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La vuelta del Kapelmuur

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La vuelta del Kapelmuur

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Cambrils ZC, Gran fondo

La capilla, su subida, el Kapelmuur volverán a ser decisivos  

Flandes en invierno vive una luna de miel con el ciclismo, una primavera en medio de una nevera en medio de grandes tierras, campas heladas y caminos surcados de escarcha. Hoy miramos al Kapelmuur…

Y Flandes en invierno ha conocido un paso atrás, una vuelta al pasado, un guiño a la tradición, que sencillamente nos encanta. Lo cuenta Nico Van Looy, la Het Nieuwsblad hará el tramo final que acostumbraba a realizar el Tour de Flandes hasta 2011.

Es curioso, la primera gran clásica que renunció a su nombre original por cuestiones mercantiles, de Het Volk a Het Nieuwsblad, es la que abrirá el ciclo de clásicas, allá por el final de febrero, con el tramo final del Tour de Flandes, para los más viejos, y no tan viejos, el que englobaba la capilla y el Bosberg.

Un canto a la tradición que un día alguien, con fino olfato comercial decidió traicionar ese final y ponerlo en un lugar que, aunque bello, porque en Flandes es complicado no encontrar lugares al uso, no es lo mismo, para qué vamos a engañarnos.

Dice Van Looy en su artículo que Peter Van Petegem, ganador un año de Flandes y Roubaix, quince años hará ya, ha diseñado un final que es el homenaje cincelado a los epílogos que nos brindaron grandes que firmaron nuestra época.

Aquella llegada de Andrei Tchimil resistiendo el empuje del pelotón hasta el final, el embalaje en el que Bugno dio cuenta de Museeuw, o el ataque inabarcable de Michele Bartoli, ojo, uno de los pocos que aúnan Flandes y Lieja en el mismo palmarés.

Aunque si de un día hemos de acordarnos, siempre quedará la última vez que la carrera abordó este itinerario.

Abril de 2011, carrera abierta. Los Quick Step quieren poner en apuros la supremacía de Fabian Cancellara, quien un año antes había ganado sobrado no, lo siguiente. Los azules se lo confían a un ciclista superlativo, Sylvain Chavanel, que va por delante, fuerte y con ventaja.

Tom Boonen, despechado de la derrota de un año antes, tienta a Fabian por detrás. Despertaría la fiera. Cancellara arranca, incluso antes de la capilla, rompe lo que encuentra por el camino salvo a Chavanel, que aguanta el desborde del suizo. Pasada la capilla, se rejuntan.  Entra Nick Nuyens, entonces en el Saxo de Contador, hoy en complicadas labores de gestión de ciclocross con Wout Van Aert. Nuyens les ganaría en meta.

Así se despidió Flandes de su tramo final clásico, alejado del circuito cuasi mundialista que acoge cada final de fiesta, entre carpas VIP y la leyenda rampante de Tom Boonen, por delante de Pozzato y Ballan, el primer ganador del lugar.

La capilla, desde entonces, ha quedado para momentos puntuales, pero nunca en el tono decisivo de sus grandes años en De Ronde. Tres Días de la Panne, Eneco Tour e incluso la última edición de Flandes, lejos de meta aunque importante, pues aquí Boonen desplazó a Sagan ante el posterior ataque de Gllbert, han despejado la nebulosa en la que cayó en lugar, sitio de peregrinación, pero ajeno a la alta competición, que es quien la puso en el corazón de aficionado.

Imagen tomada de Flickr

INFO

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