Tour de Francia #7, la contracrónica

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La séptima etapa, que llevó a la caravana ciclista multicolor hasta la población histórica de Fougères, no ofrecía apenas dificultades dado que el recorrido era prácticamente llano. Ante esta perspectiva era presumible que los concurrentes se limitarían a dejar pasar los kilómetros antes de afrontar la parte decisiva final que se resolvería a favor del corredor británico Mark Cavendish, que va en camino de superar una pasada temporada más bien gris, con la ausencia casi total de victorias a la que estábamos acostumbrados.

El saber triunfar

En la mencionada etapa, los adversarios más directos de Cavendish fueron los mismos que se han dejado ver en estas postreras etapas tildadas de poco color. En la hora de la verdad, en el último respiro, salieron de sus casillas el germano André Greipel, el eslovaco Peter Sagan y el alemán John Degencolb, tres expertos de la velocidad muy actuales. Son los nombres de los ciclistas que se vienen mencionando y repitiendo estos días. Los considerados hombres ilustres o favoritos, lo hemos señalado otras veces, aguardan con paciencia las que han de ser etapas de cierta trascendencia. Los Pirineos nos aguardan al borde del camino en el curso de la próxima semana. Cada cual sobre el tapete enseñará sus cartas con más soltura y sin estrategias de reserva.

Parece ser que Cavendish (30 años) vuelve por sus fueros a pesar de su veteranía. Centrándonos en el campo de los denominados velocistas, uno piensa que cuando más joven se es más facilidad se acumula en las piernas. Tal aserto es verdad, pero hay un sexto sentido en el que hemos de hacer hincapié y que los hombres rápidos mantienen con vigor. No es otro condicionamiento que el saber preparar con empeño e intuición tal como se desarrollará el embalaje final, léase esprint. Entra en juego el sentido táctico y el saber posicionarse dentro del gran pelotón que pedalea en las horas finales desbocado, alocado y sin freno.

El corredor británico tuvo el oportunismo de colocarse a rueda de André Greipel, el hombre más peligroso del momento, que lleva en su haber un par de victorias de etapa en este Tour, concretamente en la 2ª y 5ª jornada. A pocos metros de la llegada, Cavendish, en plena euforia y entusiasmo, rebasó a Greipel en el momento justo y sin reservas, mostrando su alta capacidad de respuesta.

No quisiéramos cerrar este apartado sin exponer un dato estadístico de indudable interés al entrar a comentar lo que nos aportan esta serie de ciclistas que se valen de la velocidad y el riesgo. Señalar que Cavendish, el hombre agraciado hoy, ha cosechado en el Tour de Francia la suma total de nada menos 26 triunfos de etapa. Solamente ha habido dos corredores que le superan: el belga Eddy Merckx, con 34, y el francés Bernard Hinault, con 28. No está de más que hagamos eco de tal circunstancia festiva.

Siempre hay ciclistas dispuestos a hacerse notar

Apenas dado el pistoletazo de salida en la localidad de Livarot, se colocó en vanguardia un quinteto integrado por el español Maté, los franceses Feilleu y Delaplace, el croata Durasek y el eritreo Teklehaimanot. Este último se ha dado a conocer esos días y es novedad por su lejana procedencia, allí en tierras africanas. Se afana por encabezar el Gran Premio de la Montaña. La camiseta blanca con topos rojos es algo que se hace notar y más ante la fisonomía oscura de su rostro. Es una visión que llama poderosamente a la atención. Esta escaramuza que acabamos de especificar fue neutralizada a unos pocos centenares de metros de la línea de meta. Cabe reconocer el mérito de sus integrantes en una etapa que constaba de 190 kilómetros, una cifra que sobresale.

Destacar que la clasificación general del Tour registra el liderato del británico Chris Froome, seguido por el eslovaco Peter Sagan, a 11 segundos, y el estadounidense Tejay Van Garderen, que marca una desventaja en la tabla de 13 segundos. Son registros mínimos que se ampliarán en gran manera cuando la ronda gala entre en la fase decisiva. Quedan por delante en liza un par de semanas de pedaleo, que no es poco.

Un castillo suntuoso que se las trae

Fougères es una localidad que se sitúa en la región de la Bretaña francesa y que cuenta con 20.000 habitantes. Lo más destacado y sobresaliente del lugar constituye sin duda su castillo, erguido sobre un peñasco de grandes dimensiones. Es una mole que impone un gran respeto, destacando, además, la silueta recortada de sus trece torres que rodean tal baluarte histórico, que fue edificado entre los siglos XII y XV. Ocupa una superficie de dos hectáreas. Dicen las crónicas del lugar que es la mayor fortaleza existente en territorio europeo.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

 

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