Tour #14- Cuatro veces Cavendish

0
1
vistas

La decimocuarta etapa, con final en la localidad de Villars les Dombes, que se sitúa concretamente en la región denominada Ródano-Alpes, radicada en el departamento de Ain, no lejana de las ciudades de Lyon y Ginebra, constituyó un acontecimiento deportivo para los miles y miles de aficionados que se congregaron al borde la carretera y en la meta de llegada para aplaudir a sus ciclistas preferidos.

Una aventura a cuatro que se diluyó

En el fondo, hay de decirlo, fue una jornada de puro trámite reservada a favor de los especialistas de la velocidad. La etapa en sí no ofrecía apenas dificultades. Sopló como ya es habitual en la zona el clásico viento lateral que pudo tener sus consecuencias ante la formación de los temidos abanicos algo que los hombres del pedal no soportan. Sobresalió el intento matutino y un tanto aislado protagonizado por el suizo Martin Elmiger, cercano a su país, el italiano Cesare Benedetti, el estadounidense Alex Howes y el francés Jeremy Roy, que anduvieron en vanguardia hasta a muy pocos kilómetros de la meta. Su aventura terminaría como era de esperar con una profunda amargura por parte de estos cuatro animosos ciclistas que ansiaban siquiera por conseguir una reconfortante victoria de etapa.

Cavendish no deja de ser un ciclista admirado

El triunfo correspondió una vez más a favor del británico Mark Cavendish que pudo superar en los últimos momentos finales de etapa al noruego Alexander Kristoff, al eslovaco Peter Sagan, que nunca falta a la cita, y al belga John Degenkolb. En el transcurso de tan apurado y arriesgado “sprint”, se dejó entrever el punto de velocidad impuesto por el germano Marcel Kittel, que cruzó la línea de llegada alzando un brazo con la consiguiente desesperación en su encuentro denodado frente a Cavendish en el último respiro, que realizó una maniobra un tanto dudosa que parecía querer entorpecer su camino.

El documento filmado ofrecía cierta incertidumbre a la reclamación que se formuló a los jueces de llegada, que atendieron al demandante. Tras un tiempo prudencial, se procedió a analizar el asunto. Finalmente la petición de Kittel fue desestimada. Se confirmó como vencedor de la etapa a este inglés fuera de serie oriundo de la Isla de Man, que redondeaba su cuarta victoria en este Tour. Efectivamente, se coronó rey en la primera etapa, que finalizó en Utah Beach; en la tercera, que se vivió en Angers; en la sexta, que se registró en Montauban, y, ahora, en la decimocuarta, que hemos apuntado en la población de Villars-les-Dombes. Esta es la buena coletilla de éxitos que acaba de acumular y de guardar en su zurrón cual fuera un rico tesoro.

Y ahora nos preguntamos: ¿Volverá a las andadas a vencer en alguna que otra etapa en ese Tour que le quedan siete jornadas para su conclusión? No hay duda que se avecinan etapas difíciles de alta montaña en el corazón de los Alpes, pero queda alguna que otra que da todavía facilidades a los velocistas. Nos quedamos, pues, con esta pregunta en el aire que resta por responder en un futuro casi inmediato. Sólo nos hace falta esperar con un poco de paciencia algunos días más para que las cosas se nos aclaren del todo.

Los números cantan

Con ello nunca está de más exponer que Cavendish (31 años) con esta victoria, además, acaba de lograr el triunfo número 30 en el extenso historial del Tour de Francia. Tras de él figura el francés Bernard Hinault, con 28 triunfos de etapa. Al británico le queda todavía un corto trecho para poder rebasar al inolvidable campeón de otros tiempos, el belga Eddy Merckx, que dejó plasmadas en el libro de oro nada menos que 34 victorias, una marca que no podemos olvidar y que encierra cierta trascendencia. Mark Cavendish, siempre es posible, podría superar tal récord en las temporadas próximas si se mantiene en activo dándole a los pedales. El récord que posee Merckx es difícil de alcanzar, pero no imposible. Los números están aquí.

Una mención especial

Como punto de conclusión al comentario de hoy nunca está de más el divulgar el complejo turístico que se encuentra junto a la localidad de Villars-les-Dombes, término de la decimocuarta etapa del actual Tour, en donde la caravana multicolor ciclista ha llegado bajo el signo de apoteosis que nos ha brindado el gran público allí presente, cosa que sucede todos los días, haga frío o calor, en cualquier rincón de nuestro vecino país. Francia vive un festival rodado cada día y se siente orgullosa por difundir y revivir tan imponente acontecimiento deportivo.

Resulta que en este rincón de la geografía gala se descubren las excelencias en alto grado de la fauna y de la flora que adornan un espacio natural en reserva que se encuentra emplazada en las proximidades de la población que acabamos de citar, final de etapa del Tour por vez primera. Hemos contemplado la grandeza de este parque extremadamente bien cuidado, con una reserva natural ornitológica; es decir, dedicada a las aves, que han encontrado un punto álgido y de amparo en donde guarecerse y hasta permanecer. Existen allí una extensa y fructífera escala de pájaros más o menos exóticos. Nos consta que esta reserva por sus propiedades innatas constituye un eslabón de alta cotización internacional y más propiamente en el tradicional continente europeo.

El Tour de Francia, no lo olvidemos, aprovecha cualquier oportunidad para divulgar con cierto orgullo el esplendor variado que reúne su país. No hay vuelta de hoja.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

Publicidad

Deja un comentario