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Tour de Francia #2, la contracrónica

Opinión ciclista

Tour de Francia #2, la contracrónica

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Tras la espectacular primera etapa del Tour, un sector individual de contrarreloj, se confiaba que en la segunda jornada que llevó a los ciclistas a la provincia de Zelanda, siempre encerrados en territorio holandés, se normalizaría la situación con el pensamiento de que se cubriría una pura etapa de las que se suelen llamar de trámite.

Cambrils ZC, Gran fondo

Pero las perspectivas de tranquilidad no se cumplieron en contra de todo pronóstico, especialmente en el transcurso de los últimos cincuenta kilómetros de recorrido; es decir, cuando aparecieron los temidos vientos laterales que suelen constituir un agobio para los ciclistas que cuando afrontan esta ingratitud deben a toda costa arroparse en una ventajosa posición para evitar males peores como así fue. Lindando al mar tal alternativa suele producirse con frecuencia.

La cara y cruz de la moneda

Efectivamente, los más afectados en la contienda fueron el italiano Vincenzo Nibali, el colombiano Nairo Quintana y los españoles Joaquim Rodríguez y Alejandro Valverde, que no pudieron reaccionar a tiempo para enmendar lo que supuso la pérdida en línea de meta de un minuto con 28 segundos, un lastre que deberá pesar cara a sus futuras posibilidades. Por suerte se salvaron de la quema el español Alberto Contador, el británico Chris Froome, el colombiano Urán y el americanoVan Garderen, atentos con el soplar de los vientos. Los nombrados son integrantes del grupo de los considerados como favoritos.

Por otra parte, el beneficiado del día fue el suizo Fabian Cancellara, que aún sin ganar la etapa se benefició de una bonificación de 4 segundos al ocupar el tercer puesto tras el germano André Greitel, el ganador, y el eslovaco Peter Sagan, los tres que subieron al pódium. El corredor helvético, un poco de carambola, conquistó el puesto de liderato de la ronda francesa en compensación a la alta desilusión sufrida contra las manecillas del reloj en la primera etapa.

La gloria, aunque le podrá ser posiblemente efímera, le ha llegado oportunamente un día más tarde de lo previsto. Vestir la prenda amarilla es un hecho que da un honorable prestigio que las gentes, sus paisanos, bien celebran.

¿Quién es André Greipel?

Se trata de un corredor curtido en la esfera ciclística. Cuenta con la edad de 33 años, es decir, un veterano de cuerpo entero, que forma parte del conglomerado no muy abundante de los llamados velocistas, esos amantes de la velocidad y el riesgo. Nacido en la población de Rostock, pasó al campo profesional en el año 2005.

Se le apoda comúnmente como el “gorila” o bien el “popeye”, dos epítetos chocantes que nos llaman poderosamente a la atención. Mide un metro con 84 y pesa de entre 76 y 79 kilos. Actualmente milita en el equipo belga denominado Lotto-Soudal. Aunque en dos ocasiones tuvo la virtud de adjudicarse el Tour Down Under (2008 y 2010), competición de largo kilometraje, su fuerte ha sido siempre el vencer en etapas.

Así podemos delatar que en el Tour de Francia, lleva conquistadas siete; en el Giro de Italia, tres, y en la Vuelta a España, cuatro. No son casualidades de la vida. Fue medalla de bronce en el Campeonato del Mundo de fondo en carretera para profesionales, celebrado en Copenhague, en el año 2011, tras la estela del británico Mark Cavendish (1º) y el australiano Matthew Goss (2º), sus dos rivales de campanillas.

Una llamada a los turistas

La segunda jornada, repetimos, tuvo su punto de emotividad por parte de los concurrentes, sobre todo al introducirse en el llamativo territorio de Zelanda, siempre en suelo holandés. Aparte de vivir el entusiasmo desbordado de miles y miles de aficionados apostados al borde de las carreteras de aquellos lugares, deseamos hacer un breve inciso descriptivo a raíz de la feliz oportunidad que tuve al visitar los citados lugares, precisamente dándole a los pedales en mis años mozos.

Destacamos las características de aquellos contornos inéditos que poseen una isla artificial; es decir, una tierra conquistada al mar, convirtiéndose en un enorme estuario protegido por sendos diques numéricamente diseminados que dan amparo ante la posible invasión acuífera.

Destaca el Parque Nacional de Oosterschelbe, en donde abundan variadas especies de animales de gran vitalidad bajo un entorno fascinante y con una singular y llamativa vegetación. En su conjunto es un lugar sumamente bucólico y apacible. Vale la pena hacer hincapié en el largo puente construido, que cruza la zona sostenido por 54 pilastras, una obra majestuosa de ingeniería digna para contemplar y admirar. Tal creación fue inaugurada en el año 1965, una fecha histórica que los holandeses no olvidan.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia 

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