El “tramo Fabian Cancellara”

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Dijeron antes de que la Strade Bianche de este año arrancara, yo no lo había oído antes, que el primer corredor que ganara tres veces la carrera de las carreteras blancas por la Toscana se llevaría el premio de ver su nombre en uno de los tramos de tierra de la carrera. Cancellara optaba a ese premio y lo tiene ya. “Yo ya soy feliz” le decía al periodista a la sombra de la preciosa torre en la plaza de Siena pongan o no su nombre a uno de los tramos terrosos. Cancellara está en la pole para inminente primavera. Cojonudo.

Sea como fuere Cancellara se ha ganado ese premio a la eternidad, como Agostinho, Etxabe o Rooks en los virajes de Alpe d´ Huez. La última vez que Cancellara ganó aquí lo hizo a la bruto, como mejor sabe, o mejor dicho, sabía. Arrancando solo a unos diez de meta y llegando, así, solo también. Cancellara no sabía ganar de otra manera.

Pero los años, el desgaste, el inevitable lastre del tiempo mella en las piernas y por ende en su brío. Cancellara rompe, sí, pero no se va solo -hoy le siguieron Stybar y Sagan más Bambrilla, sublime, de la fuga-. Y cuando no te quedas solo entra en juego la gestión de las fuerzas y de los tiempos. No puedes jugarlo todo en la fuerza brutra, hay matices, debes ser sutil y este Cancellara sabe ser todo eso, como en Roubaix o Flandes, en sus ultimas victorias.

Etixx está vez lo hizo bien, nada que reprocharles. A no sé cuánto de meta, Stybar le hizo un comentario a Bambrilla que al poco rato sacó el genio y atosigó a Sagan y Cancellara. Lo hicieron bien los azules, pero no fue suficiente.

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Por primera vez llegaron varios juntos a la coronilla de Siena y Cancellara sabía que en esta llegada, cuesta abajo y algo insegura, el que entra primero en la curva de derechas, gana. Así lo hizo. Así ganó.

Y ahora el eterno debate. Cada año por estas fechas, el primer fin de semana de marzo una clásica de nuevo cuño, sólo tiene diez años, se metió sola, en medio de la nada, en la antesala de la primavera, acuñando una paisaje y peculiaridades que la hacen singular: verdísimas y suaves colinas verdes, salpicadas de lujosas villas y algún viñedo.

La Strade Bianche es una carrera bella por definición pero tiene un larguísimo recorrido para ser monumento o gran clásica. Lo siento, porque cada año oímos lo mismo, pero para ser lo máximo necesitas una historia, que la carrera toscana no tiene, y un fondo, que a día de hoy tampoco atesora.

Es como scratch de pista, bella, bonita, pero eso. Que da espectáculo, es cierto, pero no olvidéis, la tremenda masa de estrellas que puebla su palmarés es consecuencia precisamente de que vienen aquí a correr sin la presión de las grandes citas. En éstas, ya se guardan mucho de mostrarse como en las lomas que conducen a Siena.

Imagen tomada de FB de Strade Bianche & dibujo [email protected]

INFO

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  • Jordi Alba

    Yo creo que el debate de que no es una clásica cansa un
    poquito. Si condenamos así a las nuevas carreras, flaco favor hacemos a que
    aparezcan nuevas carreras. Es una carrera bonita y muy disputada y con mucho
    tirón entre los aficionados y eso es lo que verdaderamente importa. Que no
    tiene 100 años? Bueno también Roubaix y Flandes en su día fueron nuevas. Que no
    es una carrera de gran fondo? Pues a mi me parece bien que también haya
    carreras más cortas, en las cuales pueda optar a ganar otro tipo de corredor.
    Es decir, a mi la Strade Bianche me parece bien tal y como está, ojalá salgan
    más carreras nuevas tan bonitas como ésta.