Una Vuelta reconocible

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Yo sé que Galicia ha puesto lo mejor de sí para este inicio de Vuelta a España. Sé de la ilusión de la gente del lugar, de los turistas “fidelizados” y de los de paso. puedo imaginar el dineral que ha significado este despliegue de seis etapas por territorio gallego, como el de antaño por Andalucía, que se llevó buena parte de las pasadas ediciones con ingente cantidad de etapas en su territorio, convirtiendo el mapa de la prueba en algo complicado de definir. Podemos imaginar todo eso, y no hablaremos con desdén del cariño que se habrá puesto en todo esto.

Pero una cosa es eso, y otra lo que se ve y se disfruta, una vez la carrera EMPIEZA. Lo cierto es que, una semana después de vender la bondades termales de Orense, el inicio de la Vuelta a España de 2016 nos ha parecido lo más pobre, “ciclísticamente” hablando, que hemos visto en mucho tiempo. Digamos que lo mejor de la carrera es lo que estamos pendientes de ver, a partir de La Camperona, y con la esperanza que la ingesta masiva de llegadas en alto no enfríe, como es de prever, las ganas de los mejores ciclistas para la general.

Salvo Alberto Contador, que llega a la montaña asturleonesa con un retraso increíble para lo poco que se ha visto más una buena caída de añadido, no hay nada noticiable, nada bajo el sol de este tostón de mes de agosto, cuyo infrecuente calor creo que ha contagiado el pelotón.

Las llegadas con retraso, la calidad de los ganadores, el increíble rally de peligros por Lugo y sus mullidas murallas, todo ha sido muy memorable, salvo la llegada a San Andrés de Teixido. Obviamente hay que respetar a Meersman, Calmejane, Van Genechten y Geniez, pero creo que comparar la nómina de ganadores de esta carrera cerrada a cal y canto a los velocistas, con la del Giro y Tour en sus primeros días, hiere la sensibilidad.

Capítulo aparte fue la victoria de Simon Yates, ciclista en la picota todo el año, para quien se preparó un regreso a pesar de los continuos retrasos por sus “valores anormales”. Al margen de que el del Orica dio la que podremos considerar una de las exhibiciones cuando acabe la carrera -la de Rubén Fernández en Ezaro también fue notable-, otra vez Movistar y esas estrategias que dieron leña a la parroquia. Movistar, tan presente y tan escaso botín. Como siempre.

La Camperona marca el primer ciclo de carrera. Una subida surgida de la nada, a unas antenas, como si no hubieran puertos de toda la vida en esta nuestra geografia. En fin, madera para quienes quieren pendientes que subirían a gatas de abordarlas a pie. Veremos qué pasa, pero si desechamos el 99% de la etapa, aprovecharíamos mucho mejor nuestro tiempo.

Imagen tomada del FB de La Vuelta a España

INFO

Gana un maillot firmado por el Movistar Team