Tour #9- La reválida de Dumolin

0
5
vistas

La octava etapa vivida del Tour, disputada en su última parte en tierras andorranas bajo la silueta inconfundible de la montaña de Arcalís, un lugar muy tradicional para los que practican el deporte de la nieve, ha constituido una jornada abierta bajo el influjo de unas pésimas condiciones climatológicas, alternadas por ráfagas de lluvia y de granizo, especialmente en sus postrimerías un tanto dantescas, en donde algunos ciclistas han mostrado ciertas debilidades si aspiran todavía a ganar esta ronda gala, encerrada a estas alturas con varias incógnitas por dilucidar.

Queda competición por delante y de ahí que puedan acontecer eventos a todas luces imprevisibles, que están aflorando cuando los participantes empiezan a experimentar el peso de los kilómetros y la dureza intrínseca que encierra en sí esta prueba ciclista de máximo prestigio internacional.

La cara y cruz de la moneda

A primera vista, aparte de la victoria de etapa bien trabajada por el joven holandés de la ciudad de Maastricht, Tom Dumoulin (25 años), un atleta del pedal con ímpetu y voluntad, nos ha impactado el abandono de nuestro máximo representante español, Alberto Contador, doliente desde hace días a raíz de las dos caídas casi consecutivas que sufrió en los primeros días de carrera.

Contador para comprobar su estado físico se tomó la libertad de escaparse del gran grupo casi de salida, casi en el punto de partida emplazada en la localidad de Viella. Fue en el kilómetro 9, en compañía de otros ciclistas, que decidieron probar suerte y entre los cuales se encontraban nuestro compatriota Valverde y el colombiano Henao. El marco para verificar tal filigrana ciclista fue en el Puerto de la Bonaigua, con sus 14 kilómetros de ascensión. Algo más adelante, el madrileño se resintió ante el esfuerzo prematuro realizado y decidió desistir en el intento, siendo alcanzado por el pelotón, en donde pedaleaban apretujados los corredores más ilustres. En el kilómetro 84 de la etapa, previas repetitivas consultas con su director técnico, Contador tomó la determinación tajante de abandonar en definitiva esta competición, que constituía su ilusión de esta temporada, ilusión fallida a fin de cuentas. Era su máximo objetivo.

El ciclismo es una especialidad deportiva que sufre con frecuencia esa clase de trastornos que dan al traste con todas las esperanzas y todas las motivaciones. Así fue todo. A esperar que en un próximo año haya una suerte plena. Con todo, con el paso de los años, esta clase de acontecimientos son cada vez más difíciles de asimilar o superar. Físicamente hablando, poco a poco, se va perdiendo el poder intrínseco de recuperación, un arma que juega siempre un papel preponderante. Los que tenemos años y practicamos la bicicleta activamente conocemos de sobras este condicionamiento que nos atenaza.

Los ecos de la etapa

Por otra parte, la etapa se caracterizó por una fuga matinal integrada por un grupo de una veintena de corredores, que con la suma de los kilómetros fue reduciéndose en número de una manera progresiva. En realidad fueron seis los únicos protagonistas que supervivieron a la sugestiva aventura, que llegó a feliz término, logrando copar las primeras plazas en la línea de meta de Arcalis. Tras Dumoulin, se clasificaron, a 38 segundos, el portugués Riu Alberto Faria da Costa ¡vaya nombre y apellidos! y el polaco Rafal Majka, empeñado éste en ganar el título en el Gran Premio de la Montaña. Agraciados a continuación y algo más tarde lo hicieron el asturiano Dani Navarro, el colombiano Winner Anacona y el francés Thibaut Pinot, en este orden. El llamado gran pelotón hizo su entrada a algo más de seis minutos, lo cual no alteró los primeros lugares de la general; es decir, los componentes aludidos no constituyeron apenas un peligro que alterara la tabla clasificatoria.

La general varió tan sólo ligeramente. Los dos primeros puestos corresponden ahora a dos corredores ingleses: Chris Froome (1º), bien conocido, y Adam Yates (2º), una sorpresa y no tan conocido, espoleados muy de cerca por el irlandés Daniel Martin (3º), el colombiano Nairo Alexander Quintana (4º) y el español Joaquim Rodríguez (5º), separados los cinco por el escaso margen de tan sólo unos pocos segundos de tiempo de más. Rodríguez, por ejemplo, está clasificado a 37 segundos, un soplo.

Dumoulin se reencuentra con el pasado

Al contemplar la victoria de Tom Dumoulin en la cima de la montaña de Arcalis, nos vienen a la memoria siquiera unas pinceladas de este corredor holandés, oriundo del país de las planicies, aunque la ciudad de Maastricht de donde es hijo, nos ofrece una serie de subidas de cierta dificultad, subidas que no concuerdan con lo que en verdad predomina es este país famoso por sus plantaciones florecientes de tulipanes, que tienen un colorido y una variedad que fascinan a cualquiera. Aquellos contornos, por suerte, los conocemos bastante a fondo. En un año se pueden contemplar y conocer muchas cosas.

Actualmente pertenece al equipo Team Giant-Alpecin, cuya sede está radicada en Deventer (Holanda). Pasó al campo profesional en la temporada del 2012. Es un buen contrarrelojista y recordamos su tercer puesto en el Campeonato Mundial de esta modalidad, celebrado precisamente en la población de Ponferrada, en el 2014. En el curso de estos dos últimos años ha conseguido varias victorias de etapa. En 2015, conquistó una etapa en la Vuelta al País Vasco, dos en la Vuelta a Suiza y dos más en la Vuelta a España, adicionando en ésta, además, el Premio a la Combatividad, producto resultante de su vital temperamento.

En el presente año, se ha adjudicado una etapa en el Giro de Italia y, ahora, lo acaba de conseguir en este Tour de Francia que nos ocupa. Mide una estatura de un metro con 86, y pesa 71 kilos. No quisiéramos pasar por alto tal como le suelen llamar sus amistades más allegadas: “La Mariposa de Maastricht”. Todo un contraste curioso este apodo.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

INFO

El ciclismo es virgen en Somiedo

Deja un comentario