Una liga profesional o la lavar los trapos sucios en casa: Lo mismo es que es lo mismo

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Hoy www.biciciclismo.com incorpora una nota resultante de la traducción de un texto del diario L´ Equipe donde se insinúa la creación de movimientos paralelos entre cinco equipos para suplantar un nueva liga de elite frente a las fórmulas establecidas por el organismo internacional.
Esos cinco equipos son el Saxo Bank, Garmin, Movistar, Quick Step y Radio Shack. El variopinto perfil de los citados nos hace elucubrar sobre los verdaderos motivos que les mueven en lo particular, pues si en el caso de Saxo & Radio hay mar de fondo, en los otros tres no hay motivos tan aparentes. Incluso sorprende ver a los “pulcros” componentes del Garmin mezclarse con  los “enmarronados” adláteres de Rijs. Sea como fuere estos equipos tienen apoyo de una importante representación del resto del pelotón de elite, entre ellos el siempre emblemático equipo de los Schleck, los leopardos del ducado centroeuropeo. Hallamos la voz discordante en el expeditivo Andrei Tchimil, tan soviético en la dirección de su Katusha, como abnegado ciclista en sus principales éxitos. En esta partida de ajedrez algo no cuadra.
Sin embargo a la vista de las luces y muchas sombras que envuelven la gestión del ente presidido por Mc Quaid cualquier solución de entrada debería tener visos de éxito. La UCI lleva años jugando a alquimista en busca de la fórmula que cuadre el círculo, un absurdo en sí que sitúa al ciclismo en el disparadero día sí y día también. Ahora anuncia, el último día de gracia, su recurso contra la resolución Contador. Asistimos encabronados cómo se dilatan los casos. La colada se debiera hacer en casa, y dado que en el ciclismo auspiciado por la UCI la mierda no tiene coto. Por todo no estarían de más esas nuevas fórmulas, al menos su estudio, si bien éste, por el bien de todos, tampoco debería alargarse en el tiempo. La conclusión es clara: se ha activado un negocio entorno a la lucha contra el dopaje que no ha ido más allá de negocio, pues las cosas parecen más nítidas que antes, y las soluciones acucian.
En la nota de referencia se citan testimonios clamorosos de auténticos negocios vestidos de inmaculado atuendo deportivo, dígase F 1 o NBA. Los tiempos que corren no son buenos para la lírica, ni los brindis al sol, el sr. Coubertain hace tiempo dejó este mundo y sus “palabros” suenan extraños. Esto es negocio, puro y duro. Y la negación del mismo es complicar el problema. 

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