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Una selección con muchos líderes pero sin caballo ganador

Opinión ciclista

Una selección con muchos líderes pero sin caballo ganador

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José Luis de Santos es un tipo afable. Su sonrisa es la mejor seña de identidad, una forma de suavizar el aterrizaje. Siempre que un servidor le ha requerido, su disposición hizo gala a su cargo: seleccionador nacional. Pero ello no esconde una alarmante realidad, con la mejor generación que España ha tenido nunca en los Campeonatos del Mundo el bagaje es escaso.

Esta tarde mismo me comentaban lo siguiente, textualmente: “Oscar Freire me parece un capullo integral, hace tiempo que parece estar al margen de todo”. A ver lo primero, admirando al cántabro como lo admiro, me parece fuerte, lo otro es la pura realidad. El cántabro está al margen no por opción propia, sino debido a una elección obligada ante el lastimoso paisaje que rodea nuestro ciclismo. Oscar está asqueado de tanta tontería.

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España acude con una selección de nueve componentes a Limburgo. A saber, cinco líderes proclamados y cuatro currelas. No hace falta ser ingeniero para ver que algo no cuadra. Se ha optado por una selección de marketing, de estrellas, y en ello se pone en riesgo la consecución de un titulo que no cae en manos hispanas desde hace ocho años, sí ocho primaveras. El último gran éxito español como selección fue el oro olímpico de Samuel Sánchez en Pekín, a donde se acudió con un equipo de estrellas, pero vertebrado para Valverde y el propio Samu. En aquella ocasión Carlos Sastre hizo un ímprobo trabajo que allanó el camino para que el asturiano se colgara la presea más preciada.

Hasta Paolo Bettini, directo conocedor de las lagunas tácticas que varan las estrellas patrias, lo ha dicho. “Aquí veo a muchos líderes”. El calvillo bicampeón del mundo es consciente de la complejidad de gestionar un grupo tan diverso. La selección, a mi parecer, no podía estar peor hecha. Hay egos muy complicados de gestionar, y hasta donde no llegan las voluntades del seleccionador antes había primas y otras prebendas para armonizar esfuerzos. Recordemos los Mundiales de Verona y Lisboa, por ejemplo, donde equipazos con Beloki, Mancebo, Nozal e incluso Valverde se pusieron en manos de Freire mediando el vil metal. Cosa por cierto que me parece de puta madre.

Veamos nuestras bazas. Se llaman ganadoras pero todas presentan tambaleos. Oscar Freire llega bien, al menos eso dejó entrever en las últimas citas. Quizá sabedor de que esto será un maricón el último ya ha ensayado fugas a lo largo de la temporada, pues confiarle su suerte a tan escasos apoyos sería un suicidio deportivo. Sigamos por Alejandro Valverde, el hombre invisible en mundiales y juegos desde que hiciera plata en Madrid 2005. Desde que Samuel le dejara en bandeja el oro en Salzburgo 2006, el murciano es una sombra. Bettini lo sabe bien.

Continuemos por Contador, ejemplo tangible de desacierto táctico como para pedirle brillantez en una carrera de un día. Su honestidad quedaría íntegra si después del bajo tono que evidenció en la crono se pusiera al servicio del grupo. Para mí Samu es un manojo de dudas al margen de una flor por deshojar, nunca sabes qué te vas a encontrar. Y nos queda Purito, quizá el as más apto si no fuera por que las grandes distancias le hacen pupa.

Ese es el percal. Cinco líderes, sí, pero no cinco bazas indiscutibles. Este mundial ofrece tantos nombres que a él optan, miremos los outsiders que aquí mismo despiezamos, que ahora mismo vender un podio son palabras mayores.

Foto tomada de RFEC

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