Una crono por equipos sin ángel y desangelada

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Al final es un detalle en un “Tour de forcé” lo que puede decantar una balanza en una forzosamente prestigiada carrera como el Mundial de contrarreloj por equipos. La primera edición de esta recuperada fórmula, aunque con marcas comerciales, ha arrojado un resultado especial en cuanto a la configuración del podio por tanto que los dos mejores equipos del mundo en la  modalidad, Team Sky y Garmin, no han podido participar de las medallas.

Fue en el Cauberg, la mítica colina de la primada Valkenburg, donde los problemas de Taylor Phinney dieron al traste con la remontada que BMC estaba llevando a cabo. Lo que son las cosas, un año corriendo a contrapié, con el ritmo cambiado, y en la carrera donde colectivamente debes enmendar, te ves acorralado en el momento cumbre. Omega ganó por que tenía un equipazo para la ocasión, el mejor reunido a estas alturas de la temporada, y preparó el momento con el mimo que nos consta otros no dispusieron.

La semana de mundiales en el Limburgo se abre con éxito de un equipo belga en casa del eterno rival. No cabe duda, en esta tierra de exacerbados nacionalismos, que mejor exaltación no pudo darse. Pero no nos engañemos, lo que tuvo lugar en parte del circuito que el domingo próximo proclame al sucesor de Mark Cavendish, fue un engendro forzado.

Sí. Una especie de cuña en el denso calendario para que los equipos pudieran expresarse en uno durante al menos una jornada al año. El ejercicio como tal es loable. Dado que esa crono por equipos integrada en el UCI Pro Tour no fijó los cimientos para dejarla firme en el calendario, esta fórmula se acusa como la más adecuada, al menos de momento.

Sin embargo, el público no acepta gato por liebre. Y eso que tratándose del Limburgo parecía que la apuesta iba a tener aliento popular. Pero nada más lejos de la realidad, el circuito apareció desangelado salvo en su tramo cumbre, la subida al Cauberg, donde la naturaleza ciclista ya dota de embrujo el lugar. Una cita corrida con marcas comerciales nunca puede despertar el crisol patrio que sí levantan las pugnas nacionales. Y ahí es donde vamos ¿por qué no implantar una crono por equipos nacionales?. Si en 1994 Chris Boardman se imponía a Jan Ullrich y Andrea Chiurato en la primera crono mundialista de la historia, qué motivo no hayamos para realizar un ejercicio de naciones, algo que en definitiva es más coherente y lógico para con la historia de los mundiales ciclistas.

  • Ivan

    Obviamente, MacQuaid tiene que vender la moto y decir que esta crono ha sido todo un éxito.
    Si se lo propone, lo será. Como el Tour de Beijing, a base de puntos, no de recorrido

    Autor de http://elcazaetapas.blogspot.com.es/