Con F de Freire. Con F de Flecha

Qué bien le sienta el sombrero cordobés a Oscar Freire. El triple campeón del mundo ha vuelto a ser protagonista en Andalucía, tras no poder serlo en Mallorca. Camina hacia su cuarta San Remo. Apostar por él siempre sale a cuenta.
Hace tiempo que entrevisté por primera vez a este risueño ciclista de Torrelavega. Hace diez años nada menos. Culminaba entonces su primera temporada en Mapei. Acompañado por el triqui Beltrán jugueteando en un piano, pudimos departir un buen rato en un hotel barcelonés. Saboreaba una temporada que a pesar de sus eternos problemas físicos no fue mala. Ese mismo día fue el mejor en la primera parte, la que se corría en línea, de la extinta Escalada a Montjuic. Se esbozaba entonces en ese ciclista la sonrisa de los que se saben tocados por el éxito. Aquel año fue polémico. Le acompañó un problema, al margen del físico, que no le dejaría en temporadas. En Mapei no apostaban por él como él creía necesario. Pisó el podio de aquella San Remo pero se quejó de lo ufano del apoyo colectivo del cuadro azul. Pareció una partida arriesgada, ya no era el capo como en Vitalicio. En aquel equipo convivía con muchas, y más consagradas estrellas, a pesar de su condición de campeón del mundo.
Pasaron los años y el sino de Freire fue siempre coherente con los problemas que entonces le preocupaban. De haber sido flamenco sería un dios, en España, aunque admirado, la gente siempre se ha identificado más con los fondistas de tres semanas. Es algo que no aguanta. Sin embargo él es una de las pocas grandes estrellas que nunca, nunca, nunca, ha sido ni señalado ni vinculado, ni sugerido en una trama de dopaje. Que en trece años de profesional no te hayan pringado es realmente encomiable, raya el milagro.
Freire ha compartido equipo con Joan Antoni Flecha durante años. La última vez que hablé con Oscar salió a coalición la falta de remate del argentino de origen. Flecha para ganar necesita llegar solo. Hoy Flecha ha vuelto a hacer segundo en una gran clásica en la que ha sido el más fuerte, como en otras tantas veces. Le ha superado su excompañero, y me temo que algo más, Sebastian Langeveld. En 2008 ambos trabajaron juntos durante las grandes citas de la primavera con dudoso resultado. En la Roubaix de ese año Flecha se cayó antes de Arenberg, Langeveld no hizo amago de ayudarle. Aquello quemó al catalán. Hoy su segunda plaza le haya sabido peor que nunca. A un mes de Roubaix y Flandes, Flecha está en el buen camino. Cualquier resultado que no sea el triunfo será una injusticia a su tesón. 

Primavera es ciclismo. Ciclismo es primavera

Printemps, spring classics, la primavera. La estación de las luces es la gruesa línea que marca el desperece ciclista. Quien especula, muere, quien arriesga, seguramente también. Ciclismo de cuchillo entre de los dientes. Play offs fuera de la serie regular, muerte súbita, partidos de sólo ida, a cara de perro. Este fin de semana, como marca la tradición el último de febrero, cuando no el primero de marzo, se inicia la campaña de cobbles & hills. La denominada primavera. Un periodo de unas seis semanas cuyo meollo se resuelve en carreras, algunas ya centenarias.
Abre el plato una doble ración belga que culmina en la Het Niuewsblad, la Het Volk de siempre, malditas servidumbres capitalistas que sesgan la tradición. Reconozco que los en los labores de mi pasión ciclista la decana valona, la Lieja, me daba el plus. Últimamente he caído ante los rebotes del pavé, quizá como fruto de esa evolución tan humana que hallamos en otras esferas, qué sé yo, la del vino por ejemplo, cuando lo pruebas, cuando te adentras, afrutado y de poca gradación, con los años, que pegue, cuando más mejor, lo que no sea un reserva no se disfruta.
Mi reserva primaveral es la Roubaix, sin duda la reina de las clásicas. Es espectáculo garantizado. Una alquimia anual jugada sobre el caprichoso destino de unos hoyuelos entre adoquinados napoleónicos. Luego está Flandes, la fiesta de un pueblo que se siente nación. Un país en las cunetas. Un pasillo humano de 260 kilómetros. Tanto una como la otra, separadas por siete días, son la esencia en sí de este deporte. En su salud, va la del ciclismo.
Ahora que las polémicas se ahogan entre pinganillos, quizá estaría bien avisar de los peligros que asisten a las grandes citas. Por ejemplo San Remo y Flecha Valona, dos pruebas cuyo desenlace se repite machaconamente desde hace años. La primera al sprint, para vanagloria de Freire, la otra en los novecientos metros de Huy en una cortina de sesión continua de ataques infructuosos hasta que aparece el ganador. Demasiada brevedad de emociones para carreras de más de cinco horas. 

¿Quién conoce a Sergi Escobar?

Como bien sabéis este fin de semana la catedral del ciclismo en pista mundial, Manchester, cerró una nueva edición de la Copa del Mundo de la disciplina. En ella se obtuvieron buenos resultados, resaltando el acceso a la final del keirin, sí del keirin, de Juan Peralta, quien tuvo la suerte de ver cátedra en la persona de un sir, llamado Chris Hoy, de forma directa y también dolorosa pues se fue al suelo en el último giro cuando su progresión auguraba un resultado realmente fantástico, algo que no veíamos desde Escuredo, y a fe de ser sinceros augurábamos para varios años vista.
Además del éxito de Juan, puesto que sólo se éxito se debe entender su acceso a la final de la manga más cara de la CDM, se consumó otro en la mano del equipo de persecución que rubricó el triunfo absoluto en la Copa del Mundo. Asusta ver con qué normalidad hemos encajado tal logro. Una modalidad olímpica, espejo de la labor de los técnicos, ha pasado con más pena que gloria. Sé que alguna otra general de la Copa del Mundo ya había sido de algún pistard español, para ello quizá deberíamos echar mano del almanaque «Román Mendoza», pero que la cuarteta ruede a estos niveles, siendo conscientes de que con todos los ases en concurso quizá su opción resida en el top 5, es para esta muy, pero que muy satisfechos.
Sin embargo yo me quedo con lo anecdóctico de la cita. El sr. Arturo Sintes -a quien no tengo el gusto de conocer en persona- y sus logradas galerías fotográficas en su Facebook nos daba fe de la presencia de una instantánea de Sergi Escobar vestido con el maillot de campeón del mundo y los colores del Illes Balears. La foto está colgada en el velódromo de Manchester, sí, Manchester. Curiosamente no la hemos visto en ninguna de las instalaciones ni instituciones, que tanto se vanaglorian cuando el deportista vuelve con la presea, de nuestro país. Escobar tiene a bien estar inmortalizado en un lugar donde, como en Australia, Japón y Francia, la pista es sagrada. El caso nos recuerda mucho a anónimo héroe de la Segura Guerra Mundial, un barcelonés de 20.000 identidades apodado «Garbo» que engañó a Hitler facilitando el desembarco de Normadía. Saben dónde tiene su recuerdo «Garbo??? en el Museo Imperial Británico. En España ni una simple calle.

Con todo felicidades Sergi, por estar donde hay que estar, en los sitios importantes.

Una Vuelta por nuestro mejor patrimonio

Desde hace tiempo creo que el ciclismo es por antonomasia el deporte ideal para la promoción turística. Una acción entorno a un equipo por ejemplo es asegurarse el tiro en mercados de origen, como sabiamente hizo Illes Balears, en un denostado proyecto por los socialistas, cuando patrocinó el cuadro de Unzué marchándose a correr por Alemania, Bélgica, … de hecho en un reportaje que hice para Ciclismo en Ruta hace unos años hablo de los muchos proyectos de desarrollo turístico en una zona que vincularon al ciclismo. Aquí expliqué por ejemplo que Mancebo, ganando la etapa reina de la Vuelta a Alemania ya hizo rentable la apuesta anual. La ruta Xacobeo abrió en 1993 con su patrocinio exclusivo de la Vuelta el camino, antes ya hubieron otros ensayos, con tino por cierto.
Hace un par de años que el Tour de Francia se hizo cargo de una importante parte del accionariado de la Vuelta. Esperemos que esa apuesta se transfiera en retransmisiones acordes a las espectaculares filmaciones que los helicópteros realizan de la gran ronda gala. Es imprescindible hacer del entorno, de su maravillas, un todo, un gran plató por donde pulule un pelotón en busca de la meta. Es la única forma de garantizar retornos.
En España gozamos del mayor nivel de patrimonio de la humanidad del mundo. Con ese grado de monumentalidad los amigos de Plataforma de Recorridos Ciclistas, gracias a quienes tenemos nuevos puertos en la Vuelta, han montado una carrera que marca el patrimonio de la humanidad en 21 dosis.
Sinceramente me parecería espectacular, el sumun. Se sale de Ibiza y su bellísima ciudad vieja de “Dalt Vila”. El salto a la península se hace por el palmeral de Elche y hace algo en la Lonja de la Seda de Valencia. Luego vienen los movimientos romanos y modernistas, más de dos mil años entre ambos, de Tarragona y Barcelona. En los pirineos no puede faltar esa gran vasija de arte románico que la Vall de Boi y la hermosa reserva de Ordesa. Entre San Millán de la Cogolla y Burgos, tenemos patrimonio antes, con el monasterio riojano, durante, pisamos camino de Santiago, y al final, a la sombra de la Catedral. Luego viene Altamira y las iglesias astures.
El regreso a la meseta pasa por las murallas de Lugo y las médulas bercianas, allí donde los romanos no respetaron la naturaleza para extraer oro. Luego camino de Santiago al revés por el Bierzo finalizando en la Cruz de Ferro que lo separa de la Maragatería. Traslado a Extremadura y paso obligado por otro polo romano, Mérida, y dos medievales, Cáceres y Guadalupe, el enorme monasterio mudéjar al abrigo de las Villuercas. Camino de Madrid alto en las murallas abulenses y como no crono por las maravillas humanistas de Alcalá de Henares. Hecho de menos, lo siento mis tres ciudades de referencia, Granada, Santiago y Toledo, pero siendo sinceros, una Vuelta así sería acariciar el cielo. Felicidades a la gente de la Plataforma de Recorridos Ciclistas.
Por cierto un guiño a esos equipos cuyo nombre es: Burgos Monumental y aquellos que fueron Salamanca Patrimonio de la Humanidad, Murcia Turística y Córdoba Patrimonio de la Humanidad 

Tuvo que ser un ciclista

Ha estado el patio revuelto estos días por Catalunya. En el corazón de la bellísima comarca de la Garrotxa han destapado una trama más de dopaje, ésta de perfil bajo, con el deporte amateur por objetivo y las muchas carreras a pie que pueblan el rico calendario runner catalán como campo de pruebas.
Todo partió de la denuncia de un ciclista profesional. Un corredor del Team Movistar que en su vida es persona y luego ciclista de profesión, devoción, vocación, admiración, pasión y casi pasión. Xavier Tondo es hijo de Valls pero desde hace tiempo se ha convertido en asiduo de las carreteras de intrincada zona “gironina”. Allí comparte grupera con Carles Torrent, ahora metido a labores técnicas en la Federació Catalana de Ciclisme, Joan Llaneras y otros.
Un día Tondo recibió un mail insinuando substancias que podían ser puestas a su alcance. Lo denunció y el proceso culminó en lo que vimos el viernes. Una redada donde el exciclista Jordi Riera, doméstico en Kelme un par de temporadas y buen biker de toda la vida, ha estado involucrado. No sabemos se su implicación, ni el grado de la misma.
De lo que sí tenemos certeza es que ha sido un ciclista quien ha destacado toda la mierda, toda esa ingeniería farmacéutica y empresarial entorno a un colectivo que, casualidad, no parece el ciclista. Y es que los que amamos este tan denostado deporte nos seguimos pellizcando cuando siguen ubicando los titulares de la “Operación Cursa” bajo la reaparición de Contador en el Algarve.  
De lo que sí tenemos certeza es que la trampa está tan extendida en nuestro deporte que alcanza límites insospechados. Las pachangas populares que cada domingo por la mañana se montan en nuestras ciudades, con miles de runners invadiendo las calles, no escapan a la artimaña. Servidor, que lleva ya unas cuantas de estas pachangas, ha oído auténticas burradas de  aquellos que calzan las mismas zapatillas que yo respecto al colectivo. Pero vaya, en todos los sitios, en todos los órdenes, se cuecen habas. Y la mierda que siempre se barre hacia la misma acera no parece propiedad exclusiva de este colectivo.

Sólo 12 limpios de 68 podios en grandes vueltas

El fisgoneo en twitter es deporte nacional, e internacional. Lo cierto es que la red social del pajarito nos brinda informaciones y sites que en otras ocasiones no tendríamos a nuestro alcance. Entre otras lindezas que han surgido entorno al culmen del caso Contador hemos hallado este lugar de perfecto francés con buenos artículos, donde disfrutamos de documentadas perlas.
El artículo gira sobre el fallo del madrileño arrancando con una definición de la republicana academia de la lengua francesa respecto a la entrada “mediocridad”. Pero llama la atención el cuadro que cierra la reseña. Un auténtico puñetazo sobre la historia reciente de este deporte por mucho que discrepemos de algunos de los comentarios que acompañan ciertos nombres.
El Excel en cuestión relata en orden alfabético todos los titulares de los podios de las grandes vueltas en los últimos quince años. Desde 1995 hasta hoy. Eso incluye, sí, a Miguel Indurain al que se atribuye la condición de cliente, presuntamente, de Michele Ferrari. Con el navarro arrancamos esta historia B de todos los integrantes del palmarés de las grandes. De 68 ciclistas sólo doce están exentos de sospechas. Conjeturas alcanzan el nivel de certeza. Entre los limpios de toda culpa se ubican a Carlos Sastre y Samuel Sánchez como elementos destacados de una inmaculada lista que también incluye a David Arroyo, Marzio –que no Mario- Bruseghin, Fernando Escartín, Cadel Evans, Guiseppe Guerini, José María “el Chava” Jiménez, Bobby Julich, Denis Menchov, Peter Velits y Vincenzo Nibali. Sólo estos, a juicio del autor, están libres de toda culpa. Curiosamente dos de los integrantes de esta lista, Menchov & Sastre, no estarán en el próximo Tour, al menos a priori, destapando las miserias de esa selección basada en la ética que proclaman.
Con todos los respectos, nos parece aventurar mucho que Andy Schleck manche su CV por que su hermano haya cumplimentado trámites bancariamente comprobables con Eufe. Lo mismo que otros casos que ni siquiera han sido probados, como los de Johan Bruyneel y Laurent Jalabert, acusados de correr para “chez Sainz”, algo que por ejemplo ha hecho Sastre y no se le recrimina. En esa línea se ubican otras apreciaciones. Si hasta hace poco las únicas razones para ejercer justicia era dar positivo, ¿por qué en ciclismo seguimos jugando a las adivinanzas?

El último grito en lucha mediática: Alberto Contador

La historia de la democracia en España arroja varios episodios de pugna mediática entorno a temas estructurales. Hechos como los GAL, el 11-M y otras cuestiones de fondo se han abordado desde tantos prismas como grupos de referencia delimitan el perfil ideológico de la mayoría de españoles, que no todos. En ciclismo vimos un ejemplo tangible cuando el sr. Manzano se dedicó a airear las mierdas del gremio hace unos siete años en los diarios de un grupo ante el desconsuelo de la competencia que argumentaba que “las confesiones pagadas no son confesiones”. Con el tiempo los tentáculos de dicho grupo se harían eco de esas declaraciones, llevando jeringuillas pinchando ruedas de bicicleta a sus portadas.
El caso de Alberto Contador es algo similar, pero al revés. Esta vez la gente del Mundo se ha adelantado. Me lo comentaba hace un rato un conocido periodista del mundillo, abriéndome los ojos ante lo que se ha convertido un tablero de estrategia llamado Contador. Esta noche el triple ganador del Tour  volverá a Veo 7  a someterse a Pedro J. y a aseveraciones del calibre de “el dopaje en el ciclismo es como el clavo al carro” o algo similar, disculpen mi falta de retentiva textual. Lo cierto es que el grupo que preside el Sr. Ramírez ha hecho del pínteño vanguardia informativa durante los últimos días, en lo que entendemos una acción, sabía por su oportunismo, por promocionar su minoritaria televisión. Mientras en la acera de enfrente se rebañan las uñas. “España exculpa a Contador” titula el titular de las crónicas ciclistas en El País, Carlos Arribas, de cuya pluma han surgido buena parte de las mejores historias, e intrahistorias, del madrileño. Otro síntoma del malestar del soporte: Arribas no se refiere en ningún momento a él con ese cariñoso y populoso “el chico de Pinto”. ZP también pilla.
Para acabar de atar cabos, Contador absuelto, en una de las primeras conjeturas que se desprenden, podría estar en el Giro, emisión estrella de este canal el año pasado con desigual fortuna en la elección de comentaristas.  Todo cuadra. Y nos gusta, con esto, “aunque sea mal pero que hablen de ti” se suele decir, el ciclismo demuestra seguir en la foto.
Por cierto, ni UCI, ni AMA, ni TAS, han dicho la última palabra. 

Aficiones de todo pelaje by Cycle Sport

Ojeo de vez en cuando algunas revistas anglosajonas. Son realmente buenas. A años luz de las nuestras, para que nos vamos a engañar. Cycle Sport, Procycling, … biblias de ciclismo internacional de lomo americano y grueso tacto. Son por eso dogmáticas. Ejercen de inquisidores frente al doping, creyéndose poseedores de la verdad absoluta. Realmente todo lo que apunte a latino les lleva hacia la sospecha. No distinguen mucho entre italiano, español e incluso portugués. Lanzan con carga pesada, ilustran a medida de sus designios. Ni siquiera se preguntan el porqué de los grandísimos resultados de los suyos, batallando contra los corruptos ribereños del Mediterráneo y ganadores en muchas ocasiones. Loan por ejemplo la figura del multimillonario Stapelton, pero no indagan en su pasado T Mobile como sí que lo hacen en el de Alberto Contador y Carlos Sastre cuando pertenecieron a las hordas de Manolo Sainz.
Dicho esto, el Cycle Sport de este mes hace su habitual “season preview special issue”, lo que viene a ser el manual de la temporada ya en marcha. Su contenido por otro lado el esperado, equipos estrellas, a dónde van, de dónde vienen, calendario, carreras,… todo en cuadros y demás artimañas gráficas realmente buenas. En la presentación de carreras incluyen una señalística realmente ilustrativa de lo que puedes esperar de cada una, que si incluyen cronos, que si pasan por tramos adoquinados (en este capítulo han incluido el Giro por su etapa del sterrato, por un perro que mataron dirían),… hasta que reparado en el capítulo de “crazy fans”, es decir aficiones que emiten pasión y hasta fanatismo, suponemos en algunas ocasiones.
Con este emblema identifican varias carreras. En el primer saco engloban todas las clásicas flamencas que no valonas, es cuestión de caracteres, y el neerlandés es más pasional que francófono, si bien el Tour también lleva ese distintivo. En las pruebas españolas reflejadas, la Vuelta no ofrece “crazy fans”, tampoco la Volta, pero sí el País Vasco y San Sebastián, no van desentonados, por mucho que la última Vuelta viviera etapas realmente multitudinarias siguen siendo excepción. Al parecer sí existen estos locos en la Vuelta a California, la cuarta grande como la llaman muchos, Giro de Italia, esto no lo poníamos en duda, y en el Gran Premio de Plouay, la meca bretona donde Matxin nos comentó haber presenciado gentíos de medio millón de personas en las cunetas antes de que fuera Pro Tour.
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Qué decir del tema Riccó, con unas horas ya pasadas desde que aconteciera. Pues que una enorme pena llegar a estos extremos. Nunca en twitter se vio tanta unanimidad.