De los arrozales de L´ Empordà al amanecer pirenaico

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Una de las grandes necesidades del turismo en España, en números relativos posiblemente la primera potencia mundial en esta industria, pasa por desestacionalizar la demanda, es decir conseguir llenar hoteles fuera de las fechas más solicitadas. En este empeño se barajan muchas ideas y el ciclismo y sus practicantes, auténticos feligreses de la “religión de la bicicleta”, suponen un interesante nicho.

Bodas y banquetes

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El Cuaderno de JoanSeguidor tuvo ocasión de pasar un fin de semana en La Costa Beach & Golf Resort, un fenomenal hotel situado en el idílico enclave de Pals, en plena Costa Brava, un paraje tocado por los dedos del creador. Aquí tuvimos ocasión de experimentar con los muchos e interesantes servicios que complementan la oferta habitual del lugar para que los ciclistas se encuentren como en casa.

El hotel es un cuatro estrellas situado a escasos 100 metros de la playa de Pals en la urbanización Pals Platja con entrada directa al campo de golf desde los mismos jardines del hotel. Dispone de amplios espacios para guardar bicicletas en recintos cerrados, incluso para un equipo profesional y con las herramientas básicas para reparar pequeños desajustes en las máquinas. También hay una piscina exterior, gimnasio, sauna, zona para masajes y salas para reuniones de diferentes capacidades. A través de la tiendas de la zona, existe posibilidad de contratar guías para ciclismo y otros servicios específicos.

A su vez su restaurante ofrece una amplia carta de platos de cocina tradicional de la zona, destacando los arroces con denominación de origen, recolectados a escasos metros del mismo hotel, en lo que supone una dieta ideal para el ciclista. Además la carta tiene la suficiente flexibilidad para adaptarse a las necesidades de un grupo de ciclistas.

Bici de carretera

Saliendo del hotel en bicicleta, nos encontramos a los pocos metros un carril bici de unos 500m de largo que nos aleja del hotel para seguir circulando por las calles de la urbanización hasta encontrar la carretera principal. Esta salida quizás no es muy bonita, pero enseguida conecta con las pequeñas y poco transitadas, fuera del verano, carreteras de L’ Empordà.

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La zona ofrece muchas posibilidades para ciclistas de carretera, tanto “carreristas” como cicloturistas. Tenemos recorridos llanos por L’ Empordà y no tan llanos, ya en la Serra de les Gavarres  y si no más lejos, por los puertos del Pre-Pirineo i Pirineo, por les Guilleries y la Alta Garrotxa. Por esa zona toparemos con grandes ascensiones que se pueden iniciar, como he dicho, después de un recorrido prácticamente llano  para calentar las piernas.

Para los cicloturistas, además de existir toda una extensa red de carreteras señalizadas como “Xarxa de Cicloturismo de l’Empordà que llevan a  áreas rurales, pueblos medievales y poblaciones más importantes. Esta red puede ser por carreteras asfaltadas o pistas en muy buen estado por donde circulan muy pocos vehículos. En L´ Empordá existen una gran cantidad de empresas que se dedican a la elaboración de rutas, alquiler de bicicletas y otros servicios destinados al cicloturismo como el caso de “Cicloturisme i medi ambient”, una de las primeras agencias de viaje receptivas creada en España allá por 1996.

Bicicleta de montaña

Al igual que el cicloturismo, es un espacio precioso para pedalear y pedalear muchos kilómetros, entre arrozales, tan preciados en el lugar. Estas mismas pistas conectan todos los pueblos y pueblecitos accesibles también por carretera. Para los más exigentes se pueden realizar las rutas señalizadas del Centro BTT de L’ Empordà, con diferentes graduaciones de dificultad y con grandes vistas en todas ellas.

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Ciclismo familiar

En el mismo hotel se pueden alquilar bicis para la familia  para poder recorrer la zona de la playa o adentrarnos en la red de caminos entre los arrozales, completamente llanos y con una gran variedad de fauna que distraerá a los más pequeños y permitirá hacer grandes excursiones.

Como conclusión, un hotel y zona recomendables, aunque su labor debe ir más allá si se quiere llegar a la excelencia mallorquina en esta materia. La apuesta no puede ser sólo privada y debe ser acompañada por la administración llegando a ofrecer un producto íntegro que estando en estos paisajes será apetecible.

Información: Manel Herrando

 

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