Y si a Chris Froome se le pasa el arroz

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Muchas veces hemos asistido a gregarios contenidos. Lo que ha ocurrido en este Tour no sale de la línea histórica del ciclismo. La mayoría de las veces, el segundo de abordo respeta galones y se somete. De hecho el único caso de rebeldía flagrante que reconozco es el de Aitor González con Oscar Sevilla. Hubo otros casos donde el lugarteniente dejaba en evidencia al líder. Por ejemplo en aquella Vuelta del 98, donde en cada cuesta el Chava Jiménez echaba gasolina a los ataques contra su compañero y líder Abraham Olano.

Hubo un día que le pregunté a Roberto Heras por su fidelidad a Lance Armstrong. Fue en el autobús del US Postal. Heras no parpadeó e hizo el gesto del dinero. 600.000 euros creo que tenían la culpa. Sí el vil metal. Luego con los años, en perspectiva, aquello le solucionó la vida, salió del modesto Kelme, donde era cabeza de ratón, para servir al americano. Sin embargo creo que el salmantino quemó junto al americano sus mejores años y quizá sus mejores Tours.
Roberto Heras priorizó, e hizo bien visto en parte, pues el ciclismo es caprichoso y embarcarte en proyectos que no te solucionen la papeleta entraña riesgos: caídas, accidentes, enfermedades,… Otros siguieron tragando carros y carreteras, como Greg Lemond, quien al menos se dio el gustazo de hacer respetar la palabra de su jefe Bernard Hinault en el Tour del 86.
La verdad es que en este Tour la historia, siempre cíclica, se repitió pero con matices. Como Lemond en el 85, como Ullrich en el 96, ganó el líder, pero algo nos dice que la historia habría sido diferente de no coincidir en el mismo equipo. Tanto americano como alemán sembraron dudas en los respectivos éxitos de Hinault y Rijs, de quien por cierto no sabemos si sigue poseyendo un Tour.
De eso mismo se ha encargado de hacer Froome con Wiggins, aunque quizá con mayor acento. No he presenciado situación más bochornosa y surrealista que los últimos dos kilómetros de Peyragudes. “Puedes, te ayudo, te empujo, sabes cómo va,…”. Las circunvalaciones de Froome sobre Wiggo despertaron un sentimiento de humillación en el televidente que lo único que transmitió fue malestar general.
Malestar en Wiggins por sentirse cuestionado, malestar en el equipo que ve su nombre ligado a un esperpéntico espectáculo, y malestar en él mismo por que da pábulo a las terribles contradicciones que sufre en su fuero. Momentos de tensión interna que a tope de pulsaciones y fatiga llevan a hacer numeritos que al primero que retratan es a él.
Lo dijimos muchas veces. Froome sabía a lo que venía.
El avispado ciclista Carlos Verona, quien convivió con Froome en su temporada del Barloword nos habla así del corredor nacido en Kenia: “Es un tipo simpático, extrovertido, que ama su profesión y que ha sabido llegar a lo más alto a base de trabajo. Recuerdo cómo mimaba cada detalle, y como me contaba con emoción sus pasos hasta llegar al profesionalismo. Conmigo siempre ha sido una persona muy cercana y con la que no he perdido el contacto. Estoy deseando que me cuente cómo está viviendo este TDF en primera persona. En el segundo día de descanso me lo resumió en un “too much stress” pero con un icono de una cara sonriente ponía nota positiva a este mensaje. Creo que Chris sigue disfrutando al máximo de su trabajo y también espero que nos siga haciendo disfrutar a los aficionados al ciclismo durante muchos años con su saber hacer. Pienso que hay y habrá  Froome para rato… Se acaba de descubrir!!”.
Lamentamos que Froome y Wiggins compartan techo, pero es algo consabido de inicio. Otra cosa es que un equipo se dedique al más rancio dedazo para elegir su ganador. Pero Froome sabía lo que venía, repito. Incluso ha hablado de que en el futuro trabajarán para él. No pongo en duda que piense así. Pero ¿es Wiggins hombre de palabra? Y otra pregunta más importante ¿volverá a tener la carrera tan a tiro?. Esto es ciclismo, alta competición, las oportunidades las pintan calvas y el arroz se pasa, antes de que nos percatemos. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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3 COMENTARIOS

  1. Esperemos que no se le pase el arróz a Chris Froome, sería una verdadera pena que por haber sido leal a su jefe de filas, no pueda volver a tener la oportunidad de ganar una carrera de las "grandes".La mayoria de la gente me comenta que ha sido un Tour "descafeinado", yo no lo creo así, ha sido diferente…pero si siempre fuese igual ¿donde estaría la emoción?.

  2. A Froome ya le ocurrió lo mismo en la Vuelta a España del año pasado, con lo cual si realmente no hubiera querido que le pasara otra vez lo mismo se podría haber cambiado de equipo que ofertas seguro que no le faltaban. Si no ha cambiado sus motivos tendrá (quizá económicos o vete a saber) pero entonces que no se queje, que ya sabía lo que había. Los numeritos en montaña de "me voy, te espero, me voy…" han sido vergonzantes.

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