¿Y si alguien quisiera la cabeza de Miguel Indurain?

2
9
vistas

Al ciclismo le están dando la vuelta cual calcetín y cuando acaben de estirarlo por la punta no lo reconocerá ni la madre que le parió. Esta añada de revisión, remiendo y costura nos ha traído encima de la mesa que las verdades absolutas con las que crecimos no son ni verdades ni absolutas. Que nuestras certezas abrigan desamparo. Lo inamovible y lo imperecedero caen en nuestra lupa. Nada es como imaginábamos. Como en su día quisimos creer.

La revisión del ciclismo es peligrosa. Una deriva que ya cobra víctimas, desnucados en la cuneta y malas noticias en la pared. Sin embargo, puestos a cavilar pensemos si en un país del mundo alguien, quien sea, guarde algo comprometedor sobre el tótem del ciclismo y deporte españoles. Imaginemos que los rayos del sol convergen un amanecer sobre Navarra, tengamos por probable que el intocable deje de serlo. Pongamos que tocan a Miguel Indurain. En España la seriedad que se luce en antidopaje invita a que nos tienen ganas. Muchas ganas y al final nos dirán lo que a Boabdil.

Por que ¿quién garantiza su total inmunidad? Un día nos cuestionamos ¿puede Miguel Indurain dormir tranquilo? Él dio su punto de vista: “En mi época ya pasé cuentas con quién debía hacerlo y los responsables me dieron el OK. Yo competía para ganarme la vida, para disfrutar y para hacer disfrutar a la gente”. Imaginemos esas mismas palabras en Lance Armstrong. Cuántas veces las repitió.

Por que, el gigantón que nos hizo amar el ciclismo surge demasiado últimamente. Se recurre a él. “Acabarán por quitarles los Tours a Miguel” me dicen. Bueno. Qué quieren que les diga. En twitter comentaba una persona “defendí el ciclismo hasta que un día vi que era indefendible”.

El camino está balizado y Miguel tiene mucho que perder en la conjetura. Su buen amigo José Ramon de la Morena no quiso hablar, hace unas semanas, del pasado de Sabino Padilla, médico de Indurain, por que “hay cosas que de un amigo que no me atrevo a contar”. Vaya por Dios, qué terrible fue lo que hizo el bueno de Sabino. Transparencia profesional.

Luego está especialista en divulgar mierda David Millar, el arrepentido que por “si aca” señala que claro que cinco Tours son mucho tufo. Vaya manera de ayudar, eso es lo que dice que quiere hacer. Sembrando las dudas que aquí recogemos. Y luego está la época y sus compañeros de añada. Madre mía los noventa. Rediós, Marco Pantani, Eugeny Berzin, Bjarne Rijs,…

Háganme caso una vez. No remuevan, no pregunten. Callen y tiren la llave.

Publicidad

2 COMENTARIOS

  1. Miguel pasó los controles y si mantiene silencio poco hay que agregar -como no sea que las suspicacias sobre cierto ciclista comenzaron de la relación que mantenía con Ferrari, y que se parece a la amistad del Navarro con Sabino-. Pero como dijo el americano innombrable en una reciente entrevista, la caducidad en estos asuntos no es algo que detenga a las autoridades cuando quieren atrapar a su hombre. Por otro lado, qué decir de los comentarios de Alcalá sobre el doping como si no hubiera estado en PDM cuando abandonó el Tour por el "Intralipid", ¿de veras, Raúl, esperas que alguien crea que todo se reduce a un trato entre el corredor y un médico, y no a la estructura del ciclismo?

Deja un comentario