Vísperas de mucho…

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La decimoctava etapa del Giro con final en la población alpina de Pinerolo, no nos ha ofrecido nada de nuevo, siguiendo la fisonomía que ya se esperaba y experimentada en la jornada anterior, aún tomando en consideración que en las postrimerías se animó en algo la contienda, especialmente a raíz de los adoquinados que los ciclistas debieron salvar y en dura pendiente en las calles del interior de la localidad que hemos mencionado y que los participantes transitaron un par de veces.

Estaba visto y comprobado que los supervivientes de la ronda italiana no estaban dispuestos a dilapidar energías a la vista de las dos etapas de alta montaña que se nos avecinan: la de mañana, que concluirá en la cima de la Estación de esquí de Risoul, en territorio francés, y la de pasado mañana, con llegada a la cima del Santuario de Santa Ana de Vinadio, de nuevo pisando suelo italiano. Estas dos etapas de alta dureza acapararán sin duda toda la emoción que encierra este Giro, que va a marcar un hito de cierta trascendencia en el historial de esta competición de dilatada categoría internacional.

De manera sucinta digamos que la etapa que nos ocupa se caracterizó por una escapada protagonizada por 24 ciclistas, que se inició cuando apenas llevábamos cubiertos una decena de kilómetros. Con el peso de la distancia este grupo delantero fue perdiendo unidades, quedando en cabeza en las postrimerías con cierta insistencia dos paladines: los italianos Moser y Brambilla. Todo hacía prever que de un momento a otro se terminaría aquella aventura. Ya en las cercanías de la meta, se formó un cuarteto perseguidor que tuvo al dúo de cabeza en su mano en el último kilómetro. Sin embargo, la sorpresa corrió a cargo en beneficio de otro italiano: Matteo Trentin, que formaba parte de este refuerzo de última hora que vino, así de repente, a romper con todo pronóstico. Fue un golpe inesperado que dio la victoria a favor de Trentin.

De él podemos exponer que nació en la pequeña población de Borgo Valsugana, que alberga apenas a 6.800 habitantes, emplazada en la provincia de Trento, no lejos de la histórica y renombrada ciudad de Venecia, en la parte nordeste de la península italiana. Pertenece a las filas ciclistas como corredor profesional desde el año 2011. Actualmente, figura encuadrado en la escuadra Etixx-Quik Step, que posee su sede principal en el Ducado de Luxemburgo.

No acumula todavía hasta la fecha y a lo largo de su carrera deportiva un palmarés muy grande, aunque se ha adjudicado un par de etapas en el Tour de Francia, una en la Vuelta a Suiza, otra en la Vuelta a Gran Bretaña, y, ahora, otra en el mismo Giro. Su máximo galardón lo alcanzó al vencer brillantemente en la clásica internacional París-Tours. De aquel fogonazo se habló con preferencia en los rotativos deportivos. Trentin no se percataba de aquella gesta que protagonizó y que se hizo palpable al subir al podio de los escogidos en aquella su jornada gloriosa, así le recordamos al presenciar su gozo desbordante y del todo tan emotivo. Aquello no fue un simple sueño, sino una realidad cantante y sonante.

Los italianos han celebrado con énfasis su triunfo fulgurante en la localidad de Pinerolo. Ha habido aplausos por doquier. Pero la tabla de la clasificación general, hemos de confirmarlo, no ha sufrido apenas alteraciones. Todo ha quedado casi tal como estaba. En ese viernes y en ese sábado que están al caer de seguro que la situación se habrá solidificado y la clasificación general quedará al fin definitivamente clarificada.

Por Gerardo Fuster

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