Con Valverde nunca nos parece suficiente

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Cuando Alejandro Valverde empezó a destacar, allá por el 2003, todos miramos a las Ardenas, ese terreno boscoso por donde Hitler entró a Francia y salió de Bélgica, un triángulo cargado de historia e historias, como el escenario perfecto a ese que llamaban el imbatido.

El ciclismo español, tan afín a esos boscosos terrenos, tenía aquí el caldo de cultivo ideal, aunque la historia no soplara a su favor. Cero victorias en la Lieja, otras tantas en la Amstel y las mismas en la Flecha.

Pero Valverde vino para cambiar el sino de los acontecimientos, y con esa solvencia que demostró los grandes, y no tan grandes, días, nos ha regalado a los espectadores jornadas memorables, ganando a todo tipo de corredores, completando un palmarés envidiable y aunando siete victorias, desglosadas en cuatro Flechas y tres Liejas, desde 2006, logrando el doblete dos veces, aquel mismo año y hace un par, cuando impuso su golpe de pedal ese día que pensamos que Dani Moreno era capaz de ganar en Ans.

La aureola de Valverde arrastró lo suyo y lo de los demás porque desde entonces, en estos parajes también ganaron el citado Dani Moreno y Purito, que tanto aprendió del lugar trabajando para Alejandro.

Han pasado los años desde que aquel Valverde que ganara aquí por primera vez. Hablamos de una década larga. Once años, nada menos. Entonces quien más quien menos decía que este corredor estaba para hacer historia, para escribir la historia y el balance es satisfactorio, sin duda.

Pero con Alejandro cabe una duda, un pero, nunca es suficiente, nunca nos parece suficiente. Son los estadísticos, los que vamos con los números por delante y todo lo leemos en código binario: ceros y unos, como si a veces corriera solo y no compitiera contra nadie.

¿Cuántas veces hemos dicho que si no se obsesionara con el Tour sería una leyenda en estos terrenos? yo creo que cada año, la retórica ha aparecido y quien más quien menos se ha llevado un berrinche, como el no verle en Flandes o no darlo todo en San Remo.

Y sin embargo, con el paso de los años, y haciendo recuento vemos que poco más se le puede pedir a Valverde, quien tendrá que esperar un año si quiere beberse la jarra en el podio de la Amstel y sin embargo opta a registros de lujo en las carreras valonas, incluso, sí, obsesionándose con el Tour.

Vienen días de órdago, que quizá nos metan en la historia, pero tomad nota, no será fácil, Valverde tiene la horma de su zapato con Gilbert, el duelo que llevamos esperando desde hace cinco años y que parece se producirá finalmente. Entre Huy y Ans está el veredicto.

Imagen tomada de FB de Flecha Valona

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