Una Vuelta a “dos aguas”

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Se utiliza a expresión a “dos aguas” especialmente en círculos arquitectónicos en los que se describen así los tejados que presentan dos pendientes, que suelen se la mayoría, para el mejor tránsito del liquido elemento. De esta manera nos vemos con dos vertientes, una de subida y la otra de bajada.

Esta Vuelta también presenta dos pendientes o al menos dos planos de lectura a los que agarrarnos cuando queremos entrar a valorarla. Permitidme entrar primero con la de subida, contando lo bueno, que lo hay, de esta carrera que gusta llamar la tercera grande del año.

Lo mejor de la Vuelta lo están dando precisamente los que señalábamos ayer como eslabón frágil de la cadena: los ciclistas. Etapas soporíferas de calor y paisajes monótonos, por terribles autovías, entre otras calzadas, no han impedido que cada día haya habido algo bueno que contar. Aunque el ciclismo de estrategia y pizarra, el de valentía y largo radio, éste moribundo, los dos kilómetros finales de las Cumbres del Sol fueron un subidón que sin embargo no nos permiten sacar conclusiones sólidas de cara al desarrollo de la carrera.

Esta primera semana ha sido la del risueño Esteban Chaves, un ciclista elegantísimo sobre la máquina que tiene que demostrar que su tirada va más allá de las primeras jornadas. En similar situación está el líder, Tom Dumolin, que escudriña sus opciones con la inexperiencia de quien se ve por primera vez en tamaña situación.

Más experimentados parecen sus perseguidores. Chris Froome puede tener finalmente su Vuelta este año, aunque su errático estado de forma conviene aclararlo antes. Igual que el de Nairo, el corredor cuya juventud no le impide ser el mejor en la tercera semana de las grandes. El colombiano parece haber alcanzado con Valverde la coordinación que les faltó en el Tour. No obstante, ambos tienen que crecer si las lesiones no lastran al murciano.

Purito es un fijo en estas lides, pero parece haber elegido una Vuelta con muchas estrellas para llevarse esa victoria que tan cerca tuvo en 2012, y del resto conviene estar atentos a Aru y Majka. Salir de los citados sería una sorpresa.

En la vertiente de bajada que decíamos al inicio está la carrera en sí. Lamentablemente la Vuelta es la tercera de las tres grandes en muchos aspectos y también en organización. El esperpento de la salida, la negación de los símbolos y lugares que hicieron la carrera como es, la manida fórmula de unipuerto al 20%, las autovías, la tristísima retransmisión televisiva en un país que tiene el mayor número de patrimonio de la humanidad del mundo, los destartalados descampados que rodean muchas veces el paso del pelotón,… hasta el atropello de Sagan. La excelencia organizativa que siempre había rodeado a España creo que se ha marchitado y creo adivinar los motivos, que sonarán a excusas, pero que pesan, ya lo creo que pesan.

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