Tour de Francia #17, la contracrónica

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Era de esperar y así ha sucedido. La decimoséptima etapa del Tour, vivida en el corazón de los Alpes, con llegada a la cima del Puerto de Pra Loup, un lugar tradicional para los que practican el deporte de la nieve, ha constituido una jornada abierta, especialmente en la parte final que nos ha mostrado a las claras las debilidades por parte de algunos ciclistas que afrontan la última semana de este Tour. Poco a poco, cara al final decisivo van dilucidándose las incógnitas que una carrera de estas características siempre posee. No nos queda por delante mucha cuerda, mucha competición. Tres etapas consecutivas de alta montaña que nos alertan a partir de ahora.

Los ciclistas de segundo plano animan la contienda

A primera vista, debemos señalar la victoria de etapa bien trabajada por el corredor germano Simon Geschke (29 años), berlinés de nacimiento, que pudo resistir el Col d´Allos, de 2.250 metros de altura, calificado de primera categoría, lugar que eligió para realizar el golpe maestro del día, inesperado si se quiere, redondeando una gesta que le permitió llegar en solitario en la meta que se alzaba en el Pra Loup, tras tener que salvar como colofón final una ascensión de 6 kilómetros bajo una pendiente bastante asequible del 6,5%.

Los corredores fueron llegando a la meta bastante dispersos. Sus rostros, la mayoría, desencajados por el esfuerzo realizado, cosa un tanto lógica a estas alturas del Tour en el cual todo pesa en las piernas de los contendientes.

No podemos por menos que afirmar que Geschke, que posee un historial más bien gris, ha ganado o ha cosechado una victoria que tildamos admirable, aunque algo tardía. Compensa a su pasado, siempre dedicado a los demás. Su ejemplo ha sido el de respaldar a su capitán y a sus compañeros de fatigas, una labor silenciosa que el gran público no ve ni palpa.

Ha sido el clásico gregario. Así es apelado más comúnmente por los aficionados italianos; es decir, aquellos atletas del pedal que se limitan a cumplir las órdenes recibidas, prestando una ayuda eficiente y desinteresada incluso a sus colegas, sumergidos en un difícil trance o situación complicada. El germano Geschke es ciclista profesional desde el año 2008; es decir, ocho temporadas al pie del cañón. Actualmente pertenece al equipo Team Giant-Alpecin, con licencia neerlandesa desde su creación, pero que en esta temporada ha pasado a registrarse en Alemania.

Van Garderen, una ilusión perdida, y algún hechos más

Nos llamó poderosamente la atención la indisposición y desfallecimiento del estadounidense Tejay Van Garderen, que se vio en la obligación de abandonar ante la incapacidad de poder seguir en ruta en este Tour que se ha llevado tras sí un montón de desdichas. El animoso corredor americano tras habernos ofrecido una actuación muy plena y con regularidad, así de repente ha debido abandonar la caravana multicolor.

Deja su tercer puesto que libraba en la clasificación general, circunstancia que viene a favorecer así de rebote a nuestro representante, el murciano Alejandro Valverde, que momentáneamente pasa a pisar podio tras la estela majestuosa desplegada por el británico Chris Froome (1º) y el colombiano Nairo Quintana (2º), estrellas del momento inamovibles y sin sombra.

De entre los varios hechos que se sucedieron en la mencionada etapa cabe hacer hincapié, mencionar, el contratiempo que afectó a nuestro máximo exponente, el madrileño Alberto Contador, que de resultas de una caída sufrida a la que se adicionó avería en la rueda de atrás, perdió un tiempo precioso a estas alturas de la prueba. Señalemos un lastre de un poco más de dos minutos, que le alejan todavía más de sus caras esperanzas. Este evento aconteció cuando faltaban por cubrir apenas una decena de kilómetros para cruzar la línea de meta, en Para Loup, tras descender el imponente Col d´Allos, un juez de paz que se las trae y que tiene un descenso más que difícil en donde los corredores debieron dar fe de sus habilidades sobre sus frágiles bicicletas.

Otro hecho que registramos fue la retirada del actual campeón del mundo de fondo en carretera, el polaco Michal Kwiatkowski, que defiende los colores de la escuadra Etixx-Quick Step, cuya sede central está radicada en el Ducado de Luxemburgo. El retirarse enfundando la camiseta de arco iris es una razón que no nos puede pasar desapercibida.

Los hombres importantes también libraron su batalla

Ya constatamos que varios corredores -fueron 28 unidades- pudieron zafarse de la vigilancia impuesta por los grandes equipos, permitiéndoles rienda suelta a los ciclistas encuadrados más bien en el segundo plano, que no representaban un peligro en los primeros lugares de la clasificación general.

Ante esta motivación no es de extrañar que el colombiano Quintana y otros de talla similar pisaran la recta de llegada a partir del lugar decimoctavo. Concluyeron a más de siete minutos del primero. Estos ilustres, algo desperdigados, no fueron otros que el colombiano Nairo Quintana, los británicos Chris Froome y Geraint Thomas, el español Alejandro Valverde, el italiano Vincenzo Nibali, el australiano Richie Porte y el holandés Robert Gesink; es decir, gente de postín que han dado y dan lustre a este Tour, máxima competición ciclista del calendario internacional.

Por Gerardo Fuster

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