El vaso medio lleno de Nairo

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El otro día, quizá medio abatidos por este calor que nos desarma, nos quejamos vagamente del espectáculo que el Tour dio por los Pirineos. Dos etapas serias, duras y bien planteadas, más otro que ofrecía un final complicado, abierto a la imaginación, creo que merecían mejor trato de los pros que corren estos días por las carreteras del Tour.

Sin embargo, todo se saldó en un empate técnico a la espera del siguiente asalto, con una segunda mitad de semana que se presume interesante con favoritos agrupados ante una sucesión diabólica: Ventoux descafeinado, crono y fin de semana “pestoso” a la espera de la resolución final de los Alpes.

En las lecturas que surgieron sobretodo tras lo de Arcalis, hubo un protagonista que apareció en todas, Nairo Quintana. ¿Por que no ataca? ¿qué pretende? ¿va al límite?. Objetivo cumplido, todas las preguntas que vienen en cascada, tanto en el viejo continente como desde Colombia son buenas, cuántas más dudas mejor, cuánta más incertidumbre también.

Nairo juega con los tiempos y hasta ahora le van bien, incluso tras el susto de Montpellier. Ha quemado los Pirineos y ha salido indemne, un triunfo respecto a las dos anteriores ediciones en las que Froome a estas alturas caminaba ya cómodo de amarillo y bien pertrechado. Iba tan bien Froome que incluso en sus malos momentos de la tercera semana, pudo echar mano de rentas.

A las dudas del personal que sigue y acompaña la carrera, se le suman incluso las de Froome, que no sabemos si con la mirada puesta en la tercera semana ha cambiado, como dijimos en su día, el plan de forma y los picos de rendimiento. En circunstancias normales, Froome habría dejado atrás no sólo a Nairo, al resto también, ahora tiene un grupito de ciclistas a su estela, que le ven el dorsal y se creen mucho mejor que años atrás. Froome araña segundos donde antes metía minutos.

Pero ojo, porque un día y otro las tornas deberán cambiar. El juego de nervios de Nairo deberá ser a ganador y ahí no habrá segundas oportunidades. Jueves y viernes tienen la llave de lo que pueda ocurrir en este Tour. ¿Le valdrá a Nairo contemporizar en el Ventoux como en los Pirineos?, la verdad, sobre el papel, yo creo que NO, porque al día siguiente hay una crono de 37 kilómetros que obliga a tomar riesgos y la iniciativa.

Como decía el refrán “no dejes para mañana…”, Nairo no estuvo bien ni en la cima del Peyresourde ni a once kilómetros de Montpellier, donde por cierto rodó solísimo, y sin embargo se agarra al poco tiempo que aún le separa del primero. Lo que el viento le quitó en el Langedoc, amenaza con perjudicarle en la cima del monte ventoso, por hasta allí no llegará la carrera. Malo. Si quería voltear la situación antes de la crono tendrá seis kilómetros menos.

Aunque el colombiano no es manco contra el reloj, a nadie se le escapa que Froome le puede enviar holgadamente más allá del minuto y medio, si no son dos, cuando acabe el test. Esta presumible diferencia sólo se enjuaga atacando a fondo en el Ventoux y lograr, entre otras cosas, salir por detrás en la crono, que eso siempre va bien pues te da las referencias al momento.

Nairo dejó la carrera en punto muerto tras los Pirineos, ¿se arrepentirá?

Imagen tomada de FB del Tour de Francia

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