Un ciclista millonario es la excepción

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Bonito serial del diario As en su versión web donde José Andrés Ezquerro realiza un rápido sondeo a diferentes ciclistas españoles que estos días compiten por el Tour. Sinceramente sólo he podido ver dos cortes, ambos de esta semana. Son los protagonizados por José Joaquin Rojas y Alberto Losada.

De las cuestiones que al periodista le da tiempo a preguntar en dos minutos, perfectamente cronometrados, y supongo que patrocinados, me llamó la atención la de si un ciclista puede ser millonario. Obviamente sí, claro que puede serlo, sin embargo, la respuesta admitiría matices que la premura de la grabación no permite. Como todo en la vida lo que nos llega a los ojos es la punta del iceberg y una pieza muy concreta de la realidad. Pero ésta es amplia y las respuestas de Rojas y Losada no hablan de la generalidad.

El ciclismo es uno de los deportes peor pagados del mundo y además muy inestable –mirad lo que les pasó a los del Andalucía-. Si vemos por ejemplo la repercusión que mundialmente le implica a Francia su Tour en comparación, por ejemplo, con el Rolland Garros, y luego lo contrastamos con los premios que reciben los protagonistas, el resultado es irrisorio y no hay por dónde cogerlo. Porque al margen de lo que es el Tour, del caché y prestigio que destilan sus concurrentes, el ciclismo tiene muchos mundos y el de los que quieren estar ahí, ganándose la vida sin más, y no pueden es mucho más grande de lo que las respuestas de Rojas y Losada permiten interpretar.

Traigo sin ir más lejos el caso de un corredor que un talento enorme, que ha convivido en los pelotones sub 23 con el propio Losada, pero también con otros ciclistas a los que la fortuna les sonríe, como el flamante campeón de España Jesús Herrada. Hablo de Eduard Prades, ganador de la Copa de España y Memorial Valenciaga el año pasado. Esta es su rápida impresión de cómo le están yendo las cosas, teniendo que emigrar a Portugal, un destino en el fondo tan inestable como España, pero que al menos le ofrece una ventana. Es el ciclismo del no sabes qué vas a hacer mañana. Es el ciclismo de muchos más de los que nos pensamos. Es el ciclismo de Eduard Prades, que aún debe dar gracias:

 

“Como bien has dicho, está todo muy complicado. Antes de empezar la temporada 2012 estuve a punto de ceder y apuntarme a la oposición para maestro (tengo la carrera de magisterio de educación física), pero cuál fue mi sorpresa que no hubo convocatoria y la mayoría de compañeros de promoción estaban cubriendo las escasas sustituciones, trabajando en cualquier tienda o siguiendo sus estudios. Así que ser ciclista era lo mejor que podía ser, más sabiendo que era candidato a ganar la Copa España, lo que a priori te garantizaba el salto. Conseguí mis objetivos pero la oportunidad no llegó. Lo que tenía claro es que si corría en 2013 no sería en serio y al tiempo me sacaría algo de masajista o nutrición”

“Por suerte llegó la esperada llamada de mi representante. Fue el día 28 de diciembre diciendo que tenía algo para ya y  el día 30 viajé a Oporto para firmar. Aquello era empezar con buen pie el año. La verdad es que no las tenía todas conmigo: un equipo nuevo, pequeño…y con las dudas de si iba a correr mucho. Pero las sorpresas positivas llegaron una tras otra. El equipo es como una familia, hay un ambiente extraordinario entre corredores, auxiliares, directores y patrocinadores (OFM-Quinta da Lixa-Goldentimes)”

“Se trabaja bien y los resultados llegan. Desde que estoy aquí no he tenido malos momentos, aunque sí es verdad que el mal momento es general en el ciclismo y eso desespera porque no sabes dónde estarás al día siguiente. A pesar de todo quiero poder vivir del ciclismo y ésta es la motivación para seguir adelante y estar lo más arriba posible. También hay que decir que en estos momentos es muy importante el apoyo y comprensión de mi novia, que pasamos mucho tiempo separados”

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