“Valverde tiene algo que no se compra ni se entrena: carisma”

4
94
vistas

Via de los Foros Imperiales. Línea recta. Tiro de cámara perfecto. Coliseo al fondo, en primer lugar Alejandro Valverde, en inmaculado azul, sacudiendo el puño. Hoy sí, triunfo sin paliativos, de esos que, desde nuestra siempre crítica lectura, se merece un ciclista mayúsculo, con don, con clase, con talento. Alejandro Valverde Belmonte, tras muchos podios, miles de tweets cuestionándole, se ha cobrado un triunfo de los que se guardan en la retina: felicidades.

Esta Roma Maxima entronca por eso en la intrahistoria de la Strade Bianche. Me decían durante ésta última: “El día que Valverde gane se incendia twitter”. Ante las críticas de un servidor sobre las carencias tácticas del murciano me espetaron: “Criticas por criticar”. Y completaron: “Pues no le echaremos de menos cuando no esté”. La sangre no llegó al río, ni mucho menos. El ciclismo, como todo, es opinable, y hay ciclistas, muy pocos, que movilizan como este murciano de Las Lumbreras.

El título que ilumina este post no es mío, es prestado. Es fruto de un tweet también generado en la Strade Bianche. Su autor se llama Israel Loranca. Es perfecto para definir la situación. Alejandro Valverde no tiene fans, tiene fieles correligionarios que en el ejercicio ciego de su pasión por tal excepcional ciclista no permiten que se le cuestione absolutamente nada de lo que haga.

Pero ocurre que la crítica bien entendida es buena consejera y en Valverde hace mucho tiempo que confluían unas circunstancias que no eran las mejores. El corredor carecía de la más mínima autocrítica y sus mentores de Movistar tampoco ayudan con decisiones carentes de toda lógica. Su entorno, por otro lado, alegaba sus ganas y pasión como elementos que compensaban un palmarés a todas luces injusto con su clase y categoría. Gran parte de la prensa engordaba ese humo que confundía alrededor de un ciclista que si por algo se distinguió fue por su total compromiso con la victoria.

Señores, no perdamos la perspectiva. Seguro que echaremos de menos a Valverde, mucho además. Su grácil figura, su media sonrisa que entrevé la dentadura en medio del esfuerzo, su facilidad para ganar, su carisma, su todo.  En la Roma Maxima Valverde ha corrido como hacía tiempo que no lograba: desde adelante. Dominando la escena no ha esperado a movimientos de otros. Salió y neutralizó  Pozzovivo con la celeridad que no enjuagó a Sagan camino de Siena.

La crítica es necesaria, en ocasiones suena injustificable, nos enerva, pero también nos activa, y muchas son las piedras en el camino que invitan a que este corredor cambie la forma de hacer las cosas. En la carrera de la ciudad eterna ha demostrado que si quiere sabe, incluso hasta medir con sangre fría un pelotón lanzado a sus espaldas. Ha logrado un éxito fenomenal, digno de todo elogio. Ahora que ha vuelto a Italia, esa tierra para él maldita, podría replantear su decisión sobre San Remo. No creo que el perfil de la carrera romana le sea más propicio que el de la Classicissima.

Publicidad

4 COMENTARIOS

  1. Bonita la llegada hoy en Roma!! Creo que hoy su planteamiento de la carrera fue el correcto y tuvo las piernas.
    Disiento con el título del post, que sea un buen ciclista no quiere decir que tenga “carisma”.

  2. Decían q cuando se fuera no se le iba a echar de menos pero creo q se equivocaron todo el mundo lo esta echando de menos, es un gran profesional q en el tiempo q qda de temporada se va a notar su ausencia.

Deja un comentario