Sagan llegó, vio y venció

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Emoción sin límites para los que tuvimos la oportunidad de vivir de cerca el desarrollo de los últimos momentos de este Campeonato Mundial de ciclismo reservado a corredores profesionales, cuya celebración y apoteosis tuvo lugar en la ciudad estadounidense de Richmond, emplazada en el Estado de Virginia, cumpliendo su LXXXII edición.

Un título con gloria

Oportunismo muy osado el mostrado por el joven corredor eslovaco Peter Sagan (25 años), nacido en la localidad de Zilina, que realizó un feroz ataque a un conglomerado bastante numeroso de oponentes cuando restaban tan sólo dos kilómetros y medio para cruzar la línea de meta, meta que le proclamaría campeón del mundo de fondo en carretera.

Sorpresa mayúscula fue el de que precisamente en una dura subida adoquinada fraguara tan inesperada escaramuza que finalizó en plena gloria, valiéndole el conquistar la codiciada camiseta irisada, con sus colores que tanto atraen al gran público, un alto honor que en realidad nadie olvida. Su acción fue sorprendente cara a sus más temibles adversarios, que no llegaron a imaginar que en aquella temible ascensión se permitiera Sagan el lujo de torpedear tan fulminante ataque.

Si Sagan hasta la fecha ha alcanzado fama dentro del deporte de las dos ruedas, se debe exclusivamente a su gran arma que es la velocidad, en donde siempre han brillado su estrella y sus triunfos. Su fuerte hasta ahora han sido sus continuadas victorias conseguidas en última instancia al enfrentarse a un grupo o a un gran pelotón compacto, una labor a todas luces un tanto arriesgada que no todos los ciclistas se sienten con ánimos a afrontar.

Esta vez, pudo zafarse de los veinticuatro corredores que perseguían, al igual que él, el conquistar tan preciado título. Todo aconteció en los últimos compases de la prueba.

Tal alternativa fue un tanto difícil dado que el circuito por donde discurría este Campeonato del Mundo no poseía obstáculos suficientes para provocar una selección de corredores entre unos y otros. Se sucedieron, eso sí,  algunas escapadas que animaron a la carrera y que no llegaron a feliz término. El pelotón como es costumbre controlaba la situación y los  aspirantes al máximo galardón se mantuvieron más bien a la expectativa dando largas al asunto que quedaba en el aire sin resolver.

Ya esperábamos, esta fue la verdad, que la papeleta del mundial se resolvería en el último respiro bajo un grupo más o menos apretado. Muy poco faltó para ello. Sagán decidió romper los esquemas y los vaticinios, y se nos fue en solitario hacia adelante. Tomó unos pocos segundos de ventaja, los suficientes para triunfar incluso ligeramente destacado.  Era una viva estampa que no conocíamos en él, acostumbrado a disputar la victoria tal o cuál bajo una tumultuosa llegada y mezclado entre ciclistas, unidos todos cual fueran una piña. Perdonen nuestra gráfica expresión.

A continuación se clasificaron el australiano Michael Matthews, el lituano Ramunas Navardauskas, el noruego Alexander Kristoff y nuestro representante español Alejandro Valverde, en este orden. Esta vez no pudo pisar podio, consiguiendo una actuación que le honra una vez más. Aprovechamos para señalar que sus compañeros, el madrileño Daniel Moreno (27º), y el murciano Luís León Sánchez (30º), no pudieron llegar a más arriba, aunque en algunas fases de este Campeonato se hicieron notar dando la cara.

El eterno segundo en el pasado Tour

Recordamos que en el último Tour de Francia, una competición que encierra tanta esperanza, a Peter Sagan no le acompañó la suerte en el transcurso de las etapas. No ganó en ninguna de ellas, aunque lo intentara con mucha voluntad. Fue segundo: en Zelande (2ª etapa), en Amiens (5ª), en Le Havre (6ª), en Rodez (13ª) y finalmente en Gap (16ª). Sin embargo, sí logró ser rey en la clasificación general por puntos, una merecida consolación a su persistente adversidad.

Un poco la historia acerca del Mundial

Se entiende que hacemos referencia a los ciclistas profesionales de carretera en el escenario del Mundial, competición de alto rango que se inició en Nürburgring (Alemania), concretamente en el año 1927, con el triunfo del italiano Alfredo Binda, que luego conquistaría dos títulos más, en 1930 y 1932, marca que ha sido igualada únicamente por los belgas Henri Van Steenbergen (1949, 1956 y 1957) y Eddy Merckx (1967, 1971 y 1974), y el español Óscar Freire (1999, 2001 y 2004). Debemos adicionar en el elenco, aunque fuera por una sola vez el vestir la elástica de arco iris, a Abraham Olano (1995), en Duitama (Colombia) y a Igor Astarloa (2003), en Hamilton (Canadá).

Por Naciones, sigue imperando el dominio ejercido por Bélgica, que ha acaparado veinticinco títulos mundiales de carretera. A continuación anotamos a Italia, con 19, y a Francia y Holanda, con 8. España, figura con cinco medallas de oro, tal como hemos señalado en el apartado anterior.

Por  Gerardo  Fuster  

Imagen tomada del FB de la UCI

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