Tour de Francia #12, la contracrónica

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La duodécima etapa del Tour de Francia salvó el tercer y último asalto perteneciente a los contrafuertes pirenaicos, acontecimiento que hemos vivido en el transcurso de estos días. Las montañas han constituido un eslabón de cierta importancia cara al resultado final que nos deparará la célebre y tradicional ronda francesa. Hemos de tomar en consideración, lo hemos afirmado en nuestro anterior comentario, que al Tour le aguardan todavía muchos kilómetros y no pocos acontecimientos.

Contabilizamos hoy otras nueve etapas nada despreciables que nos faltan por cubrir. Naturalmente quedan a la vuelta de la esquina y como reto de altas vuelos la presencia de los temidos jueces de paz de los Alpes, que tendrán una influencia vital en torno al resultado final de la prueba.

El conquistador de una segunda victoria

La llegada de la etapa culminó afrontando la subida nada despreciable denominada Plateau de Beille, cuya cima se situaba a 1.780 metros de altura. Los concurrentes se vieron obligados a superar una longitud de 16 kilómetros de dura ascensión, con un porcentaje medio de pendiente del 7,9%. En fin, era un puerto catalogado de categoría especial, que esta vez ante la persistente lluvia allí reinante una mayor dedicación e incomodidad por parte de todos.

Cabe destacar la actuación sobresaliente llevada a cabo por el catalán Joaquim Rodríguez, que lanzó un certero ataque que le permitió rubricar su segunda victoria de etapa en este Tour, con una ventaja en la meta superior al minuto de tiempo sobre el danés Jacob Fulsang y el francés Romain Bardet, también motivados en este meritorio toque de atención.

Cabe reseñar que el corredor de Parets, llamado más popularmente el “Purito”, realizó una gesta similar en la tercera etapa que finalizó en el Muro de Huy, en cuesta y en territorio belga. A primera vista y como resumen, entresacamos la conclusión de que esta jornada en cuestión se asemejó en gran manera a la del día anterior, que tuvo término en la localidad de Cauterets, en una subida algo más accesible y fácil.

Una jornada de libertad para algunos

No nos duelen prendas al exponer que esta etapa que nos ocupa no tuvo muchas emociones o la que bien hubiéramos deseado. Los hombres importantes de la carrera, que no son muchos a estas alturas, decidieron dar cierta libertad a los corredores que por unas circunstancias u otras estaban alejados de las primeras posiciones de la tabla de la general, lo cual, en consecuencia, no representaba peligro cara a los dominadores de la situación, a los actores de más prestigio.

De ahí que algunos tuvieran la venia para tomar las riendas de una escapada como así fue. Los grandes equipos, en vistas del panorama, les dejaron a actuar y hacer, todo un día de libertad para algunos animosos ciclistas que los hubo. De entre ellos cabe destacar la escapada más fructífera que recayó y estuvo a cargo de nueve ciclistas, que pedalearon perfectamente conjuntados hasta que la etapa entró en su fase decisiva. Entre estos agraciados se encontraba nuestro representante el catalán Joaquim Rodríguez, que sacó el provecho deseado tras haber pasado un período más bien gris en este Tour, a raíz de alguna caída no grave y de algún inconveniente más. En ciclismo esta circunstancia que apuntamos se da con frecuencia. Hay días fáciles y hay días difíciles. Es la cantinela de siempre.

El equipo Sky, una fortaleza invulnerable

Efectivamente, existe un insistente control y dominio por parte del equipo Team Sky, que arropa concienzudamente a su líder, el británico Chris Froome, muy seguro de sus recursos y de su capacidad en defender con eficacia su privilegiada posición ante los ataques de sus adversarios. En los momentos más culminantes o importantes sus camisetas enfundadas sobre sus cuerpos de color negro llaman poderosamente a la atención. Automáticamente y en plan rutinario ocupan los lugares de vanguardia y rodeando con celo a su jefe de filas, Christopher Froome, que va pedaleando luciendo su elástica amarilla y reluciente.

Los más eficaces en este cometido son el británico Geraint Thomas y el australiano Richie Porte, que van imprimiendo un fuerte ritmo y que constantemente van oteando a sus alrededores para evitar sorpresas inesperadas o esperadas. Vienen actuando con prontitud y decisión, cerrando cualquier iniciativa de mal tinte. Subiendo el puerto de Plateau de Beille, se pudo contemplar, por ejemplo, un ataque del español Alberto Contador, que fue neutralizado sin muchos apuros, y después, un par de estocadas más, a cargo del colombiano Nairo Quintana, que también fueron eliminadas sin perdón.

Los componentes de la escuadra Team Sky por ahora están atentos a todos los movimientos por inocentes que parezcan. No se fían ni de sus sombras ¡valga la palabra! No se puede pedalear a medias tintas y ellos lo saben de sobras, porque conocen a fondo el duro oficio que supone ser ciclista.

Esperamos que en la etapa próxima (13ª etapa), la que finalizará en la población de Rodez, habrá otra música por comentar.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia 

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