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El universo del tándem (vol II)

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El universo del tándem (vol II)

El ciclismo es un deporte individual, sin embargo, lo más gratificante del tándem es compartir experiencias con un compañero o compañera, y la enorme satisfacción personal de hacer posible que personas con deficiencia visual puedan practicar este deporte.

El piloto son los ojos del dúo y hay que pensar en voz alta para comunicarse continuamente con el compañero. Avisarlo con mensajes claros de las incidencias del terreno, los baches, las rotondas, los semáforos, los repechos…, pero también para describir un paisaje o una anécdota. Vamos “atados” por los pies con los pedales automáticos coordinando el pedaleo y otros movimientos: al arrancar o parar, al ponerse de pie, al beber agua o comer una barrita… Con el tiempo y la experiencia, todo resulta de lo más natural.

El ciclismo en tándem es un ejercicio muy sensitivo. Las personas con deficiencia visual desarrollan los otros sentidos de una forma excepcional. A mí no dejan de sorprenderme en casi cada salida. Estando a 30 ó 40 kilómetros de casa, muchas veces pueden decirte con bastante exactitud dónde estamos, con sólo recordar los accidentes orográficos, los sonidos u olores del recorrido. “vamos, vamos, que solo quedan dos kilómetros de puerto” me comentó una vez un compañero ciego. Tenía razón y yo le pregunté: “¿Cómo lo sabes?…“ por el chirrido de los grillos, que siempre se escucha en este punto. Hacia bastante calor y subíamos el puerto de Parpers, una carretera habitual en nuestras salidas.

Salir en tándem o en bici individual no tiene mayor diferencia que la evidente de ser dos personas en una misma bici. Más metidos en tecnicismos, el tandem es un vehículo mucho más lento en cualquier tipo de circunstancias. Hay que anticipar las trazadas, las frenadas o los cambios de plato y piñones. En general, la reacción de marcha es más “diesel” que una bicicleta individual.

Es algo similar a conducir un camión en lugar de un coche. Cuesta más maniobrar con él y en las subidas no se puede dejar de pedalear porque, por el mayor peso, se pierde pronto la inercia, sobre todo cuanto más porcentaje tengan las subidas. También es más lento al arrancar y en las aceleraciones, y se hecha en falta ese repris extra cuando te cortas un poco y hay que cerrar un hueco para volver a entrar a rueda, pero una vez lanzado… en llano se mantienen facilmente velocidades de crucero de 40 ó 45 por hora, si además la carretera pica para abajo (aunque solo sea un 2%), resulta complicado seguirnos el ritmo. Eso hablando de una salida cicloturista, si hablamos de tandems de competición… ni te cuento.

El nivel del ciclismo de competición en tandem en España es altísimo, sobre todo en carretera. Tenemos dos parajas masculinas y otra femenina de primer nivel mundial: Ignasi Ávila – Joan Font, Carlos González – Noel Martín y Pepi Benítez – Bea Gómez. Los tres son tandems de referencia internacional y habituales en los podios de Copa del Mundo, Mundial o Juegos Paralímpicos este mismo año. O el formado por Quike Porto – José Antonio Escuredo, que sólo hacen velocidad en pista. Además, este mismo año hemos sufrido la ausencia del mejor tandem español de la historia: Christian Venge – David Llauradó. Sin embargo, nos debe de preocupar mucho el relevo generacional, porque fíjate la edad que ya van teniendo todos ellos, sobre todo los deficientes visuales que, de hecho, son los insustituibles en esta especialidad del ciclismo.

Por lo que a mi respecta, aquí en Catalunya, no nos llega muy poco gente joven con la que trabajar de cara al futuro. Yo lo entiendo como una de las consecuencias negativas de la integración del ciclismo adaptado en las federaciones de ciclismo. Antes, esa captación la realizaba la Federación de Deportes para Ciegos, pero ahora que el ciclismo ya no depende de ellos, desvían a la gente joven hacia otros deportes donde tiene más interés y siguen manteniendo el control, como és lógico. ONCE sigue haciendo el esfuerzo de invertir en esta actividad de ocio que mantenemos en Catalunya, pero a nivel competitivo, me preocupa mucho la falta recursos y la captación de nuevos talentos. En el resto de España, la situación aun es más preocupante.

En el caso de los pilotos, tanto chicos como chicas, no considero muy compllicado encontrar ciclistas experimentados que quieran probar esta especialidad, y no sólo con ambición competitiva, ya que suele llegar gente con diferentes intereses: tanto buscando un nuevo proyecto personal con un compañero o compañera competitivos, pensando en la alta competición y/o en la posibilidad de acceder a una beca, o, por el contrario, sencillamente para seguir disfrutando del ciclismo a la vez que realizan una labor social.

Por Carmelo Esteban

Mira si quieres la primera parte de este excelente serial

Foto tomada de www.juanfranandreu.com

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