Un Tour que se complica a diario

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Me ha gustado cómo ha corrido hoy Alberto Contador. Sangre fría, temple, traspaso de presión a los rivales. Ajeno el retraso que lleva en la general. El lleva una temporada buena y cuenta con tres Tours en un palmarés que negro sobre blanco opaca cualquiera de sus rivales. Quizá se le aproxime el de Ivan Basso, pero de lejos.
Acucia por eso un interrogante. ¿Ha corrido con tal porte por convencimiento o por escasez en las fuerzas?. Pensaba según se desarrollaba la subida que era por lo primero, pero el tramo final ha descubierto carencias. No ha sido ni será un Tour sencillo para el campeón vigente. Desde el inicio se torció, en el mismo momento que sufrió ciertos desprecios del publico en la arena de Le Puy du Fou. Quizá también todo arranque del innegable despliegue del Giro, por mucho que algunos escriban que “esa factura ya la ha pagado”.
A todo ello se ha unido una primera semana conviviendo con el desamparo del equipo –los Leopard a excepción de Voigt no le han andado a zaga al Saxo Bank-, asistiendo y protagonizando caídas, compitiendo a contrapié desde el día uno cuando una caída le propinó una desventaja que en otras circunstancias se antojaba asumible.
Hoy en Luz Ardiden hemos asistido al peor final desde que esta cima debutada hace 26 años. Ha ganado Samuel Sánchez, y muy bien por cierto, dando en la clave con una estrategia que no siempre acierta a encontrar favorable. El risueño asturiano es muy buen ciclista, pero días como los de hoy ha tenido contados, tuvo uno en Pequín hace tres años y poco más. De ahí su, a mi juicio, exiguo palmarés, inversamente proporcional al valor que se le atribuye.
Queda la mitad del Tour, el máximo favorito sin estar noqueado parece ajeno a muchas de las batallas que se generan en torno al podio parisino. Con ello no digo que lo vea sin opciones, pero creo que las circunstancias han confluido en un panorama desfavorable, por otro lado no muy diferente al que se ha tenido que manejar años atrás. A todo ello se le añade la genealogía luxemburguesa y esa forma tan curiosa de correr. Pero que poco me gustan los Schleck, al menos en esa tesitura Cadel Evans es más honrado. Corre con lo que tiene, no chulea y chepazo a chepazo se ha hecho un nombre.
Veremos, el Tour de verdad no ha hecho más que comenzar, pero el desenlace quizá sea el que muchos franceses anhelan. 

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