Ya estamos en marcha

0
3
vistas

 

Hace una semana racaneábamos sobre cuándo y cómo retomar nuestra vida runner. Seis días después podemos decir que estamos de nuevo en liza. Cuatro días del tirón, sesiones que no superaron la hora en el más largo de los casos, y rozó los cuarenta minutos en la salida más corto, han servido de rampa de lanzamiento para este nuevo ejercicio.

Empezar a correr en periodo vacacional no es sencillo. Complementas un ejercicio que habitualmente haces en días de diario con las servidumbres de estos tiempos: cenas, copas, charlas, terrazas y excesos varios. Pero la recompensa del sudor recorriendo tu espalda, el sol tostando los brazos y la combinación de arena y paseo marítimo es impagable.

Arrancamos el pasado sábado, salida corta y leve y menos mal, porque la inactividad se notó. A pesar de no saber dónde haber metido el GPS calculo unos siete kilómetros llanos, sin dificultad, muy suaves a ritmo cochinero. Eso sí, el camino de vuelta cierto agobio ya nos visitó. Menos mal que lo im0pormtate queda lejísimos aún.

El lunes nueva salida, un poco más larga, unos 45 minutos. Las piernas se dejan querer por un ritmo más elevado que en ningún caso creo que baje de los cinco minutos el kilómetro. La zancada se ve grácil y el cuerpo se adapta rápido al medio. Esto marcha bien.

Tercer día, toca un poco de montaña, para variar y no hacer tu vista al monótono skyline marítimo. Por estos caminos de Cunit y alrededores conozco una senda preciosa, en la que  el atardecer te obsequia con vistas del Garraf, de Vilanova y más allá. Lo digo, y lo repito, no somos conscientes de lo que tenemos ahí mismo, a tiro de piedra. Cuando vuelvo al paseo veo más y más corredores convencidos de que su universo empieza y acaba paralelo al mar. Allá ellos que se lo pierden. Al final unos once kilómetros y excelentes piernas, eso sí el ritmo es de risa.

Miércoles, cuarto día y salida de casi doce kilómetros. Entramos hasta las entrañas de Cubellas y media vuelta en la riera, en lo que un día fue un río más o menos caudaloso, el Foix. Pesan los kilómetros, se nota la acumulación de esfuerzos en un cuerpo abotargado. Paciencia nos decimos. El jueves descanso y cenorra. No podía ser de otra manera, la mente es débil.

Como veis, estamos en la veda. Por delante algunas semanas de rodaje progresivo hasta que empiece los serio.