No hay nada claro en el Burgos BH

Burgos BH-Volta-Catalunya JoanSeguidor

Mov_Gore

La autosuspensión del Burgos BH suena a patada adelante

Lo que para el Burgos BH tendría que ser un periodo de calma, planificación y cierto regusto dulce, están pensando en el segundo año en profesionalismo tras su debut en la Vuelta, se ha convertido en un rosario de justificaciones que, vistas desde lejos, y con las tristes experiencias que rodean este deporte, parecen meros parches.

La situación del Burgos BH es curiosa, cuanto menos, rara, diríamos, incomprensible, si indagamos un poco.

Como Astana hace cuatro años, cuando los celestes saboreaban las mieles de su triunfo en el Tour, con Vincenzo Nibali, con un sobresalto cada poco.

Que sí, que no todos eran del equipo principal, pero que las matrices piten, también amargaba el trago.

En el Burgos BH suenan esos tres positivos, que situados cada uno en su contexto, no dan una sanción importante, como tal, pero que suenan mal, muy mal.

Lo dijimos hace pocos días: es complicado pensar en la casualidad.

Así las cosas, mientras la gente del deporte discute si David Belda puede o no tomar parte en trails con el expediente que tiene, el equipo burgalés se ha «autosuspendido», como «castigo» a tres deslices que suenan muy mal.

Entre unas cosas y otras, ese arrepentimiento tácito dejaría el inicio de la campaña en la Volta a Valencia omitiendo Amissa Bongo, en Gabón, y Mallorca.

Pecata minuta si eso queda como el equipo prevé que quede, porque desde la UCI aún no se ha fallado, al menos públicamente, sobre la suerte del equipo burgalés.

Mientras la temporada arranca en diferentes frentes, el equipo se pondrá en barbecho con una concentración de tres semanas, duración complicada de ver en conjuntos más allá de los grandes, para concienciar a la plantilla y staff de que el dopaje es malo.

Dicho así podría parecer hasta una obviedad, pero como reza la nota de Ciclo21, será así, tres semanas para esto y para decir que se incrementarán las medidas de control y esas cosas.

Sinceramente, estirar el brazo más que la manga tiene sus riesgos, es un equilibro en un fino alambre que en ciclismo además se realiza sin red.

«Esta concentración durará tres semanas, donde se llevarán a cabo acciones de tipo formativo, coloquios y reuniones con especialistas en la materia antidopaje . Es fundamental para nosotros que los ciclistas y todos los miembros del staff comprendan la importancia que tiene el deporte limpio donde predominen los hábitos saludables y deportivos y donde no haya cabida para los tramposos. Queremos ser una referencia en este ámbito y vamos a trabajar en esta línea«

Esto lo ha dicho Julio Andrés Izquierdo. 

Bkool BF

Quisiéramos creerle.

Esperamos que las cosas mejoren y que ese panorama de tres equipos españoles pro en la Vuelta se asiente y sea perdurable, pero que en el Burgos BH nada queda claro es una obviedad.

Mikel Landa: correr dos grandes «con garantías»

Mikel Landa JoanSeguidor

Mov_Gore

Giro y Tour parecen ser los objetivos de Mikel Landa para 2019

El otro día recuperamos una imagen de hace escasamente un año.

Era Mikel Landa, tirando del grupo de los mejores, con su jefe Froome, de amarillo, a rueda.

Quedaba poco para llegar a la cima de Peyragudes, en la zona de la pista de aterrizaje.

Mikel Landa los llevó todos juntos, como el perro pastor, y los soltó a poco de meta.

Una vez pasado el acelerón inicial, del que salió victorioso Romain Bardet, Mikel Landa los fue recogiendo, uno a uno y casi hasta disputa la etapa.

Así es Mikel Landa, un ciclista que parece hacerlo fácil, un corredor tocado con una varita.

Como dijo en su día Unai Yus, desde pequeño ya se le veían modos.

Vivaracho, locuaz, le costaba ganar, pero tenía algo, esa luz con la que se nace…

Pero el talento no lo es todo.

Por una cosa y otra, los tiempos de Mikel Landa no coinciden con los tiempos reales.

Está fuerte cuando no es el líder: Giro 2015 con Fabio Aru y Tour 2017 con Chris Froome.

Y se le tuercen las cosas cuando sí es líder: Giro 2016 y 2017.

Mientras, como Eusebio Unzúe ya ha recordado, pasan los años, con melancolía, porque nunca dan de sí lo que se espera del alavés.

Y los años siguen pasando, como una gota malaya.

Para el nuevo año una cosa parece clara, el tridente no será el titular de Movistar para el Tour.

Mikel Landa quiere estar en el Giro, una carrera que por muchas razones parece hecha para él.

Luego el Tour.

Dice que quiere correrlas con garantías.

Hace un año le resultó, pero correr con garantías dos grandes así no es sencillo.

Por mucho que Tom Dumoulin haya desecho el nudo gordiano este mismo año.

El Cruz Race es un portabicicletas de techo con diseño funcional 

Para Mikel Landa el problema es que a estas alturas nunca ha tenido una gran vuelta «limpia», sin servidumbres a terceros, sin mala fortuna, sin…

Y va siendo hora de tenerla.

Si a Nairo, creemos que se le acabó el crédito en el Tour, a Landa le puede quedar el beneficio de la duda.

Aunque si nos pedís que nos mojemos, no le vemos ganando en Francia, otra cosa es que haga una buena carrera, porque a eso sí que lleva tiempo aspirando.

#Moments2018 Cuando Alpe d´ Huez fue la vergüenza del ciclismo

Tour Alpe d´ Huez JoanSeguidor

Mov_Gore

En Alpe d´ Huez el Tour demostró que el espectáculo se le va de las manos

Decir Alpe d´ Huez es decir ciclismo.

Desde el momento que alguien, en el gobierno francés, pensó que la mejor promoción para el esquí francés era llevar el Tour en verano a una estación de referencia.

Y fue Alpe d´Huez el lugar privilegiado.

Aquello ocurrió por los setenta, cuando habían pasado casi 25 años desde la cabalgada pionera de Fausto Coppi por el lugar.

La vergüenza de Alpe d´ Huez

Y llegó el 2018, una edición marcada, para variar por el rodillo del Team Sky.

Volvía la cima más icónica a la carrera más icónica.

Y los sinvergüenzas se vieron sin recua ni límite.

La subida a Alpe d´Huez del Tour de 2018 fue la del ciclismo que pierde el norte, que no maneja su éxito, que es incapaz de ser ese deporte que en esencia respeta, admira, idolatra al deportista.

La vergüenza cundió al ver las cunetas, gente golpeando corredores, subnormales chillándoles al oído…

Empujones, palmadas, pero si tocar al ciclista en esas circunstancias tendría que estar penado.

En esta sociedad hipersensible e hiperventilada que nos ha tocado en suerte, tendría que cundir más ese concepto de empatía y ponerse en el lugar del otro.

Pensar si al ciclista en el límite de todo le apetece ser tocado, gritado y casi magreado por un estrecho pasillo de gente.

El ambiente en Alpe d´Huez fue irreal, como el filtro de luz que atravesaba la cortina de humo de las bengalas que los corredores tuvieron a bien respirar.

Eso no es querer el ciclismo, eso es maltratarlo y ponerlo fuera del alcance de la gente, de aquellos que con su pasión hilvanan su verano y su tiempo libre.

Si el ciclismo, en 2018, tuvo un monumento a la vergüenza, éste fue de alto como la montaña más icónica de este deporte.

Iván Ramiro Sosa y su culebrón

Ivan Ramiro Sosa JoanSeguidor

Mov_Gore

El cambiazo de Sky por Trek, el regate final de Iván Ramiro Sosa en el año de su explosión

Hablando de Iván Ramiro Sosa…

¿Alguien se acuerda de Pacho Rodríguez?

¿Qué fue de él?

¿Por qué no obtuvo el brillo que merecía?

Pacho, que estuvo a punto de arrebatarle ese Dauphiné de 1985 en justa lid al mismísimo Bernard Hinault, se bajó de la bicicleta a la mitad de la etapa pretextando una lesión de rodilla que, según se cree, no existía.

La versión oficial habla de la supuesta lesión, de la valentía del negrito Martín Ramírez, que retomó las riendas del equipo nacional para alzarse él con la victoria, haciéndole justicia a la patria.

Pero otra versión, tal vez más certera, tal vez más turbia, dice que los franceses habían comprado aquella carrera y le pagaron a Pacho para que se retirara.

Tres mil dólares, dicen unos.

Fueron cinco mil, dicen otros.

Pero a Martín Ramírez nadie le dio un peso, con él no era el acuerdo, por eso hizo lo que hace cualquier ciclista: atacó.

Cuando Hinault vio que el negro Ramírez, tan flaco y tan moreno y tan desconocido en Europa, un pobre advenedizo con cara de indio que le arrebataba el título, lanzó aquella sentencia de que los colombianos eran unos mafiosos.

Esta anécdota viene a cuento justo ahora.

¿Qué fue de Pacho después de aquello?

El propio Martín Ramírez me dijo una vez que a lo mejor por aquel asunto extraño de la rodilla y los dólares (que nunca ha sido probado) Pacho jamás fue convocado a correr con el Café de Colombia, muy a pesar de ser un excelente corredor.

Lo recordamos en otra Vuelta a España que pudo haber ganado pero donde misteriosamente no atacó, y se habló de sobres con dinero y de acuerdos por las ventanillas de los autos.

Sobre los «dos fichajes» de Iván Ramiro Sosa

Ahora que se concreta el fichaje a tres años de Iván Ramiro Sosa por el Sky nos acordamos de aquello.

Sosa incumplió un acuerdo verbal con su agente, renunciando a un contrato con el Trek, pensando en los números: le pagarán casi tres veces más por irse a cortar el viento con los mejores del mundo.

Pero la cosa ha dejado mal sabor de boca a todos y se dice que el propio Sosa ha sufrido con esta presión al final de la temporada, donde no brilló como se lo esperaba.

El diario El Espectador llegó a afirmar que tomaba pastillas para dormir.

El cambio de opinión se Iván Ramiro Sosa se interpreta como desleal, puesto que traicionó el pacto con su agente, Paolo Alberati, el hombre que lo llevó a Europa y le ayudó a entrenarse.

Pero el culebrón tiene varias aristas y uno puede mirarlo también desde el punto de vista del corredor: ¿debe renunciar a un mejor pago y un mejor contrato sólo en aras de una supuesta “lealtad”?

¿De verdad Alberati se siente “traicionado” y ejercía una labor casi benéfica manteniendo al muchacho en Europa?

¿Acaso no estaba operando como un mercachifle más que negocia con las piernas de otros?

Endura, desde el World Tour al ciclista

Business are business, dicen los americanos.

A todas estas, con plata de por medio y negociaciones tensas bajo la mesa,

¿Alguien se acuerda de Pacho Rodríguez?

¿Recordaremos del mismo modo a Iván Ramiro Sosa dentro de unos años?

 

Retiradas ciclistas: muchas historias, mucho talento… por el camino

Retiradas JoanSeguidor

Mov_Gore

Los nombres de las retiradas de este años dejan muchas historias en el camino

Cada año en el repaso de lo que fue y quedó por el camino pasamos de puntillas por el capítulo de las retiradas.

Y en este 2018 se ha puesto final a una generación de ciclistas que tenían en común muchas cosas, pero entre otras su longevidad, un conocimiento del oficio y sus vericuetos que desde luego da vértigo.

Porque a las salidas más o menos divulgadas de Sylvain Chavanel, Damiano Cunego, Igor Anton y Simon Gerrans le añadimos un listado de grandes corredores, de perfil bajo en lo mediático, pero valiosísimos en el buen funcionamiento del ciclismo.

Así las cosas, llama la atención por su calidad la generación de corredores de 37 a 40 años que cuelga la bicicleta.

Y llama la atención porque mirar sus trayectorias es la historia misma de las dos primeras décadas del siglo XXI.

A saber por ejemplo de las vivencias de un tío ilustrado, Jérémy Roy, siempre con Marc Madiot en el equipo de la lotería.

Su conocimiento del Tour le ha llevado a ser fijo durante nueve años en las alineaciones de la FDJ.

No fue prolífico en triunfos, pero sus comentarios en las redes eran el sentir mismo de los profesionales.

David López es otro de los que cuelga la bicicleta

Entre sus muchos logros ser profesional desde 2003 a 2018.

Eso es tener un don, algo que te hace imprescindible, incluso más que el propio líder del equipo.

David López no tiene, como Roy, un excelso palmarés, pero por sus ojos ha pasado la historia de dos grandes como Valverde y Froome.

Y eso es oro.

Damos cuenta de otros tres que tendrían mil historias por escribir.

Bram Tankink cuelga la bicicleta con 39 años y siendo pro desde el año 2000, en el Rabobank de Michael Boogerd y Erik Dekker.

Ya veis qué nombres, cuánto ha llovido, cuánto ha pasado.

Él vio el desmoronamiento de Michael Rasmussen en el Tour de 2007, el primero que figura en la cuenta de Contador.

Con el madrileño corrió Grégory Rast, uno de los chicos Armstrong, uno de los que vivió el infumable ambiente del Tour de 2009 en el equipo Astana.

Ojo, atención, que Rast puede escribir cómo sobrevivir a 51 monumentos.

Danny Pate es otro de este listado, un buen croner que estuvo en High Road y Team Sky.bkool BlackCapítulo a parte merece Franco Pellizotti, una de las manos derechas de Vincenzo Nibali.

El corredor que se distinguía por sus ricitos dorados, acompasados al baile de la escalada, es otro libro del ciclismo que nos ha tocado vivir.

Suspendido por su pasaporte biológico, Pellizotti pasó de ser una rueda a seguir, aquel Giro que le disputó a Menchov y Sastre, aquel Tour que se pasó escapado siendo rey de la montaña, a ser uno de los domésticos más apreciados.

Un camino que, como el de los citados, acaba aquí.

Y es que es lo que a veces decimos del bosque que no nos deja ver el cielo, porque en el camino queda mucha sabiduría y talento, la historia directa de un ciclismo que lejos de ser perfecto nos sigue enamorando.

Imagen: FDJ

#Top2018 Michael Valgren es el anotador

Dimension Data quiere fichar a Valgren Andersen Amstel Gold Race JoanSeguidor

Mov_Gore

Las victorias de Michael Valgren son calidad frente a cantidad

En la crónica menos divulgada del año está la historia de un ciclista danés que saldrá en las anotaciones a pie de página como uno de los más eficientes de la temporada que se acaba.

Michael Valgren es el anotador, el ciclista que en dos meses fue heredero de la rara habilidad de dominar todos los terrenos de la primavera.

En la semana fantástica de Astana, cuando los «ski blues» lo ganaban todo, a Valgren le cayó la Het Nieuwsblad en un movimiento de pizarra que pareció trazado en su cabeza antes de empezar.

Ese día posiblemente no fuera el más fuerte, ni el más entero, pero las ocasiones son para quienes la cogen fuerte, y Michael Valgren no la soltó.

En Flandes los daneses pusieron dos en el top 4.

Si Mads Pedersen se llevó la plaza de plata, Philippe Gilbert sacó el podio a Michael Valgren en pleno éxtasis azul por las rutas de De Ronde.

A las dos semanas vendría otra lección de tablero: el triunfo en la Amstel Gold Race.

Con los ojos puestos en Sagan y Valverde, de las flechas que salían desperdigadas, el anotador danés se distanció y jugó al ajedrez con Roman Kreuziger,

En un mes escaso: adoquín y colinas en la misma vitrina.

Valgren empalmaba con Bartoli, Bettini, Argentin y otros muchos que aunaron triunfos tan dispares en su carrera, demostrando que en ciclismo no todo es especialización.

Ahora Michael Valgren pondrá el talento para el Dimension Data, donde además coincidirá con Roman Kreuziguer.

El último corredor que cayó antes de que Valverde empezara a dibujar un arcoíris sobre Innsbruck tiene ahora el reto de repetir y mejorar lo que ese fino olfato le ha regalado.

Imagen tomada del FB de Amstel Gold Race

La bicicleta: una relación casi erótica

Mov_Gore

Una historia de «50 sombras de Grey» con mi bicicleta

Ay, mi bicicleta…

Siempre la he querido y lo sigo haciendo, aunque hace ya más de 25 años que nos conocemos.

¿Enamorado?

Seguramente, pero como todas las relaciones puede que la llama, la chispa, no mantenga la misma intensidad de los primeros años.

Durante aquellos meses en los que éramos jóvenes quizás la fogosidad se apoderaba de nosotros y nos dejábamos llevar, cometiendo auténticas locuras, impensables hoy en día.

Sin control, sin protección, mi amiga y yo, nos escapábamos todos los fines de semana con el único propósito de disfrutar, compartiendo momentos inolvidables donde nos llevábamos hasta el límite.

Mi corazón latía por ella sin mesura y con las pulsaciones desbocadas nos perdíamos sin rumbo en el horizonte buscando el clímax.

No acabábamos hasta llegar prácticamente al agotamiento y nos íbamos juntos, estimulados por el esfuerzo.

Aquellos años pasaron muy rápido.

La pasión seguía existiendo pero poco a poco fuimos poniendo orden y control a nuestras relaciones.

Empezamos a pensar con la cabeza.

No podíamos seguir así y teníamos que planificar bien nuestras aventuras, no dejarnos embriagar por el placer hasta sufrir el dolor.

Así comenzamos a introducir juguetes para regular nuestro ritmo y no exigirnos sin piedad, marcando cadencias para que ninguno dominara sobre el otro.

Iniciamos una nueva etapa de nuestras vidas y ella, tan ligera y frágil, seguía sintiendo mis manos pero nos dejábamos guiar con mucha confianza durante nuestras largas cabalgadas.

Así una y otra vez, ligados, esclavos el uno del otro, con las cadenas que te proporciona un amor para toda la vida dueños de nuestro destino para siempre.

Cada vez íbamos colocando más sofisticados medios para aprovechar al máximo nuestros encuentros.

No nos conformábamos con la experiencia.

Queríamos saber y aprender más.

Así, juntos, nuestras rutinarias citas se iban convirtiendo cada vez más en excitantes prácticas donde ella a mí, o yo a ella, sabíamos ofrecernos en cada momento lo que más no complacía y nos apetecía.

Nos llegamos a conocer tanto que ya no podíamos vivir sin incluir aquellos juegos como parte vital de nuestros sentidos y sentimientos.

Así te envía Nacex la bicicleta a cualquier sitio del mundo 

Ha sido siempre así, hasta hace tan sólo unos pocos meses, cuando este verano pasado volví a experimentar sensaciones olvidadas por mí en el tiempo: me enamoré de ella de nuevo, como si fuéramos jóvenes adolescentes.

Recuerdo aquel día radiante y caluroso y sabía que sobre ella sudaría de lo lindo.

Me acabé de arreglar y ponerme guapo para ella.

Ya estaba listo para su encuentro cuando al echar mano de aquel nuevo juguete que nos habíamos comprado pensé “¿para qué?”.

Lo dejé allí “olvidado”, encima de la mesita de noche, y bajé a su encuentro sin ningún tipo de medida preventiva, ni para ella ni para mí.

Aquel día sólo quería disfrutar de su compañía, dejar que me llevara adonde ella quisiera, como hizo durante muchos años.

De hecho, no nos hacía falta nadie más: tan solo ella y yo.

Teníamos todo lo que queríamos a nuestro alcance. Juntos, íbamos a tocar el cielo.

Me subí a ella sin ponerme nada. Ella me miraba como diciendo “ojo, que hoy es un día peligroso”.

La verdad es que sí, la cita de aquel día prometía.

bicicleta JoanSeguidor

Tendríamos unos prolegómenos dulces, suaves y cariñosos antes de volvernos locos juntos alcanzando el éxtasis.

Fue una experiencia alucinante.

Sin control, sin ningún tipo de medio ni miramiento que nos coartara, aquel día disfrutamos en todo nuestro esplendor y nos fundimos en un solo cuerpo.

Nos sentíamos libres, sin ataduras, mientras mi pasión se encendía en cada curva que palpaba.

Me sentía bien, como nunca, con fuego en mi cuerpo quemando el asfalto sin miedo al fracaso, soñando con nubes mientras mi sudor inundaba cada centímetro de su fina piel.

Fue una ligazón mágica justo en el momento en el que los dos llegamos a lo más alto.

Le pregunté a mi querida amiga si continuaba preparada para seguirme, si prefería subir una bajada o por el contrario ya se conformaba con bajar una subida.

No se lo pensó dos veces y para allí nos fuimos, aún a riesgo de sufrir una bofetada por su parte por el chiste fácil, afrontamos como ángeles aquella subida que luego no había más remedio que bajar, eso sí, no sin antes tocar nuestro particular paraíso de algodón.

Nos gustó tanto la experiencia que días más tarde repetimos.

De aquella aventura “a la francesa” íbamos a pasar a otra más excitante: nos íbamos a Navarra.

Ya se lo avisé a Jon: “venimos mi pareja y yo a disfrutar, así que dejo todos los juguetes en casa”. Allí nos plantamos. Estábamos en nuestro particular Teatro de los Sueños y seguíamos disfrutando, cuerpo a cuerpo, de nuestra naturalidad, desnudos ante la belleza.

Llegábamos al éxtasis en cada clímax, pero tanto arriesgamos que lo acabamos pagando, cuando ya relajados, aún unidos el uno al otro, mientras nos dejábamos caer entre nuestros brazos, la vil anaconda gris nos pegó un buen revolcón y nos llevó al hospital.

Tuve que dejar de verla durante un tiempo, muy a mi pesar.

Yo la añoraba y soñaba con ella, incluso mi familia me pidió que la dejara: no se había portado bien conmigo.

Ni loco quería oír hablar del tema.

No había sido culpa suya.

Me prohibieron incluso verla durante todo un año.

Imposible. Mes y medio más tarde nos volvíamos a ver a escondidas.

No podíamos vivir el uno sin el otro.

Las sensaciones eran buenas, pero había que poner de nuevo cordura para nunca más dejar a mi ahora amante secreta que, aunque peligrosa, me seduce más que ninguna.

Imagen tomada de Potongo

 

Mathieu Van der Poel es el cheque en blanco del ciclismo

Mathieu Van der Poel JoanSeguidor

Mov_Gore

Mathieu Van der Poel tendría que ser el ciclista total: competir donde le plazca

Cualquiera que siga mínimamente la temporada de ciclocross verá que lo de Mathieu Van der Poel es un monólogo con tintes de matar toda emoción en la temporada de invierno.

Si Wout Van Aert se centra y logra recuperar el tono, podría en todo caso toserle, pero a día de hoy esa opción es lejana.

Como la de Toon Aerts, cuando hace poco le señalábamos como el tercer hombre.

En BTT Mathieu Van der Poel ya ha pisado podio mundial y Schurter sabe que hay un chaval neerlandés que fija su mira en Tokio 2020.

Más madera.

Queda la carretera, donde acabará Van der Poel, para hacer honor a su abuelo, Poupou o a su padre, excelente clasicómano.

Mathieu Van der Poel ya tiene dos clásicas en su agenda.

Dos World Tour nada menos como Harelbeke y Wevelgem.

Su equipo, modesto y pequeño, será invitado de mil amores por los organizadores que ven como los chavales se les hacen grandes.

Si Wout Van Aert sacó el genio en la pasada primavera, ahora queremos ver a Van der Poel.

El destino de ambos va junto, está trenzado.

Mientras esto ocurre, a Mathieu Van der Poel todo le va bien.

Entrena ruedas gordas, finas, sobre barro.

Es el ciclista renancentista, como tanto nos gusta decir otras veces.

Sólo le faltaría la pista.

Es el perfecto ejemplo de la realidad del ciclismo en los Países Bajos, en momento dulce pero que muy dulce.

The Netherlands es una franquicia que se lee sobre fondo naranja pongamos la disciplina que pongamos en la televisión.

Mathieu Van der Poel sigue a lo suyo en CX, amasando y amasando con el único temor de que en el mundial Van Aert se ponga todo y le arrebate el título.

Van der Poel hace lo que le place, porque funciona.

Gravity by Gobik: El culotte definitivo con menos de 145 gramos de peso

Será interesante verle cuando lleve unos años centrado en la ruta y le entre el tedio que a veces Peter Sagan admite.

Cuando el ciclismo descubre un talento como el suyo, es casi aberrante que tenga que elegir.