El Giro va por delante

Tuvalum

Ahí va el recorrido del próximo Giro. La grande que tendrá a Nibali como seguro aspirante a revalidar corona y que poco a poco sabrá quiénes optarán al trofeo en espiral más bonito y original del ciclismo. Un trofeo que hace justicia a la carrera y al país, la más bella, dotada de pasión en las carreteras, en los pueblos. Ventanucos de medio punto, ciudades de tamaño humano, piedra renacentista contrastada con el rosa de la “corsa”. Urbes como catedrales, iglesias de pueblecitos, y cuando no hay civilización, catedrales de piedra en los Dolomitas. Es que es Italia, qué narices. La grande “piu bella”. El Giro número 100.

Los amigos de Ciclo21 ya han servido el recorrido y podemos decir que el Giro está de vuelta. Han dejado atrás las estridencias, las bajadas inhumandas, tipo aquella del Crostis, las pendientes imposibles. Todo eso es historia, reciente, pero historia. Es curioso, el Giro fue la primera grande en peinar el territorio buscando el veinte por ciento en las pendientes y ahora, progresivamente, las va quitando, no las omite en algún caso, pero no hace uso y abuso.

En cambio aparece un recorrido muy clásico, que ahora parece ser que se vuelve a llevar. Sólo tendría una gran diferencia con las ediciones de hace veinte años, el arranque en línea por Cerdeña, por las tierras de Fabio Aru, que también será de la partida, en un perfil que no parece peligroso pero sí agotador con todas las sinuosidades del lugar metidas hasta Olbia.

Por orden, vemos que la primera semana se prevé para velocistas, sí Greipel, Kittel, Cavendish y esos corredores que a veces merecen disputar algo, no migajas. Habrá un primer filtro en el Etna siciliano, previo paso por Messina, por donde revoloteó el Nibali más niño antes de dar el salto a la bota y emprender camino al norte con esas jornadas sin tregua que se estilan entre los equipos pequeños italianos, el aliño y guindilla de una carrera que rara vez se entrega a la contemplación.

El Blockhaus casi a mitad de carrera es el segundo filtro un día antes de la primera crono, casi cuarenta kilómetros en Montefalco. De Florencia saldrá una etapa peligrosísima que atravesará los Apeninos que separan la Toscana de la Emilia Romagna. Luego más jornadas de sosiego hasta llegar a Castellania, territorio de Fausto Coppi y subir a Oropa, el lugar en el que Ugrumov puso el corazón de Indurain en un puño, el lugar donde Pantani remontó un peloton entero tras pinchar la rueda.

Será la antesala de la traca final, que a la vista de la dureza anterior, puede ser decisiva. Bergamo, con final típico de Lombardía, trayecto a Bormio con Mortirolo, Stelvio y Umbrailpass, etapa completa en Val di Fassa y Dolomitas puros y duros en Ortisei -ojo que viene con Pordoi, Valparola y Gardena-, en Piancavallo y llegada complicada a Asiago, tras subir el monte del osario de la Gran Guerra, el Grappa, donde Nairo sentenció su Giro. El final entre Monza y Milán, crono de casi treinta kilometros, para poner cerca de los 70 los de lucha individual, no está mal viendo lo que se estila.

Será, podéis estar seguros, un carrerón, hace tiempo que tenemos la certeza de que pase lo que pase el Giro nunca decepciona.

INFO

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