¿Valió la pena? Yo creo que sí

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Dice Fabian Cancellara que “los adoquines no deberían tener sitio en el Tour de Francia”. Le honra decir esto cuando él es un supe especialista y no tiene en su equipo un líder que opte a lo máximo a la victoria. Por eso lo decimos, le honra decirlo cuando ni le va ni le viene en el envite. Otros también han criticado con dureza la etapa de Arenberg.

Sin embargo desde este mal anillado cuaderno hemos aplaudido su inclusión desde un principio. A nuestro entender, aventuras como las de ayer bien dosificadas sostienen una carrera en momentos que el tedio siempre había sido la tónica. Recordemos que hablamos de la primera semana del Tour. Situar una etapa con tramos de Roubaix abre un debate antes y después de la misma, y condiciona en sí toda la semana y la colorea de rojo. No olvidemos que de la jornada de adoquines sólo salió eliminado Chris Froome. Años atrás, con primeras semanas mucho más convencionales, los nervios, la velocidad y el descontrol llevaron más favoritos fuera de la carrera.

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Sea como fuere y centrándonos en el debate: creo que mereció la pena porque en días como Arenberg el ciclismo como deporte y el ciclista como colectivo se reivindican en una sociedad que, por desgracia, sólo te presta atención cuando rayas el límite. En la jornada de pavés se rodó al filo y eso se notó. La jornada del Tour tuvo una excelente acogida por el público generalista y el seguimiento excedió con mucho a esas etapas que con la voz tenue de Perico de fondo te invitan a una profunda siesta de julio.

Además mereció la pena porque puso de relieve en un día, y en un puñado de kilómetros todos los valores del ciclismo a flor de piel. Sacó a los conejos de sus madrigueras, les empujó a ser valientes, a mancharse y a recuperar la épica de este deporte –que si no se pone de barro hasta la coronilla parece que es menos épico-. Obligó también a sacar lo mejor de las pizarras de cada equipo, a cambiar sobre el guión. Fue como esas pruebas de Masterchef, permítaseme el símil, en la que en pleno cocinado va Pepe Rodríguez y te esconde un par de ingredientes.

Sé que para muchos esto no es ciclismo, pero yo creo que sí lo es y con mayúsculas, porque aunque se diga que se penaliza al que puede ir más fuerte, poner la suerte de los favoritos al límite es algo que se hace en cada descenso, en cada curva, en cada maniobra exagerada y ahí no denunciamos que hay peligro o que se tienta la justicia deportiva.

En definitiva, gracias por etapa de ayer a todos, y a seguir, porque para suerte del personal, esto no ha hecho más que empezar.

1 COMENTARIO

  1. A mí se me quedó un sabor muy dulce, pero me supo a poco, Ya que llovió, cosa que no hace en abril ultimamente, deberían haber puesto más tramos de pedrolos y más kilometros. Como se nota que no soy yo quién lo va a sufrir, pero claro ver la agonía y el sufrimiento de estos titanes mola cantidad y entretiene mucho.

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