Vincenzo Nibali y su gran baza

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Nibali en la previa de la Vuelta

La experiencia es un tesoro que te da la vida cuando tu cuerpo no siempre rinde como en los mejores días. Es esa curva inversa: el físico se resiente con la edad, la mente se alimenta de vivencias.

Pero las cosas son como son, y Vincenzo Nibali lo sabe. Él forma parte de esa generación de grandes nombres que se apagan por el plomo de los años, Alberto Contador es un ejemplo.

Sin embargo, como dice la coletilla, quién tuvo retuvo, y en Vincezo hay mucho de eso. A saber, Nibali nunca fue ciclista de grandes exhibiciones, no le recordamos golpes de teatro como Froome o Contador, no tiene el punch, ni la consistencia de los dos citados, pero tiene alma, algo que le hace ser poseedor de cuatro grandes vueltas, cosa que no es baladí, más cuando vemos la lista de quienes lograron, un día, ganar las tres grandes.

Si en el último Giro, nos disgustó la actitud cicatera de Nairo, por no dar el tono que se le supone a un superclase como el colombiano, creemos que Nibali dio lo que tenía, llegó al tope y se quedó sin cambio. No hubo otra. Mientras Dumolin se veía capaz, Nairo, contenido, Vincenzo no tenía mucho más y lo que no pudo hacer subiendo, lo probó bajando.

Incluso si os acordáis del Giro del año pasado tendréis la medida de lo que un corredor con una mentalidad privilegiada es capaz de hacer. Descolgado de los mejores a una semana, no cejó para forzar el error fatal de Stven Kruijswijk, a todas luces más sólido, y arrebatarle la carrera.

Y ahí tiene Vincenzo su baza, ahí tiene su qué… en el alma, en una forma de correr que es maquiavélica, con el objetivo marcado y los tiempos claros. Todo eso en una carrera tan incierta como la Vuelta, experta en finales apretados, es oro para el siciliano que no va a los sitios por ir. Hace un tiempo que vio el Tour fuera de su radar, y en un ejercicio de coherencia lo sacó del guión.

Si nos permitís un ejercicio muy italiano, no podríamos las cinco estrellas de favorito a Nibali, pero podéis estar seguros que si tiene cuatro las podrá estirar hasta las cinco sin percatarnos. Él es rosa, pero primero fue rojo. No lo olvidéis.

Imagen tomada de FB de Team Bahrain Merida

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