Un atropello llamado Ezequiel Mosquera

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Leo, releo,… miro. Nada, pocas o ninguna conclusión que sacar. El caso de Ezequiel Mosquera, cuyo fallo ha salido a la luz pública a pesar de ser conocido hace un tiempo, no ofrece más que dudas, preguntas y ninguna, pero ninguna respuesta, es más, cuatro años después de saltar la liebre estamos en el punto de partida.

Todo arranca de la Vuelta a España de 2010. Ezequiel Mosquera, valedor de varios top ten en la prueba, va superando rivales y obstáculos hasta presentarse al final como la última alternativa a Vincenzo Nibali, ganador a la postre del que fuera primer maillot rojo de la ronda hispana, sí aquel con motivos “leopardescos” de Custo.

Absolutamente crecido Mosquera se alineó con el sentir del momento. Humilde, campechano y despeinado, con cara de bonachón y lides de héroe popular, el gallego puso en aprietos al italiano que al final salvó los muebles por poco. La primera subida a La Bola del Mundo inscribió el nombre de este coruñés que 24 horas más tarde fue segundo en Madrid. Mosquera podría haber resultado un ganador querido para la Vuelta, pero no nos engañemos, ni mucho menos el soñado o deseado por la organización.

A los pocos días a José Ramon de la Morena le faltó tiempo para entrar en directo una mañana de la Ser y cantar que había un positivo importante a raíz de la Vuelta a España. Sí, era Ezequiel Mosquera. Esos días, mientras Thor Hushovd se proclamaba campeón del mundo en Australia, saltó también el positivo por clembuterol de Alberto Contador. El círculo se cuadraba. Las piezas encajaban. Empezaba el calvario para Mosquera y la lucha denodada para salvar a Contador.

Queremos traer aquí estas palabras de Nacho Silver en Facebook:

Tras leer la sentencia del caso Ezequiel Mosquera, llegó a una doble conclusión, la primera, es la que siempre he tenido en este caso. Ezequiel pagó los platos rotos del “solomillogate” y fue cabeza de turco para tratar de lavar la imagen de España como país tolerante hacia el dopaje. La segunda, más allá, de lo justo o injusto de la sanción, que para mí fue injusta, la resolución habla de que la sustancia se encontraba en su cuerpo y que no produce un aumento del rendimiento ni sirvió para enmascarar producto alguno. Pero ni un abogado, ni un jurista ni un juez ni un magistrado es médico ni tiene que saber nada de medicina. Eso sí, como Abogado voy a un médico y le pagó para que diga lo que yo quiero que diga para absolver a mi cliente y utilizarlo como prueba de la fase probatoria de un procedimiento. Estas resoluciones siempre hay que cogerlo con pinzas. En Derecho muchas veces 2 y 2 no son cuatro y cada caso queda expuesto a la interpretación que pueda hacer un juez. Basta con entrar enwww.tribunalconstitucional.es y leer la distintas aplicaciones que hacen diferente jueces de la jurisprudencia.
Lo que está claro es  que esto sienta un peligroso procedente y se puede tumbar más de un control llevándolo a la justicia ordinaria a base de recursos. Al final la única solución para evitar casos como este es o tolerancia cero y cortamos el grifo del todo  eliminando tasas o suposiciones en el rendimiento de la utilización de tal producto y basarnos únicamente en la presencia de ese producto para sancionar al corredor y no aplicar ningún margen de error, o en caso contrario, barra libre hasta que esto vuelva a estallar por los aires como ocurrió en los 90 hasta que estalló el caso Festina
.

Ya ven, un calvario con resolución similar a la de Roberto Heras o Alex Marque: al final el ciclista sale absuelto, mucho tiempo después, tanto que su carrera profesional quedó destrozada. Esa es la única certeza, al margen de los cauces que ofrece la justicia ordinaria, lejos del TAS que, como Jorge Quintana afirma, acostumbra a fallar en una dirección, esa que Contador omitió y que tan cara le costó (un Giro, un Tour y un pastizal).

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Y todo esto para qué, pues para quedarnos con la sensación de que ni sabemos el alcance del positivo ni sus efectos, es más, ni siquiera tenemos la certeza de que hubiera positivo, si bien recordamos una carta del ciclista en la que habla de arrepentimiento, carta que no encontramos aunque queda un tweet de la misma -el anteriormente reflejado y recuperado gracias a . Qué follón. Como dirían en Catalunya “tot plegat” es un desastre.

Imagen tomada de www.teinteresa.es

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