Una vuelta a la Volta

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Semana de pasión ciclista por Catalunya, un destino para el ciclismo de carretera, como rezaban los reclamos de la Agencia Catalana de Turismo, principal patrocinador del evento. Esperemos también que semana que marque el cambio, que dicte un nuevo rumbo para este deporte en una de sus cunas: Catalunya. La Volta de 2014 puede ser la del paso cambiado en un deporte maltratado por las circunstancias y obviado por los medios que otrora lo encumbraran.

En los prolegómenos de la carrera, su principal valedor, Rubén Peris, hablaba de mejoras. Sin saber exactamente a qué se refería –al menos yo no lo leí- entiendo que el objetivo de esas mejoras tendrá que ver con lo económico. No en vano, el siempre interesante, y sectario, Procycling habla de esta carrera como una de las más vulnerables del World Tour pues estos años han sido de auténtica travesía en el desierto con un panorama económico desolador y unas instituciones poco menos que al rescate de la que, no olvidemos, es la tercera carrera por etapas más antigua de la actualidad, sólo superada en ocho años por el Tour y dos por el Giro.

Aunque la suerte ha querido que el último día haya sido de negros y húmedos nubarrones sobre el pelotón, lo cierto es que el año 2014, con 103 primaveras a las espaldas, parece que puede ser un punto y seguido en la suerte e historia de la carrera. No sé si nuevo comienzo, pero sí al menos un futuro mejor y más desahogado.

Porque en este ciclismo que escruta nuevos parajes que sostienen su oferta en manos de grandes organizadores (ASO y RCS) con grandes inversiones mediante, los escenarios de la tradición, aquellos que vieron nacer este deporte, luchan con desigual suerte. Sin embargo el arraigo, mientras dure, está todavía presente entre las figuras y éstas no le han dado la espalda a la carrera. Un puzle de perfecto encaje culminado con victoria del héroe local, Purito Rodríguez, cuatro años después de ganarla por primera vez.

A pesar de las muchas dificultades, los cuatro primeros del Tour no omitieron su presencia en esta centenaria carrera no sé si fruto de su cariño por este deporte o porque sencillamente les cuadraba en el calendario. Sea como fuere, de una cosa estoy seguro, aquí no se han manejado las cifras de Dubai o Qatar, pero aquí sí que se ha visto compromiso de los mejores por estar delante y dar lucidez.

Dicho esto, y al calor de una edición satisfactoria, quizá convenga darle una vuelta la concepción de la carrera. Creo que una crono en una vuelta pequeña no hace más que condicionar su desenlace, si bien de inicio puede ser una buena pasarela de las figuras. No obstante es harto arriesgado querer abordar los Pirineos, además por partida doble, en pleno mes de marzo. A lo temprano de la temporada, sin muchos corredores en su mejor momento, se une una climatología que condiciona primero a las vedetes, que se mueven lo más cerca posible de meta, y a la propia retransmisión de la carrera.

Porque visto lo visto han tenido que ser el mítico circuito de Montjuïc y las lluvias quienes han dado más color y zozobra a la carrera en medio de un fenomenal ambiente. El desnivel acumulado entre las jornadas de La Molina y Vallter 2000 se ahogó en las nieves de primavera. Quizá convenga dejar algo más de lado los Pirineos, o al menos minimizarlos a lo estrictamente rentable en patrocinios, y buscar esos repechos, esas cotas que jalonan Catalunya y que en carreras de similar perfil tan buen espectáculo aseguran.

Conviene arreglar el tema de las retransmisiones, algo que en España se ha convertido en un mal crónico. La Volta ha podido asegurar una difusión sensacional para un destino como Catalunya pero si la calidad de la imagen no es la idónea el mensaje puede ser contraproducente. El crecimiento de la carrera, la mejora de los patrocinios, pasa por aquí, pues es cuando realmente se podrá hablar de retornos, eso que desvela a los mecenas.

Por ultimo felicitarse por la extraordinaria idea del maillot Miquel Poblet, al margen de ser precioso, retroalimenta el presente de la carrera con su enorme historia y divulga entre los más jóvenes la importancia de personas que hace cincuenta años fueron auténticos ídolos sobre ruedas. Ese maillot lo vieron muchos escolares que tuvieron fiesta por el paso de la Volta, por ejemplo los de Mataró, y las lecciones aprendidas en una cuneta son las que perduran, casi tanto como esta carrera que en su día, hace muchos años, nos impregnó de amor hacia este deporte. Larga vida a la Volta.

Fotografia tomada de Volta a Catalunya

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