Tres versiones de Alberto Contador

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Tres momentos, separados por ocho años, entre el primero y el último, los tres en Mende, marcan los tiempos de Alberto Contador, tres tiempos que definen el rendimiento de un ciclista que se busca y se busca y no se encuentra como antaño cuando ganaba contundente, casi por KO  a la primera.

París-Niza de 2007: el líder Franco Pellizotti flaquea y por delante, en el meollo de la subida, se producen cortes. Quedan en vanguardia Davide Rebeliin -quien entonces ya llevaba más de doce años de pro-, Talej Valjavec, Frank Schleck y Alberto Contador. Estaba en juego etapa y general. En medio de la ascensión, Contador hace un cambio de ritmo, sólo uno, se quedan todos, rápido, Rebellin hace la goma, sufre, se encoje, sacude los hombros y acaba cediendo. Contador gana todo, la etapa y la general. Era el Contador de sus primeros años, ataques violentos, sostenidos y eternos, el del Tour de 2009, irresistible…

Tour de Francia de 2010: la carrera camina estrecha entre Andy Schleck y Contador. Un suspiro les separa. El luxembugués es líder. Arranca Purito Rodríguez, al poco rato Contador. El pequeño de la saga, enjuto amarillo, culebrea y no sigue al pinteño. Contador coge a Purito, entran a saco, tiran, rompen. A poco más de un kilómetro Contador habla con Purito, o viceversa, uno de los dos niega con la cabeza. La guerra no va con el catalán, se suelda al de Pinto- entonces en Astana- y le gana la etapa. Era el Contador cicatero, ni un relevo de más. Allí donde se pactaba para uno la etapa y el otro líder, Contador lo quiso todo…

Tour de Francia 2015: el Tour llega tocado desde los Pirineos por los golpes de Froome. Nairo lo intenta con Nibali, Contador se queda cn Froome y éste en su reacción le descuelga. Poco después ruega a Valverde que no le ataque -lo comenta El País- casi en el mismo sitio que no encontró acuerdo con Purito. El murciano se hace el sueco y le remata porque en el fondo son rivales. Es la tercera versión de Contador, el ciclista que desde que empezó el Tour está a la expectativa, se le ve arrugado y no coge el ritmo… quedan los Alpes pero no parece el mejor escenario para rehacerse.

Foto tomada del Tinkoff-Saxo