Tour de Francia #16, la contracrónica

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La caravana multicolor del Tour, poco a poco, se ha ido acercando a lo que van a ser las etapas alpinas, un paso asumible y trascendente. Tras un día de obligado descanso, los corredores participantes deberán afrontar cuatro jornadas consecutivas de alta montaña ante el rigor impuesto por varios importantes puertos que se han de cruzar y que nos han de mostrar sobre el tapete las verdades de esta competición internacional de alto rango.

Aunque a estas alturas todos sabemos que el británico Chris Froome es el que tiene más opciones para adjudicarse la ronda francesa siempre nos queda en el aire un resquicio, una incógnita de duda ante los acontecimientos que están al caer. Los jueces de paz deberán darnos el veredicto definitivo que es lo que en verdad nos vale a los aficionados.

La dificultad del día

La etapa, tal como era de esperar, no nos descubrió nada de nuevo. Se desprendió que los ciclistas de más renombre no quisieron dilapidar fuerzas así como así ante lo que ha de acontecer, que no es poco. Admiración la nuestra ante el triunfo inesperado del corredor alicantino de la localidad de Ibi, Rubén Plaza, un veterano de la bicicleta, que supo elegir el momento oportuno para asestar la estocada definitiva al iniciarse el Col de Manse, de 1.268 metros, calificado de segunda categoría, con sus ascensión de 9 kilómetros y una pendiente media del 5,6%, situado no distante de la ciudad de Gap, término de la etapa en cuestión.

Esta gesta, que acaba de alcanzar a los 35 años, compensa con creces una larga carrera deportiva digna de elogio por sus continuadas prestaciones a favor de las dos ruedas. Su victoria viene a ser un honorable colofón cuando su retirada de la vida activa no se divisa muy lejana.

La cara y cruz de la moneda: Rubén Plaza y Peter Sagan

Rubén Plaza se desembarazó de sus adversarios más directos cuando quedaban en litigio unos pocos kilómetros para la meta. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los primeros mejor clasificados de la etapa había fraguado una audaz escapada en sus inicios.

Se formó un grupo numeroso de veintitrés unidades, esta escapada con el paso y dureza de los kilómetros fue reduciéndose paulatinamente. En verdad no representaban un serio peligro en la tabla de la general, andaban todos ellos, por lo general, en lugares perdidos. El pelotón no les hizo mucho caso por su poca influencia. Es curiosidad constatar que este aludido grupo de audaces contaba con cinco españoles: los vascos Erviti e Irizar, el madrileño Maté, el alicantino Plaza, en agraciado día, y el asturiano Navarro.

Una vez más, Peter Sagan tropezó en la misma piedra: se debió conformar con desespero de ser el segundo de la etapa. Contabilizamos hasta la fecha nada menos que cinco veces haber cruzado la línea de llegada en segunda posición sin conseguir la victoria deseada. La suerte le sigue dando la espalda ¡vaya frustración! Es algo que el eslovaco bien recordará con el pasar de los años y con evidente amargura.

Dilucidando la clasificación general

Dentro del margen establecido de once minutos la clasificación absoluta actual nos delata, nos encierra, a una decena de corredores. Nos encontramos con el británico Christopher Froome , encabezando la tabla como líder por espacio de once días.

Le siguen el colombiano Nairo Quintana (2º), a tres minutos 10 segundos; el estadounidense Tejay Van Garderen (3º), a tres minutos 32 segundos; los españoles Alejandro Valverde (4º), a cuatro minutos 02 segundos, y Alberto Contador (5º), a cuatro minutos 23 segundos; el otro británico Geraint Thomas (6º), a cinco minutos 32 segundos; el holandés Robert Gesink (7º), a seis minutos 23 segundos; el italiano Vincenzo Nubali (8º), a siete minutos 49 segundos; el otro holandés Bauke Mollema (9º), a ocho minutos 53 segundos, y el francés Warren Barguil (10º), a once minutos 03 segundos.

El panorama, pues, no puede ser más interesante y más oteando los grandes puertos de montaña que se han de cruzar y que los forzados o esforzados de la ruta deberán afrontar y superar.

Nunca está de más recalcar que entre los diez primeros que hemos relacionado aquí, forman todos ellos un conglomerado internacional de diferentes nacionalidades. Cada país, por ahora, tiene su baza individual o a dúo, tales como España, que tiene a dos paladines: Valverde y Contador; la Gran Bretaña, mediante Froome y Thomas, y los Países Bajos bajo el concurso de Gesink y de Mollema. Es un dato simple que nos llama a la atención a la hora de plasmar estas cuartillas.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de FB de Tour de Francia

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