Tour de Francia, la contracrónica final

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El de que el veterano corredor alemán Greipel volviera a imponer su ley por cuarta vez en este Tour, y esta vez sobre el francés Coquard y el noruego Kristoff en el conocido escenario de los Campos Elíseos de París, término de la vigésimo primera etapa, no deja de ser un hecho de orden complementario frente a lo que ha representado la brillante actuación llevada a cabo por Chris Froome, que ha sido a fin de cuentas el rutilante vencedor absoluto, una distinción que ya logró en el año 2013, una fecha precisamente no muy lejana. El ciclista británico no ha vencido con una substancial ventaja sobre el segundo clasificado, el colombiano Nairo Quintana, que en las postreras etapas alpinas se ha mostrado un tanto agresivo, retornando a sus fueros con contundencia.

El resurgimiento de Quintana

Al final, la conclusión, es que ha debido inclinarse ante Froome con una desventaja mínima de un minuto 12 segundos, tomando en consideración que la ronda gala constaba de 3.344 kilómetros. Muchos kilómetros para esta escasa diferencia registrada. Quintana, que tenía un lugar de preferencia entre los favoritos al iniciarse la prueba en tierras de Holanda, en la ciudad de Utrecht, no entró en aquellos inicios con un buen golpe de pedal que bien necesitaba. Estaba en ligero desfase.

Recordamos aquella pesadilla que sufrió en el curso de la segunda etapa en compañía de otros varios corredores ante el viento lateral reinante, que provocó los temidos abanicos. Si no se está muy atento cualquier ciclista puede perder un peliagudo lastre de tiempo de difícil recuperación cara a la clasificación. El colombiano Quintana fue víctima de aquel movimiento atmosférico que le afectó concretamente en la jornada en la que se llegaba a la península de Zélande.

Sin aquel percance, hay que decirlo, el corredor sudamericano hubiera ahora alcanzado un primer puesto, una cara ilusión. Sus ataques llegaron algo tarde en el marco agresivo y a la vez majestuoso de los Alpes, con sus exhibiciones mostradas particularmente en La Toussuire (19ª etapa) y Alpe d´Huez (20ª), en donde afloró dureza suficiente para alterar diferencias. Fueron gestas, las suyas, dignas de alabanza. No en vano en un par de días, el llamado comúnmente el escarabajo de oro, logró cosechar a su favor un minuto 58 segundos sin poder alcanzar su verdadero y atractivo objetivo.

La labor silenciosa de un equipo

Con todo es obligado rendir homenaje al vencedor, Froome, que se ha desenvuelto con suficiente capacidad física y un claro sentido táctico, apoyado eficazmente a su vez por su escuadra Team Sky, con sede principal en la ciudad de Manchester, a través de los sacrificados peones de brega. Nombramos en este ingrato cometido a los que han sido más influyentes en su defensa. Entresacamos al australiano Richie Porte, al holandés Wouter Poels y al inglés Geraint Thomas, que en cierto momento ocupó por algunos días la cuarta plaza en la tabla de la general. Sin embargo, cabe reconocer que el sacrificio, ayudando a su jefe de filas, le llevó a agotar las energías necesarias y las posibilidades de éxito que tanto deseaba en su fuero interno. Ha sido para nosotros un héroe silencioso. En ciclismo son legión los hombres que se dedican a esta sufrida y angustiosa labor.

Antes de concluir del todo nuestro comentario, quisiéramos ponderar a aquel Froome, que ganó el Tour de Francia de hace un par de años, con una notable ventaja, que llegó a ser de cinco minutos sobre Quintana, que fue su oponente más directo. El ciclista británico en aquel entonces venció sin las inquietudes de ahora. El catalán Joaquim Rodríguez fue tercero, algo para recordar. Lo coincidente del caso es de que en la presente edición, nuestro representante Alejandro Valverde, en contra de todo pronóstico, ha podido subir al pódium al clasificarse tercero. No se olvida la emoción que transparentaba el corredor murciano ante esta actuación lograda en buena lid.

Dilucidando la clasificación general definitiva

Nos encontramos, pues, con el británico Christopher Froome , encabezando la relación como ganador absoluto. Le han seguido el colombiano Nairo Quintana (2º), a un minuto 12 segundos; el español Alejandro Valverde (3º), a cinco minutos 25 segundos; el italiano Vincenzo Nibali (4º), a ocho minutos 36, y al otro español Alberto Contador (5º), a nueve minutos 48 segundos Por encima de los diez minutos de tiempo, figuran el holandés Robert Gesink (6º) y su compatriota Bauke Mollema (7º), el suizo Mathis Frank (8º) y los franceses Romain Bardet (9º) y Pierre Rolland (10º), que cierran la decena de integrantes figurantes en el cuadro de honor.

Nunca está de más recalcar que entre los diez primeros que hemos mencionado aquí, forman todos ellos un conglomerado internacional de diferentes nacionalidades. Cada país, por ahora, tiene su baza individual o a dúo, tales como España, que tiene a Valverde y Contador; Países Bajos, bajo el concurso de Gesink y Mollema, y, Francia, con Bardet y Rolland. Es un dato simple que nos llama a la atención a la hora de balancear resultados.

Y el resto de los españoles ¿dónde están?

No vamos nombrar a todos los que han terminado la prueba, sino más bien los que permanecen entre los cuarenta y cinco primeros lugares. Ciclistas que han luchado por salvar la supervivencia, un motivo que tiene su valor incluso histórico. Escuetamente, pues, debemos nombrar en este apartado a los siguientes españoles: el veterano asturiano Samuel Sánchez (12º), los vascos Jonathan Castroviejo (24º) y Gorka Izagirre (32º), el catalán Joaquim Rodríguez (29º), el alicantino Rubén Plaza (30º) y el madrileño Luís Ángel Maté (43º).

Por Gerardo Fuster