Tour #3- Cavendish bis

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La historia se repitió en el transcurso de la tercera etapa del Tour, que concluyó en la ciudad monumental de Angers, situada en la zona del noroeste de Francia. Hubo un apretado final que el británico Mark Cavendish resolvió en ajustada pugna, esta vez, frente al alemán André Greipel. Fue un juego entre los hombres veloces. El eslovaco Peter Sagan se mantuvo como líder de la prueba separado por unos escasos segundos sobre sus contrincantes actuales más directos.

La fuga matinal

Tal como estaba el recorrido sin apenas obstáculos, casi una extensa planicie, alternada con un sube y baja repetitivo, los corredores no se sentían con ánimos para dar la batalla en la etapa que nos ocupa. Se pudo contemplar, eso sí, una animosa fuga en solitario como hacen los valientes, protagonizada por el corredor galo un tanto desconocido, Armindo Fonseca (27 años), muy motivado en su ataque por ser originario de aquella región en la cual transitaba la caravana multicolor. Llegó a poseer una acentuada ventaja de 11 minutos hasta que los ilustres de la carrera decidieron darle la vuelta al asunto. Posteriormente, con el paso y peso de los kilómetros, se unió a él, su compatriota y veterano de estirpe batalladora, Thomas Voeckler, que le acompañó en las postrimerías aún sin mucha convicción. Pero que le sirvió para asignarle alguna pincelada más a su ferviente popularidad.

Los velocistas se pusieron en órbita

A seis kilómetros de la meta de Angers, la escapada murió como era de prever a manos del gran pelotón que traspasó automáticamente la batuta de las hostilidades a los hombres amantes de la velocidad. A tren de vértigo y con no poco riesgo, se decidió la partida, que volvió a recaer a manos del británico Cavendish, por partida doble, si tomamos en consideración el de que se adjudicó también la primera etapa. Su estrella no oscureció al tercer día ante el antagonismo interpuesto por la sombra del germano Greipel, muy conocido en esas lides, que le faltó un par de palmos para imponerse a su tenaz adversario. El pronóstico o vaticinio no era del todo complicado. A fin de cuentas no hubo sorpresa.

Los considerados ciclistas veloces en la actual ronda francesa conforman simplemente un simple ramillete sin muchas florituras. La relación de “sprinters” natos no es muy abundante. Uno termina pronto de leer la relación de aspirantes y de adentrarse en vaticinios. Es una tarea sencilla. De ahí que los nombres de esta gama de ciclistas de actualidad constituyan un factor un tanto repetitivo. Entre unos pocos anda el juego. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, diríamos en un sentido vulgar de la palabra.

En otros tiempos el ciclismo no era así y fuimos testigos fehacientes de ello. De hombres veloces había un montón y nos era más que difícil el acertar en el pronóstico, salvo atletas del pedal excepcionales que los había, tales como fueron Van Steenbergen, Van Looy, Cipollini, Zabel, Benedetti, De Bruyne, Darrigade, De Filippis, Vlaeyen y Vannitsen, entre varios otros. No dejemos en el tintero a nuestros inolvidables Miguel Poblet y Óscar Freire, fieles en nuestro recuerdo, tanto el corredor catalán como el corredor cántabro.

Concluimos afirmando que en esta jornada no ha habido caídas de importancia. Al reunir una participación tan numerosa en este Tour, que supone una suma poco menos de doscientos atletas del pedal, montando en sus frágiles bicicletas, circulando por carreteras un tanto estrechas y a una alta velocidad, no es de extrañar que acontezcan esta serie de contratiempos o accidentes que lo único que contribuyen es a enturbiar el desarrollo de la prueba, la nota discordante que fue en las dos primeras etapas que hemos vivido de la ronda francesa.

Como colofón final damos de más algún dato complementario

Más de uno se preguntará si la histórica ciudad de Angers ha recibido alguna visita del Tour de Francia con el paso de los tiempos. Con esta etapa que hemos comentado hoy se ha cumplido el ciclo y hemos comprobado que por seis veces se ha visto compensada tal población con recepción de tan atractivo y sugestivo acontecimiento deportivo. La primera vez fue en el año 1979, registrándose la victoria del holandés Jan Raas, siendo líder el francés Bernard Hinault, distinción honorable que conservó hasta París, la capital.

Es de destacar el inmenso castillo medieval que enaltece a la ciudad de Angers, situado sobre un promontorio rocoso desde donde se divisa una panorámica espléndida, destacando las aguas del río Maine. En el siglo IX, la fortaleza estuvo tutelada como residencia de descanso de los poderosos Condes de Anjou, una institución dinástica de gran poder en aquel entonces. En el 1204, la región fue reconquistada por el rey Felipe II de Francia y el castillo sufrió una transformación valiosa gracias al impulso dado por su nieto sucesor, el rey Luís IX, el Santo, a principios del siglo XIII, en una época plena de grandeza bajo todos los ámbitos. Tal castillo está celosamente protegido por una gran muralla que está flanqueada por 17 torres que imponen un gran respeto y a la vez admiración. Su visión es impresionante y su silueta nos dejó un extraordinario recuerdo en una de nuestras visitas a aquellos lugares no distantes de los célebres castillos del Loira, una riqueza única que no tiene límites y que constituye un justo orgullo para sus habitantes.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de FB del Tour de Francia

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