó enormemente a todas luces la posición y marcha de los ciclistas sumergidos y apretujados dentro del gran pelotón, que paulatinamente fue fraccionándose en diversos grupos por esos inconvenientes apuntados.

El peso y el paso de los kilómetros ya vienen contrariando las piernas de los corredores. No es una historia nueva y más cuando llevamos recorrida, en más o en menos, la mitad de las etapas establecidas. Estamos en el ecuador de la prueba, una cifra mágica que ya se deja sentir.

¡Vaya sorpresa!

Hubo, además, varias caídas y también la formación de los célebres y tan temidos abanicos, una contrariedad más para los esforzados corredores. Cabe anotar la incidencia matinal protagonizada por el francés Arthur Vichot y el australiano Leigh Howard, que a la larga desistieron en el intento, siendo neutralizados a 60 kilómetros de la línea de llegada. Hubo otras escaramuzas muy variadas que no vale la pena exponer y que murieron sin gloria.

Cuando todos pensábamos que la etapa concluiría en Montpellier con una tumultuosa llegada a cargo de varios ciclistas envalentonados, un riesgo más, surgió de nuevo la estrella reluciente del eslovaco Peter Sagan, cuando restaban tan sólo una decena de kilómetros para cubrir. Se unieron a él, automáticamente, el británico Chris Froome, el nada menos líder que vestía como era natural la inconfundible elástica amarilla, acompañado por el polaco Macieg Bodnar y el británico también Geraint Thomas, que a poco del final renunció a seguir luchando. La victoria estaba en juego entre los tres componentes que resistieron de la citada fuga. Sagan, como era natural, se llevó por segunda vez la etapa en cuestión en esta ronda francesa. Recordamos su otra victoria que se adjudicó al segundo día de carrera, cuyo término tuvo lugar en la localidad de Cherburgo-Octeville.

Una compensación mínima

Lo más llamativo de la jornada fue que Froome logró a la llegada una escasa ventaja de tan sólo seis segundos sobre el siguiente grupo de escogidos, cifra a la que se debió adicionar la correspondiente bonificación, que suponía otros seis segundos de empuje, diríamos en un sentido amplio de la palabra. Fue una compensación que contribuyó en reforzar, aunque fuera muy levemente, su posición de líder, en detrimento del colombiano Nairo Quintana, que aparece como el máximo contrincante al triunfo final y que queda ahora a 35 segundos del liderato, en el cuarto lugar de la general.

En el fondo de la cuestión, más que esta ventaja fehaciente obtenida por Froome que ha acumulado para su zurrón, supone un golpe positivo sobre todo en la moral de este corredor, nacido en Nairobi, república de Kenya, que tiene 31 años y lleva, por ahora, las de ganar. Ya veremos si el veredicto de las montañas alpinas será tan contundente como todos vaticinamos o esperamos.

Los españoles se mantienen en la palestra

Antes de concluir el presente comentario, quisiéramos manifestar que la clasificación general ha registrado estas diferencias, cortas diferencias, apuntadas hoy. No vamos a entrar en más detalles al respecto. Otro tiempo habrá para dedicarnos a ello, confrontando diferencias y demás. En referencia a los mejores clasificados españoles hasta la fecha, cabe destacar que el murciano Alejandro Valverde ha pasado a ocupar el octavo lugar, con un retraso de un minuto con 13 segundos con respecto al líder. Es una situación positiva. En cambio no ha tenido las cosas tan de cara, el catalán Joaquim Rodríguez, que se ha retrasado, ocupando el doceavo lugar, a un minuto con 52 segundos de Froome. Nuestro veterano representante con eso del viento y demás no ha podido superar el baile intrincado de esta etapa con llegada a Montpellier.

¿Y qué va a acontecer en el temido Mont Ventoux?

Estamos en la expectativa cara a la etapa próxima que nos debe llevar a la altura de la cima del conocido y tan temido Mont Ventoux, desprovisto en su parte alta de vegetación y transformada en una especie de desierto lunar. Nos llegan noticias recientes en la que los organizadores nos anuncian que las condiciones climatológicas no son precisamente propicias para que los ciclistas puedan subir hasta su justa cumbre en virtud del fuerte viento reinante, que rozaba hoy los 104 kilómetros a la hora, una temeridad en aquel soleado y hasta inhóspito lugar.

¿Y qué han propuesto hacer los dirigentes del Tour ante esta perspectiva de última hora? La determinación consistirá en cancelar los postreros 6 kilómetros de recorrido; es decir, en vez de cubrir los 15,7 kilómetros de ascensión que estaban previstos, se realizarán 9,7 kilómetros, disminuyendo en consecuencia incluso su porcentaje de pendiente que se acusa más en la parte final del recorrido. De haberse cubierto al completo el Mont Ventoux, el promedio registrado de pendiente es del 8,8%, una cifra muy representativa que por esta vez ya no será.

En fin, esto es lo que hay. Hemos de conformarnos con lo que se nos ha dicho a los cuatro vientos, ya que hablamos del viento, nuestro protagonista de hoy.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de FB del Team Sky

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