La Volta a Portugal, contra viento y marea

0
4
vistas

Cuando El Cuaderno JoanSeguidor me pidió un balance de la Volta a Portugal y su futuro, estuve muy cerca de rechazar el encargo por la complicada  realidad de mí querida Volta. Y estuve a punto por una sencilla razón, porque en la actualidad es más fácil estar en la crítica pura y dura, donde todo lo que se hace en el ciclismo portugués es de mala calidad y sólo tiende a empeorar.

Por suerte o por desgracia, no soy parte de esta marea y no veo este agujero negro para el futuro del ciclismo nacional. Si fuera exactamente cómo dicen, esa marea desenfrenada no existiría, y ni  ciclismo y la Volta ya no estarían vivos. Sin embargo, están vivos y con aficionados en las carreteras.

En la 77ª edición, he visto Gustavo Veloso ganar por segunda vez consecutiva la Volta a Portugal. Ese gallego de 35 años trabajó duramente durante toda la temporada, en la que se presentó con buenos resultados y victorias a lo largo de las carreras, siempre con su mirada centrada en su segunda victoria en la Volta.

Lo que vi no fue una victoria fácil, al contrario. Por eso rebajar ese triunfo a algo fácil me parece injusto para el ganador así como para sus adversarios. Gustavo miró cada día como esencial para el triunfo de la Volta, sin descuidar ningún detalle desde el prólogo inicial, bien posicionado en las llegadas al sprint y la máxima atención en la montaña. El W52-Quinta da Lixa se empleó en  cuerpo y alma en su líder.

Del otro lado, los equipos rivales se presentaron al inicio un poco temerosos, y puede haber estado allí  la diferencia. Sin embargo, no se puede dejar de anotar los intentos de destronar al experimentado gallego del liderato del maillot amarillo, que sí existieron pero cerca del final de la carrera y ya con una cómoda ventaja de Gustavo en el primer lugar. Desde mi punto de vista, si las escuadras rivales se hubieran centrado en un sólo líder, quizá podría haber hecho diferencia en la victoria final de la Volta. Pero no soy director deportivo, lejos de eso, y es más fácil opinar desde el sofá que crear una estrategia en pleno asfalto.

La Volta estuvo envuelta en dos controversias, una al principio y otra al final. Todo comenzó con la selección de los equipos para formar el pelotón. En 2015 tuvimos en mayoría equipos continentales, viniendo a Portugal solamente Caja Rural-Seguros RGA del escalón continental profesional. Las voces de pronto se plantearon en contra de la organización y más específicamente a la cara principal de la carrera, el director Joaquim Gomes, por el flaco elenco de la 77ª edición.

Recuerdo estar en la salida del prólogo de 2013 en Lisboa y del bullicio en torno de los equipos presentes, sobre todo el MTN-Qhubeka, UnitedHealthcare, IAM o Bretagne-Séché Environnement. La expectativa era enorme ese año, la calidad innegable, un pelotón que creo ha satisfecho en general a las personas. ¿Llenó las portadas de los periódicos? No. ¿Destronó los equipos lusos de los primeros lugares de la general? No. ¿Evitó el abandono de los corredores a lo largo de la edición? No.

Estos argumentos utilizados para caracterizar el malo elenco del pelotón de 2015 se caen al suelo cuando nos fijamos en la edición anterior, que tuvo inclusive presente el ganador de la importante Milano-San Remo de ese año, Gerald Ciolek, quién no ha ganado una etapa en la Volta. El devaluar constante de la capacidad de los equipos portugueses también se derrumba cuando vemos el Rádio Popular-Boavista llega a una prueba internacional como Route du Sud, ganada por Contador seguido de Quintana, y tenemos Alberto Gallego y el joven Frederico Figueiredo, séptimo y noveno general. Los equipos lusos ganan la Volta a Portugal porque tienen calidad para eso y no por no tener rivales a su altura.

Al final de la Volta, otra controversia se ha instalado y parece que no va a terminar en el corto plazo, ya que es un tema recurrente en el ciclismo nacional. La baja cobertura de la prensa portuguesa a esta edición. Los tres diarios deportivos nunca han dado  portada a la reina del ciclismo nacional. Por mucho que se ha convertido en una práctica cotidiana hacer del fútbol el único deporte a destacar por estos periódicos, me parece inconcebible que suceda y no hablo sólo con relación al ciclismo, sino también con relación a otros deportes.

Una prueba de tal relevancia nacional, como la Volta a Portugal, tiene interés periodístico y público de largo número para justificar llamadas de mayor espacio a la portada. Si la indignación del director de la prueba conmocionó algunas mentes nacionales, quizá sea el momento de preguntar a Joaquim Gomes si no conmociona mucho más al ciclismo siempre ser relegado a un plan inexistente en los medios de comunicación. Para quién cómo él, está hace muchísimos años en este deporte, llega un momento en el que tiene que tomar el puño sobre la mesa y decir basta.

El futuro es una incógnita, mucho más cuando no está enteramente en nuestras manos el poder de transformar todo por milagro. La Volta a Portugal, a pesar de muchas predicciones en contra, ha logrado mantener el pedal en la carretera. Con dificultad, larga pelea, aciertos y errores. La edición de este año dejó la promesa de futuros ‘contenders’ lusos como Jóni Brandão, Amaro Antunes o António Carvalho.

Trajo de vuelta ciudades importantes como Vila Franca de Xira, cerca de Lisboa, que promete volver el año que viene con emociones aún más fuertes, ya que la última etapa se disputará entre las dos ciudades en un contrarreloj individual, dejando en abierto todas las expectativas hasta el último segundo de carrera. La demanda de nuevos patrocinadores está en marcha así como la lucha sin tregua de la organización para llevar el pelotón hasta el sur del país.

Y a pesar de todos los defectos que ponen, la Volta a Portugal 2015 ha sido, reiteramos, uno de los 10 programas más vistos de la televisión pública RTP 1, no sólo los directos de las etapas sino también las repeticiones y el programa de entretenimiento anterior a la transmisión de la jornada diaria.

¿Si la Volta tiene futuro? Por todas estas razones, yo digo que sí. Tal y como reafirmo que la Volta a Portugal sigue siendo una gran prueba del ciclismo nacional e internacional, por la calidad de los equipos lusos y corredores extranjeros que vienen acá, nuestro duro y hermoso recorrido, la seguridad en carrera y el público que acompañó a los miles este año el pelotón a lo largo de cada jornada y con un comportamiento ejemplar.

Por Helena Dias 

Deja un comentario