Una etapa menos. Todo igual

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Estamos a tres días de que la Vuelta a España concluya definitivamente en Madrid y nos confirme en definitiva cuál va a ser el vencedor absoluto de esta prueba, que lleva en danza desde hace tres semanas. La decimoctava etapa que culminó en localidad segoviana de Riaza, se resolvió a favor del irlandés Nicolás Roche, que se impuso sobre el vasco de Usurbil, Haimar Zubeldia, un veterano de las dos ruedas que lleva sobre sus espaldas el peso de sus 38 años, algo que supone un mérito indiscutible para los que nos sentimos cercanos al deporte ciclista. Los dos pertenecían a una escapada matutina compuesta por veinticinco corredores. Tras los obstáculos en vigor involucrados en la etapa, quedó en cabeza el citado dúo para disputar una victoria en la ronda española que siempre viste y apetece.

Por lo demás, la jornada, que tuvo variadas alternativas y cierta movilidad, no supuso cambios en la clasificación general en relación a los diez primeros puestos de honor en litigio y que los aficionados les complace constatar y valorar. Hubo un control muy estricto entre unos y otros, y aunque en el Puerto de la Quesera, que se situaba a 13 kilómetros de la línea de meta, se vislumbraron sendos y repetitivos ataques forjados por el italiano Fabio Aru, que siempre fueron neutralizados por el líder de la carrera, el holandés Tom Dumoulin, el hombre oriundo de la ciudad de Maastricht, que no precisamente pedaleó a medias tintas. Dio la cara sin contemplaciones y con destreza. Su sombra fue la constante pesadilla para el animoso corredor transalpino, que nos mostró en continuo su actitud acusadamente belicosa.

Dignos los lugares de prestigio que vienen ocupando y defendiendo los corredores españoles: el catalán Joaquim Rodríguez (3º), el murciano Alejandro Valverde (6º), el madrileño Daniel Moreno (7º) y el vasco Mikel Nieve (9º), enfrentados al conglomerado de ciclistas extranjeros que viene luchando con cierta contundencia en la prueba.

Por  Gerardo  Fuster

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