Triunfos anónimos: La Vuelta al País Vasco fue el mejor premio de Iñigo Cuesta

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En ocasiones la vida te brinda trenes a los que no subir implica perderlos para siempre. En 1998 Iñigo Cuesta supo que su tren pasó por Euskadi una tarde de abril camino de la jacobea meta de Viana cuando acompañado de ese ciclista que recuerdo tan elegante llamado Pascal Hérvé cruzó la meta con el colchón de segundos suficiente para saber que aquella Itzula podía suya.
Insertado en medio de un equipo cuya única meta, simplemente, era ganar, la ONCE, Cuesta reforzaba un equipazo capitaneado por “ganalotodo” Laurent Jalabert y una segunda línea con elementos como Mikel Zarrabeitia, Marcelino García o David Etxebarria que ejercían de poderosos argumentos para que las opciones al resto de integrantes fueran más bien escasas.
Pero hete aquí, que camino de Viana, en la tercera etapa, el genuino burgalés que creció en Euskadi entró en conexión con Hérve para “birlar” literalmente el maillot de líder a su compañero Jalabert merced al minuto y medio largo que se adelantó en la llegada de un pelotón que encabezó Stefano Zanini con un Jalabert, a quien tanto le gustó ganar, cruzó la pancarta sin saber qué cara poner. Con un componente por delante y el líder en casa, desde la ONCE se optó por desentenderse en cierta medida de la carrera y la persecución. Como se vio su pinza fue efectiva.
Con la carrera bloqueada por los amarillos, con Jaja e Íñigo en el top 2, todo se jugó a la crono final de Hernani donde Jalabert exigió lo mejor de su compañero situándose a sólo tres segundos de él en la general final. Jaja sacó partido máximo a esos 25 kilómetros lanzando a su coequipier a 48 segundos y un poco más allá a sus rivales, el primero de ellos su ex Alex Zulle.
A pesar de su entregada carrera a favor de los demás, el de VIllarcayo fue un ciclista afortunado por que tuvo acceso a muy pocas, pero valiosas victorias, pues a esa general del País Vasco cabe añadirle sendas etapas en Volta y Dauphiné. No obstante, ninguna como otra le supo como esa Itzula. 

5 COMENTARIOS

  1. Hervé, la ONCE dominando todo… la época más oscura del ciclismo, la era de la barra libre (de hecho, pocas semanas después vino el escándalo del Festina en el Tour). Creo que alardear de este tipo de victorias supone respaldar lo más oscuro de este deporte.

  2. Sinceramente Iago, creo que de esa época salen muchos rumores pero muy pocos hechos consumados, como la condena unánime a todo el Telekom que salió implicado en mil tramas. Todo lo demás por mucho que elocubremos no dejan de ser castillos en el aire, a no ser claro, que sepas algo que yo no sé

  3. Hombre, el caso Festina en el Tour ´98 (el equipo de Hervé que creo que dió positivo por EPO) o la Operación Puerto en la que estaban todos los ciclistas de la ONCE y del Kelme creo que están directamente relacionados con el post y que que no son hipótesis, sino hechos públicos. Por otro lado, en la Vuelta al País Vasco es habitual en los últimos años que los ganadores o corredores más destacados sean sancionados por dopaje, como por ejemplo Rebellin, Di Luca, Rumsas, Aitor Osa, Iban Mayo, Tyler Hamilton, Contador, Valverde… todos ellos podium en los últimos 10-15 años.

  4. La OP y sus resultados son de muy dudosa calidad. Sólo sirvió para cargarse la carrera de unos cuantos, que parecieron elegidos a dedazo e intentar salvar a otros. Es triste pero cierto. Con lo cual, y mientras siga vigente esta especie de tobogán -interesado además- que es la lucha antidopaje, no podemos poner la mano en el fuego por absolutamente nadie

  5. Ahí si que pienso lo mismo que tú. Ha sido bochornoso lo de la OP, era una oportunidad única de luchar verdaderamente contra el dopaje en un país como España que es el "paraíso" del doping. Se atacó a un deporte (a pesar de que había más deportes implicados) y dentro del ciclismo no se trató a todos por igual.

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