Un buen día para recordar a Alberto Gadea

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Esta fecha 23 de mayo nos está resultando triste a la gente del ciclismo. Hace tres años recuerdo a Carles Francino en directo dar paso a una terrible noticia relacionada con el ciclismo profesional. Dio paso directamente  desde Sierra Nevada para reportar la dramática pérdida de Xavier Tondo por accidente doméstico. Ese día nos hicimos mayores casi de sopetón, envejecimos del golpe, un tipo que irradiaba vida, cariño y amistad perdido así de buenas a primeras, rompiendo el fino hilo que nos mantiene en este mundo de los vivos.

Hoy, también 23 de mayo, la vida nos arrebata otra persona especial: Alberto Gadea. Quizá algunos no lo conozcáis, yo tuve la suerte de conversar mucho con él, en su desordenado y siempre copado de papeles despacho de la Gran Vía barcelonesa. Ese despacho era la delegación de Unipublic en Barcelona, y desde ahí Alberto sacaba adelante sus labores de director técnico de la Vuelta a España pero también de las muchas carreras que entonces este organismo sacaba adelante: Setmana Catalana, el Luis Puig y Escalada a Montjuïc más las vueltas a Murcia, Aragón, La Rioja, Galicia y Valencia.

Alberto siempre nervioso, siempre entrañable, me acogió con un cariño casi de padre desde el principio. No pudo ayudarme mucho, en este mundillo los números van marcados y no siempre tienes el ganador, sin embargo guardo excelentes recuerdos de él y un fenomenal libro de la Vuelta a España que he utilizado mil veces en quehaceres varios. Con los años y por razón de un trabajo “enciclopédico” tuve que volver a su casa, cuando su enfermedad había avanzado ya mucho. El cariño que me dispensaron su señora e hijo Eduardo fue comparable al del padre de familia.

Su casa es un lugar de culto para la gente del ciclismo. Recuerdos, objetos, carteles, placas, diplomas, fotos, artículos,… de todos los sitios del mundo, de todos los mundiales, de todas las carreras. Durante años la casa de Alberto Gadea fue la maleta que le acompañó a los no pocos compromisos que le tenían largos periodos fuera de casa. Fue un hombre de ciclismo, una persona de mundo, un tipo querido en todos los sitios.

Para quienes no lo sepáis Alberto Gadea, que creció en un lugar muy cercano a mi casa, en el espluguense barrio de Can Clota, por ser las tierras del Sr. Clota, fue ya árbitro en 1957. A los diez años adquirió en Roma el nivel internacional, siendo el comisario más joven jamás nombrado. En 1968 arbitró su primera carrera con motivo de la Vuelta a Turquía compaginando su rol ciclista con el de constructor, su oficio de base.

Desde entonces presidió el jurado técnico de nada menos que el Tour de Francia, Vuelta a España, Volta a Catalunya, Vuelta  Suiza, Tour de Porvenir,… plantel de carreras al que hay que sumarle Mundiales de todas las especialidades. Su sapiencia global de ciclismo le valió ser presidente del comité de árbitros que rigió las competiciones ciclistas de los Juegos Olímpicos de Barcelona, hace 22 años en su ciudad. Desde 1985 ejerció su cargo de director técnico de Unipublic, siendo entre otras cosas una de las personas que dio el OK al Angliru en la Vuelta, con todo lo que ha significado para este deporte la inclusión del coloso asturiano.

Por todos estos años de buena amistad hoy queremos recordar a Alberto, un tipo grande que nos deja huérfanos, un poco más, a todos los que amamos este deporte.

 

5 COMENTARIOS

  1. hola Joan. Soy Eduard, el hijo de Alberto. Un escrito muy bonito y muyu emotivo. Quería agradecerte tus palabras en nombre de toda la familia. Un fuerte abrazo

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