Y si Cancellara se atreviera con las Ardenas

0
12
vistas
Cancellara, uno de sus últimos despieces

Cuando Johan Museeuw vestido en arco iris visionó a Laurent Jalabert, Alex Zulle y Michele Bartoli tomaban metros y más metros en una de las cotas que conducían a Lieja, el león flamenco quedó en el camino de hacer algo que posiblemente el mentado Bartoli haya sido el último en conseguir: aunar en un palmarés una clásica de adoquinado con otra de cotas. Es decir: Ardenas y Valonia con Flandes en un mismo bagaje.

1

Publicidad

Fabian Cancellara sitúa en su palmarés hasta seis monumentos. La Roubaix surge como su empresa más completa con tres triunfos, a los que acumula dos en Flandes y otro en San Remo. Sin embargo el de Berna parece tener las condiciones de poder ser el único ciclista de la actualidad en ponerse con éxito tanto en las cotas como en los adoquines que ya ha sabido domar.

El ocho de Radio Shack en la Amstel sin embargo no incluye el nombre del suizo, por lo que las opciones de ver este raro y poco moderno logro son nulas este año. Cancellara no sigue el camino que por ejemplo realizó Philippe Gilbert a medias. El valón que cabreó los flamencos con sus declaraciones fue podio dos veces en Flandes y tiene triunfos en las citas valonas. Esta temporada no ha entrado a encadenar objetivos tan diversos.

Está claro que Peter Sagan es la apuesta actual más equilibrada entre ambos terrenos, pero no quiere saber nada de Roubaix. Incluso Greg Van Avermaet podría considerarse –así lo dicen en Cobbles & Hills- el más completo, pues incluye en su portafolio de competición la París-Roubaix, pero sus opciones cada año que pasa se diluyen. Es protagonista pero no remata y su palmarés emerge desnudo.

Por eso nos fijamos en Cancellara, de quien en su día se elucubró de sus opciones en el Tour de Francia. Cancellara presenta el fondo de un ciclista que ha ganado seis monumentos y la potencia necesaria para desenvolverse en subidas duras como las de la Lieja o Lombardía si se lo propusiera –De Vlaeminck fue capaz-, aunque no en las descarnadas rampas de la Flecha Valona. Y además  rinde en la París-Roubaix que ya triplica en su palmarés.

Como dijo en su día Bernard Hinault “la Roubaix es una mierda”. La vida le ha llevado a ser relaciones públicas de la organización de esa carrera treinta años después de pronunciar esa famosa frase. Sin embargo, no pierdan perspectiva, Hinault y Sean Kelly fueron los últimos que lograron tener un palmarés tan diverso como el que sólo Fabian Cancellara lograría cincelar en la actualidad si se propusiera un horizonte más allá de Roubaix y su velódromo.

 

Deja un comentario