Valverde sigue erre que erre

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No hay muchos casos, más bien contados, y nos sobrarían dedos de la mano, como el de Alejandro Valverde. Que te guarden la plaza, como así todo indica, después de una sanción de dos años, es realmente un privilegio. Que te lo hagan fruto de una sanción ridícula en esencia ejecutada años después  de la implosión del escándalo quizá influya, aunque también me temo que tales prebendas Valverde se las haya ganado por el caché que atesora en un pelotón donde elementos de su calibre no abundan.
Valverde prepara el terreno de la vuelta. El talentoso murciano, talentoso desde el primer día que calzó una bicicleta, anuncia sus objetivos prioritarios para el año que verá su regreso. Señala el Tour y luego el Mundial.
Seguimos en las mismas. Si Valverde hubiera sido flamenco y crecido entre planos pastos y banderas leonadas a día de hoy presentaría un palmarés sencillamente irrepetible. Siendo murciano y por ende español ofrece un bagaje increíble pero mejorable habida cuenta de unas cualidades innatas que creo no ha explotado y parece que se niega a hacerlo. Que a día de hoy, siendo profesional desde 2002, con todo lo recorrido, siga cifrando el Tour de Francia entre sus objetivos sigue levantándonos ampollas. Es sencillamente ir contra natura. Valverde ha demostrado por activa y por pasiva que la mejor carrera le queda grande, y mucho. No ofrece el rendimiento global de Contador ni Evans, ni siquiera parece al nivel de los Schleck, principalmente de Andy, en las subidas.
En los lares donde este ciclista se postula como la única alternativa a Gilbert, quien no duda en aprender de sus limitaciones y dedicarse, con enorme éxito valga el apunte, a lo que le reporta alegrías, aún esperan una apuesta nítida del murciano por estas carreras, a saber Amstel, Flecha, Lieja y Lombardía, sin menospreciar un punto de velocidad sin igual en la San Remo ni el enfoque prioritario de un Campeonato del Mundo cuyo podio ya ha pisado en tres ocasiones. Y si con ello no tiene suficiente, tenemos una colección de vueltas de una semana que sumadas ya dan prestigio –muchas yacen en su palmarés- y por qué no otra Vuelta a España, y quizá el Giro, donde no cabe  duda el listón parece más a su alcance.
En la única grande que Valverde ganó, la Vuelta 09, el balance aunque áureo en su resultado ofrece claroscuros que sin duda debería analizar. No marcó diferencias en ninguno de los terrenos, sufrió en alguna de las subidas y dedicó esfuerzos a arañar bonificaciones. Incluso deberíamos admitir el affaire de Evans en Monachil como elemento clave en el desenlace. Curiosamente el que fuera señalado como su gran rival de generación, Damiano Cunego, enfocó su carrera de forma similar sobretodo tras ganar el Giro 04 –una de las ediciones de peor nivel que se recuerda- y por lo visto los años han dado la razón a aquellos que veían al “piccolo” veronés en clásicas de un día significándose su racha de éxitos en Lombardía.
Y es que el Tour es algo a lo que pueden aspirar muy pocos, y a Alejandro Valverde no lo ubicamos en esa órbita. 

1 COMENTARIO

  1. […] Este post me suena. Nos repetimos. Cada inicio de año, desde que este espacio vio la luz, cuando repasamos lo que puede ser el ejercicio para los grandes nombres del pelotón aterrizamos en Alejandro Valverde y siempre argumentamos lo mismo: a nuestro juicio se equivoca. Sin embargo este año cabe un matiz, en esa elección hay perjudicados, al menos uno: su compañero Nairo Quintana. […]

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