Ciclismo colombiano: el camino hasta Egan Bernal ha sido largo

Egan Bernal Tour JoanSeguidor

En el camino al éxito del ciclismo colombiano contribuyeron muchos nombres

Cualquier amante del ciclismo no puede pasar por alto lo que ha sido, es y amenaza ser el ciclismo colombiano.

Ésta es la historia de un éxito, un cuento de final feliz y la demostración de que al final lo que estaba por llegar, acaba llegando.

Porque la victoria de Egan Bernal es presente, pero sobretodo futuro y sin embargo nadie olvida las raíces de este ciclismo colombiano que llegó hace un tiempo, como nota exótica, para instalarse en plazas nobles.

Quien evite hablar de Fabio Parra, Lucho Herrera, Martín Farfán, Patrocinio Jiménez, Pacho Rodríguez, Oscar de Jesús Vargas y tantos otros que cogieron los primeros rescoldos de un ciclismo que hervía en talento y ganas de comerse el mundo no le hace un retrato completo al éxito de Egan Bernal.

Porque Egan Bernal no conoció a los escarabajos, nació en el 97, como otros tantos, como Hodeg, Gaviria, Molano y Sosa, perlas de ese camino que tenemos la sensación de que no encuentra sombra y sin embargo lleva mucho tiempo haciéndose.

DT-Swiss 2019

 

Como nos dijo un día, nuestro compañero Milo, desde la misma Colombia, Fabio Parra fue posiblemente la primera gran personalidad colombiana en el Tour de Francia.

No tuvo el lustre, ni los titulares del jardinerito, pero ganó plazas de éxito, aquel Tour tercero con Perico en lo más alto, un Tour que para muchos, allá del océano, debería ser de Parra.

Fabio Parra fue el gran rival de Perico, el hombre que casi reedita la Vuelta de Lucho Herrera, sólo dos años después, con aquel episodio de la Sierra de Madrid e Ivanov, el ruso que tuvo un precio.

Fabio Parra convivió, quizá algo en la sombra, con el vuelo del escalador que descubrió el papel de los escarabajos en suelo europeo, Lucho Herrera, un puñal, una daga en el corazón de ese viejo ciclismo que conquistaron la cima alpina de Lans-en-Vercors, Tour de 1985.

Herrera ganó la primera grande colombiana de siempre, aquella Vuelta del 87, pero fue Parra quien, sin saberlo, marcó el arquetípico ciclista colombiano que marcaría la senda del éxito.

Con ese estilo alargado sobre la bicicleta ligeramente chepudo, algo parecido al bueno de Egan, Fabio Parra se desenvolvió muy bien en las cronos para lo que eran los estandartes del ciclismo colombiano en aquella época.

Corredores menudos, ratoneros, indomables, como Martín Farfán, compañero de Parra en el Kelme, una auténtica guindilla sobre la bicicleta.

 

Ambos bebían del éxito de Alfonso Flores en el Tour del Provenir.

Eso fue en 1980.

Una victoria que supuso un antes y un después.

Tres años más tarde, el ciclismo colombiano corría uno de los mejores Tours de la historia, aquel de Fignon, el primero.

Luego el asalto de la Vuelta y el Giro, por medio, la victoria de Martín Ramírez, en los morros de Hinault, en el Dauphiné de 1984, año que vio la victoria de Lucho Herrera en la Cima del ciclismo, Alpe d´ Huez.

Aquel ciclismo, el ciclismo colombiano, se hacía hueco a golpe de riñón, calidad y ataques memorables.

Una explosión patrocinada por Café de Colombia, y su icónico mecenazgo de la montaña del Tour, por Postobón, lamentablemente fuera del ciclismo en estas fechas, y Pony Malta.

Una explosión que tuvo España como hub para entrar en Europa: Kelme, Zor, Teka y Reynolds confiaban en aquellos peleones colombianos.

 

En los noventa el ciclismo colombiano estabilizó el éxito y cinceló nuevos campeones que bebían de todas las fuentes.

Escaladores dotados de talento y clase a espuertas como Oliverio Rincón y ciclistas más completos tipo Hernán Buenahora y Álvaro Mejía, muy cerca de pisar un podio del Tour si no fuera por aquel polaco que hacía «la goma» como nadie, Zenon Jaskula.

De aquellos mimbres surgió un contrarrelojista de talla mundial, y así textualmente, Santiago Botero, el hombre de los desarrollos imposibles, y un buen velocista como Leonado Duque.

Pero el abanico se abrió.

Tras unos años de comparsa, el ciclismo colombiano volvió a florecer, de forma además irremisible, irremediable, casi abrumadora.

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Porque ahora mismo el ciclismo colombiano pone un peón en cada partida y rara vez no saca algo en claro.

Año 2010, Nairo Quintana gana el Tour del Porvenir, es un aviso, un punto de inflexión: tres años después el pequeño y tostado escalador es segundo tras Chris Froome en el Tour de Francia, al año siguiente gana el Giro de Italia, con Rigoberto Urán, segundo.

El Cruz Race Dark es un portabicicletas de techo con diseño funcional

Nairo reúne desde entonces el mejor palmarés de siempre en un ciclista colombiano: Volta, Tirreno, Romandía y una Vuelta a España, como guinda a lo más destacado.

El ciclismo colombiano se hace usual en las grandes carreras y el extremo de su poder lo marca Fernando Gaviria, ganando etapas por donde pasa, incluido el Tour y Giro.

Un colombiano rápido y pistard, también existe.

Como Alvaro Hodeg, quien ganara enteros en su equipo.

Es la punta del iceberg, la prueba de que la especie mejora.

Una especie que tiene su origen, Milo también nos lo contó, Efraín Forero, el «Zipa» le llamaron, y su época son los años cincuenta.

Con él empezó la Vuelta a Colombia y posiblemente la parte más visible del romance colombiano con la bicicleta.

Él estuvo antes que el celebrado Cochise, el compañero de Gimondi.

Por cierto ¿sabéis de dónde era el Zipa?, de Zipaquirá, el mismo pueblo de Egan Bernal.

El «landismo» no beneficia a Mikel Landa

Mikel Landa - Tour JoanSeguidor

Vibramos con un corredor como Mikel Landa por que va contracorriente y muere en la orilla

Sobre el Landismo y Mikel Landa: «Spain is different».

Esa coletilla que usamos para todo, para hacer chistes sobre lo bueno y lo malo del país más al sur de Europa es válida incluso para el ciclismo y una de sus principales estrellas, Mikel Landa.

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Mientras en Ineos, pulen una perla llamada Egan Bernal para ganar un Tour de Francia, en España nos conformamos con que Mikel Landa ataque de lejos, busque la épica aunque termine ahogado en la orilla del éxito, con un cuarto y sexto puesto en la clasificación general del Giro y Tour, respectivamente.

Vaya por delante que el rendimiento del zuyano ha sido genial, hoy en día, es el corredor con mejores resultados doblando las grandes vueltas de Italia y Francia, pero, Mikel Landa es capaz de mucho más.

«But, Spain is different».

Mikel tiene en vilo a media España ciclista con sus ataques de lejos.

¿Nos conformamos con eso?

¿Es suficiente para Mikel?

 

 

En España somos de antihéroes, por eso acuñamos el «landismo».

Los ingleses de Ineos han recogido un diamante colombiano y lo han pulido para ganar un Tour sin alardes.

De igual manera que han pulido a Geraint Thomas desde la pista para ser uno de los mejores gregarios del mundo y terminar ganando el Tour de 2018.

En España nos emociona que Mikel Landa corra siempre a contracorriente, atacando desde lejos con la obligatoriedad de ir remontando posiciones, de luchar contra los elementos, llamase caídas, abanicos, pinchazos o corredores más fuertes en su propio equipo.

 

España, el país del Quijote, ese hombre que luchaba contra los molinos, el país que vio nacer a Bahamontes, ese ciclista capaz de destrozar a sus rivales subiendo un puerto y esperarles en la cima comiendo un helado.

España, el país que vibró con Perico Delgado, capaz de ganar una Vuelta a España perdida en una jugada maestra con llegada a Segovia.

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España, el mismo país que vibró con el mismo Delgado subiendo al podio de la ronda gala después de llegar tarde a la salida del prólogo.

España, que llegaba al éxtasis con El Chava Jimenez en sus días de luz, especialmente si se rehacía de una anterior debacle.

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Por ello, las RRSS de hoy en día se llenan con los términos #landismo o #freelanda, unos términos que en nada están ayudando al ciclista.

Mikel Landa es un portento físico, un corredor con grandes vueltas en sus piernas; unas grandes vueltas que de momento no ha ganado, pero al que todo le perdonamos.

Un dato: El ciclismo ha tenido un crecimiento espectacular en Gran Bretaña y gran parte de ese éxito está en el rendimiento del Sky/Ineos, un equipo que ha ganado siete de las últimas ocho ediciones del Tour con cuatro corredores diferentes.

Mientras, en España, vibramos con cada ataque de Landa, aunque “sólo” consiga ser cuarto en el Giro y sexto en el Tour.

Por Unai Yus

 

El mal Tour del UAE fue por una bebida energética

UAE TOUR JoanSeguidor

Parece que una nueva bebida hizo caer en barrena el UAE durante el Tour

Hay campos en la vida que exigen cierto empirismo, una comprobación previa, algo que no deje las cosas al azar.

La política, la economía,… en las cosas trascendentes, sin ir más lejos, pero también en otras en la que no nos va la vida, el deporte de alta competición por ejemplo.

Leemos este artículo sobre el UAE en el Tour y no echamos gota.

¿Sabéis aquello que dicen a veces los entrenadores de fútbol?: «Los experimentos con gaseosa».

Pues eso.

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Reportan que el UAE cambió de bebida oficial en la previa del Tour. 

¿Sabéis esa otra que corre entre los deportistas populares?: «Nunca cambies nada antes de la competición».

Pues eso.

 

Thor Hushovd filtró a una televisión noruega que la nueva bebida les ha perjudicado el rendimiento.

«Absorbía muchos fluidos» dicen.

«En la carrera ciclista más importante del año introducir algo nuevo que no se haya probado es una pérdida tremenda» comenta Johan Kaggestad, experto en estas lides.

«Cuando usas algo debes tener confianza en ello. No vas a revolucionar nada por este cambio. Es un error de gestión muy grande» completó.

Para Hushovd no se puede quedar bien con los patrocinadores poniendo en riesgo estas cosas.

 

El equipo, sigue la nota, niega la mayor pero admite que están peinando el rendimiento de Kristoff durante este Tour.

Sin embargo, también se comenta que Erik Bystrøm no se encontró bien en alguna etapa.

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La historia suena increíble.

Ayer mismo lamentamos que una organización amateur como la de la Volta al Penedès fuera machacada por las imágenes que acontecieron en su crono por equipos, ellos han dado su versión, pero aquí no podemos encontrar explicación a lo sucedido.

Que a estos niveles, con estos gastos, esta infraestructura, se filtren estas noticias, creo que a los gestores del UAE debería hacerles sentarse y ver qué está pasando.

El equipo de dinero árabe es un comparsa en el pelotón desde hace dos años. 

Comparsa en proporción a los medios que disponen.

El pasado nunca encontraron el tono con Fabio Aru, se le detectó el problema y en el Tour fue de lo medio bueno que tuvieron.

Alexander Kristoff no fue el del resto de campaña en ningún momento y Dani Martin fue un alma en pena, siempre persiguiendo los primeros grupos.

La única buena noticia de la campaña ha sido la irrupción de Tadeg Pogacar, a quien ya se le espera debutando en una grande viendo cómo andan estos chavales.

En caso que la bebida tuviera la culpa sería incluso hasta un argumento a utilizar para que UAE explicara su Tour, aunque no sé si su temporada entera, con un Fernando Gaviria, también irreconocible.

No sé, me gustaría saber qué le disgusta más a Matxin, esto, que se filtren estas cosas o que Cobo fuera desposeído de la Vuelta 2011.

El de Bernal también será el Tour de Alaphilippe

Julian Alaphilippe Tour etapas JoanSeguidor

En la galería de nombres del Tour, Julian Alaphilippe brilla mucho más que algunos que incluso acabaron pisando el podio de París

El otro día, cuando Julian Alaphilippe cruzó la meta de Val Thorens, y aplaudimos en redes el Tour que se había cascado recibimos este par de mensajes…

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Julian Alaphilippe tiene motivos para estar orgulloso de su Tour, muy orgulloso. 

Ha remado hasta la misma orilla, dejando en la ruta lo mejor de un corredor que, a pesar lo que nos responden, no lo ha tenido sencillo.

Porque los catorce días que Julian Alaphilippe viste el amarillo no son un regalo ni se los encontró.

El francés es un ciclista que entra en el Tour con la certeza que será protagonista y como buen previsor no deja pasar la primera oportunidad que tiene para echarle un pulso al pelotón y ganarle con la mano.

Una fuga larga es la que le quita un liderato que recupera en vísperas de la fiesta nacional.

Y a partir de ahí, una omnipresencia que copa el Tour y llena  a un país como pocos franceses lo han logrado en los casi 35 años que llevan sin ganar el Tour.

Hay una etapa que explica el Tour de Julian Alaphilippe, esa crono de Pau y la victoria por delante todos los favoritos.

 

Fue el punto de inflexión que precedió a unos Pirineos que no le quitaron el amarillo que muchos dieron por amortizado.

Dicen que no le han atacado en serio hasta los Alpes, y podemos estar de acuerdo a medias, porque los ataques no siempre están sujetos a querer o no lanzarlos y sí a las fuerzas y como se vaya a cada momento,

Que no atacaran a Alaphilippe no fue baladí, no lo hicieron porque sencillamente no pudieron.

Así viven los chavales del Kometa el Tour de Francia 

Es cierto que cuando se le apretó, Julian Alaphilippe demostró no tener el fondo para responder, pero es que era Egan Bernal el que le estaba descabalgando.

Y ojo a la reflexión, porque el hecho que el liderato de Alaphilippe se extendiera tanto ha obligado al Ineos a moverse y aquí la punta de lanza fue el bueno de Egan.

En otro caso, igual hasta Geraint hubiera tenido el mando de las operaciones hasta el final.

 

El Tour de Alaphilippe demuestra que se puede correr agresivo para luego sufrir para mantener lo logrado, que el riesgo también entraña admiración, eso sí cuando la jugada sale bien y a este corredor de perilla característica, las cosas le salen bien habitualmente.

Correr con ese grado de confianza, a veces soberbia para algunos, no es sencillo, es haber pasado muchos trances y doctorados, haber mamado derrotas dolorosas, como aquellas Liejas que le sacó Valverde.

Julian Alaphilippe puede estar muy orgulloso de lo hecho, porque ha roto moldes y los esquemas de este ciclismo que será muy moderno, pero que en ocasiones aburre hasta las ovejas.

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Y de paso le ha dado un shock, una corriente a un país que poco necesita para querer este deporte en el que se arroga de ser nido y pesebre de algunos de los mejores de la historia y las competiciones más prestigiosas.

Francia soñó tres semanas con Julian Alaphilippe, incluso con Thibaut Pinot, y ambas bazas se cayeron casi a la vez.

Pero no desistirán y volverán por donde llegaron a este punto.

Y mientras podrán alimentar la esperanza gracias a un corredor que es vacilar, números de la UCI en la mano, el mejor del mundo.

Y seguirán siéndolo mientras sepa dibujar sus límites y sepa dónde tiene verdaderamente opciones, porque a pesar de lo visto, seguimos sin verle ganando un Tour, al menos en el corto plazo.

Si más allá mete todos los huevos en la misma cesta, quizá, aunque entonces nos perderemos un corredor que es un premio a quien «sufre» este bendito deporte.

 

Volta al Penedès: Una lanza por los pequeños organizadores

Volta al Penedès JoanSeguidor

Lo ocurrido en la Volta al Penedès es lamentable, pero no se puede crucificar a organizaciones que lo pasan muy mal para sacar adelante carreras de base

El sábado por la mañana una carrera junior, la Volta al Penedès, saltó los límites del ciclismo por una contrarreloj por equipos disputada bajo el diluvio.

El viernes, a eso de media tarde, disfrutando de una sobremesa de ciclismo mayúsculo, con Egan Bernal asaltando el amarillo de Julian Alaphippe, todo se quedó en nada cuando la organización paró y suspendió la carrera por la granizada y corrimientos que tuvieron lugar en el camino a Tignes.

A un servidor, aquello lo dejó triste, frío, por lo que nos perdimos de carrera, en otros sitios se tachó de todo a la organización, a sabiendas que no se sabía nada del terreno y el peligro que podían pasar los ciclistas si aquello seguía.

La etapa del sábado ahondó en el mal sabor de boca con la mini etapa que se corrió Val Thorens arriba.

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Lo cierto es que ponernos en la piel del organizador es lo último que hacemos y quizá deberíamos pensarlo dos veces antes de arrojar fuego por la boca.

Lo que escribió Albert Valero en este hilo me parece muy acertado.

Y aunque hubo quien dijo que explicaba algo que todos ya sabíamos sobre el papel, en la práctica pocos se contuvieron a la hora de arrasar con ASO, el Tour y todos los franceses cuando las suspensiones se iban anunciando.

En Catalunya hemos tenido una historia que guarda cierta similitud, aunque como entenderéis, la humilde organización de la Volta al Penedès está a años luz de máquina de hacer dinero del Tour.

Así se corrió la contrarreloj por equipos del sábado…

https://twitter.com/NievesMoya/status/1155476640153198594

Las imágenes que nos fueron llegando, los comentarios que tuvimos que leer hablan de una imprudencia mayúscula del organizador.

Los chavales, juveniles, que corrieron la crono por equipos de la Volta al Penedès tuvieron poco menos que navegar entre riadas de agua.

El sábado fue un día de tormentas apocalípticas en Barcelona y provincia.

Tomar a decisión de correr la carrera y luego, cuando ves el panorama, decir que los tiempos no valen es un error importante, grande, notable, llamadlo como queráis.

Es admitir el fallo en la propia decisión.

 

Pero se tomó, y el organizador supongo que habrá tomado nota

Porque esa carrera, que estaba en su primera edición, sería, lo podemos imaginar un especie de milagro, como tantos ocurren en las categorías inferiores del ciclismo, que quiso mantenerse contra viento y marea, nunca mejor dicho.

Y ese milagro que es una vuelta por etapas de juveniles es posible gracias a gente como la del Club Ciclista Catalunya-Barcelona que quizá pensaría, de inicio, que aquellas cuatro gotas no acabarían siendo el diluvio universal y que los chavales pasarían un peligro innecesario.

De hecho nos cuentan que hasta mitad de carrera, los nueve equipos iban separados por nueve segundos, fue a partir de ese momento, cuando cayó el diluvio y dejó a los tres equipos del final con mucho tiempo perdido.

La tromba les cayó de golpe y sin prever.

 

Lo cierto es que la base del ciclismo está tan en el alambre, tan en el borde que la suspensión es algo que a veces no entra en la mente del organizador.

Y no queremos defenderle de un error que hemos visto todos, queremos romper una lanza por las calamidades que deben sortear para sacar esto con cara y ojos, y es así.

El passat dia 3 de Juny, en presencia del Sr. Francisco Prats (Director General) de l'empresa INDUSTRIAS DE ÓPTICA…

Publicada por Club Ciclista Catalunya-Barcelona en Viernes, 28 de junio de 2019

El escarnio público puede resultar goloso para ciertos medios, pero ello no quita que a esta gente que ha sacado una carrera con un esfuerzo terrible se le hayan quitado las ganas de embarcarse en otra igual.

Porque lo que luce en el Tour de Francia tiene su origen, y estas carreras, que escasean por todos los lados, son el semillero de los que tienen que pedalear por los Alpes en seis o siete años.

Entre los inscritos estaban los niños del equipo de Valverde, entre otros.

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Un arcoíris no surge en el jardín con sólo regarlo.

Puedo entender el cabreo de padres, corredores, aficionados y equipos, pero se le hace un flaco favor al ciclismo si se pone al organizador en la diana, porque en sus ganas y voluntad también va la salud de este deporte.

Su cabreo también es el nuestro, porque no se podía disputar esa crono en la vida…

El Tour de Francia puede suspender una etapa, no sin disgustos ni costes, porque sabe que si no es el año que viene, quizá sea en el siguiente podrá volver a Tignes a mitad de precio o menos, a cubrir el expediente.

La Volta al Penedés nació este año con la incertidumbre de si esto tendrá o no continuidad el año que viene.

Hete aquí una pequeña diferencia.

Gracias Xisco Moreno, por tu ayuda en este artículo

Imagen: Radio Sant Sadurní

El Movistar jugó a varios juegos y perdió en casi todos

Movistar Team - Tour de Francia JoanSeguidor

Otra vez el Tour de Francia queda fuera del radar del Movistar Team

La historia no por vista deja de sorprendernos, el Movistar no puede con el Tour, no cuadra, no resulta, son el equipo que más expectativas levanta, el que más se mueve, más expone, pero… los resultados son pingües en beneficio.

Una realidad que se impone puntual a la cita, cada mes de julio.

Otros con menos ruido, con mano de seda, se llevan lo gordo, Ineos hace y 2, Jumbo lo ha ganado casi todo en todos los terrenos y meten su maillot en el podio final.

Dícese de podio final ese que reúne a los tres mejores del Tour, no el de equipos, una clasificación prestigiosa, que viste el colectivo, pero que no creo que fuera el premio que vinieran a buscar, aunque sea el que casi siempre se llevan.

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Hay un momento que explica el Tour del Movistar

No hay que irse lejos en el tiempo, cima de Val Thorens mismo.

Alejandro Valverde supera a Mikel Landa en la misma línea de meta.

Hacen segundo y tercero, porque Vincenzo Nibali, otro que huele sangre y que no hay año que no ponga una perla en el palmarés, se les adelantó desde abajo.

Nibali atacó y jugó su carta cuando debía, se puso por delante y a su espalda entraban y salían nombres que no podían burlar el ritmo diabólico de los Jumbo que fueron a amarrar el podio de Kruijswijk desde el minuto cero.

Por detrás de Nibali salieron Nairo Quintana, luego Marc Soler, y al final Landa y Valverde.

Ninguno le cazó.

 

Pero volviendo a la imagen de Valverde superando a Landa en el trance final.

Fue la metáfora de la carrera, la instantánea que define un equipo cuya dirección tuvo altibajos, aunque quizá más bajos que picos.

Una imagen que responde a la pregunta que nos hicimos hace unas semanas ¿a qué ha venido Alejandro Valverde al Tour?

Dijo querer ayudar en el equipo, dijo querer borrarse de la general, de despreocuparse del largo plazo.

No ha hecho nada de eso.

¿Borrarse de la general?

Eso lo ha hecho Vincenzo Nibali, por ejemplo, quien con sus cuatro grandes y el podio en el Giro hace un par de meses, no tiene pudor alguno en quedarse a las primeras de cambio para dejar de ser vigilado.

Sabemos que es campeón del mundo, que está por encima del bien y del mal, que es el ojo derecho de millones de aficionados, pero que Alejandro Valverde corriera para entrar en el Guiness de top ten de grandes vueltas no creo que sea algo que emocione a la parroquia.

Quizá a él, sí, incluso cuando siempre hemos pensado que la estadística no le quitaba el sueño.

 

En este Tour se ha sido muy crítico con Nairo Quintana y su rendimiento para el colectivo, pero entonces ¿qué podríamos decir de Valverde?

Y decimos esto en el contexto de un equipo que en este Tour ha tenido excelentes trabajadores.

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En un documental llaman a los gregarios «maravillosos perdedores» pero yo no tengo esa imagen de Marc Soler y Andrey Amador, los comodines celestes, omnipresentes, siempre a favor de su líder, dejándose la vida, y haciendo marca, no sólo esa M, también en el corazón del aficionado.

Soler y Amador fueron lo mejor del Movistar en el Tour

Su entrega ha estado muy por encima de la media, y si el Tour diera un premio a la dignidad y el trabajo bien hecho, ambos optarían a distancia al mismo.

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El equipo no obstante creo que ha acusado el ambiente enrarecido con Nairo Quintana, quien ha pasado de tener acérrimos defensores en muchos medios, a ser criticado por los cuatro costados.

La realidad es que Nairo por lo que sea ya hace años que no opta el Tour, no sé si sabemos si será por una maduración temprana o porque tocó techo hace tiempo, por lo que sea cualquier hipótesis de equipo con Nairo como líder era arriesgar mucho.

Estuvo en este Tour donde se le preveía.

Ganó una etapa a lo campeón y punto.

Su contribución al colectivo, eso es otro tema, pero igual que él en su día reclamó ayuda de terceros, no ha sabido devolver el favor,

Y de todo esto Mikel Landa, el alavés que va para eterna promesa.

A Landa las cosas tienen que salirle perfectas desde el principio para que un día llegue a la orilla de la montaña con opciones.

Nadar y nadar a contracorriente es algo que define al landismo, pero no es suficiente, en un ciclismo igualado, premios en forma de minutos como los que otorga Landa cada primera semana de una grande son imposible de remontar.

Y sí, esta vez Warren Barguil le tiró, pero es que siempre le pasa algo.

Vino con un Giro en las piernas y estuvo competitivo hasta el final.

Es un corredor que, un año después, sigue teniendo cierto beneficio de la duda, pero ojo que el tiempo pasa y las oportunidades son trenes que no vuelven.

Esto es todo señores, posiblemente en 52 semanas, cuando pasemos revista al equipo español en el World Tour, no sé si el balance será similar, aunque mucho me temo que los nombres serán muy diferentes, hay revolución a bordo.

Tour: Egan Bernal hace presente el futuro

Geraint Thomas featured

Que Egan Bernal gane el Tour abre un escenario que estremece

Lo sencillo, hoy, en este ocaso de domingo de julio, el último de este mes, cuando el Tour cierra la persiana y celebra lo que han sido tres semanas largas de competición, es hablar bien de Egan Bernal.

Incluso, lo fácil sería decir que lo veíamos venir, que Egan Bernal tiene madera, que lo demostró desde hace tiempo y que lo tenía al alcance.

Todo eso sería oportunismo, según algunos, subirnos al tren de la victoria, ahora que todo es bonito todo va a favor.

E incluso habrá quién pregunte: ¿Qué pasará cuando Egan Bernal ya no gane carreras?

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Pues nada, porque la vida es una noria como esa que disponen en las Tullerías, en la Rue Rivoli, la calle de los arcos, antes de meterse en los Campos Elíseos.

En la gestión del éxito viene también la posterior del declive, como al revés.

Ahora que Egan Bernal luce con la corona de laurel en la avenida más bella del mundo, me hacen llegar este recorte en su muro de Facebook…

Egan Bernal Facebook JoanSeguidor

De esto hace cuatro años y como me cuentan, Egan fue en ese campeonato subcampeón en una carrera de unos cien tíos.

Una historia de esas de cuento que acaba bien, con el éxito del príncipe, que hoy, bajo el obelisco de la Concorcia, es ya rey.

 

Poner un niño de 22 años en la cornisa de los pronósticos de un Tour, en los prolegómenos de la carrera, es algo tan anormal como que tres semanas después cantemos su triunfo.

Egan Bernal es el artífice de algo que le hace único en un deporte más que centenario.

El ciclismo del que bebe Egan Bernal es en el de un superdotado y su visión seguro que singular.

Un tipo galáctico, me cuentan, que no pasó ni por cadetes ni juveniles para ganar el Tour, su segunda gran vuelta en año y medio que lleva en el mejor equipo del mundo.

Verle en la carretera es un privilegio, fuera de ella salta toda lógica.

 

Contándole a Laura Meseguer que todos los sacrificios son pocos, que cualquier gramo que le quite al peso es bueno, incluso cuando parece que no hay margen de mejora.

Y todo ¿para qué?…

«Para llevarte un león de estos a casa», señalando el peluche que dan en el podio.

Un triunfo que, volviendo sobre lo dicho, basa en una calma tremenda, una humildad que abruma y unos ojos que hablan solos.

Un ciclista que pareció venir aprendido de casa, que no sólo se basa en su terreno, especialmente la montaña, que va más allá, que rompe los círculos del confort para ser un corredor total, un suerte de «navaja suiza» que vale para todo.

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Y no ha sido sencillo, como dijimos estaba en los pronósticos señalado, pero ello no le privó de gestionar la carrera a su favor en un entorno nada sencillo.

Con rivales fuera, también dentro, el dorsal uno estaba en su equipo, marcando muescas en la base de su liderato -Planche des Belles Filles y contrarreloj de Pau- y una expectación que seguro pasa factura en el ánimo.

Pero el fino escalador de Zipaquirá no desistió con la vista puesta al final, en París, y la antesala alpina.

Allí, a más de 2700 metros, en la coronilla del Iseran, alcanzó el maillot amarillo que no soltaría hasta la capital francesa en la jornada más caótica de los últimos tiempos.

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El tiempo de Egan Bernal es el de los corredores que no respetan ciclos, ni reglas, escritas y no escritas.

Es el tiempo del ciclismo total, de corredores que se hacen a fuego vivo, que hacen de todo, desde ruedas gordas al arte de rodar contra el reloj.

Egan Bernal es el niño que pareció enseñado, que encandila en la montaña, subiendo, y en las distancias cortas, en las entrevistas donde abre el libro de la humildad que le ha llevado hasta esto.

No sabemos si esto es el inicio de algo más grande, aunque lo presagiemos, pero el presente, el ahora, es Egan Bernal, quien no sabe esperar, porque quizá la vida le haya enseñado que los trenes pasan sólo una vez.

¿Cuál es el papel de la biomecánica en ciclismo?

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La finalidad de los estudios de biomecánica en ciclismo es prevenir lesiones

Sin duda alguna, para poder disfrutar de la bicicleta, o de cualquier otro deporte, hay que hacerlo sin dolor.

Ir incómodo encima de una bici es frustrante.

Esa sensación de andar todo el día buscando tu posición encima del sillín, sin acabar de encontrarla es un agobio.

Ahora me adelanto, ahora me atraso, me levanto, me siento…

O los que no tienen malas sensaciones, pero con el paso de las horas empiezan a tener problemas de rodilla, de cervicales, de entumecimiento de las manos… y aquí es donde aparecen en escena, por suerte, los estudios biomecánicos.

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La moda de los estudios de biomecánica

Sí, la moda.

Otro fenómeno, en los que hay muchos profesionales que hacen trabajos excelentes, y otros que aprovechan para sacar tajada.

Lo que antes eran plomadas y metros, se ha convertido en cámaras, ordenadores, watios…

Pero, ¿esta tecnología nos garantiza una buena puesta a punto sobre la bicicleta?

Para mí, la respuesta es clara. No.

 

Desde el punto de vista de la salud, en practicantes habituales que no compiten y que el uso de la bici es lúdico, antes de adquirir un modelo nos parece interesante el asesoramiento por profesionales.

Tener en cuenta nuestro historial lesivo, el estado físico en ese momento, si tenemos algún tipo de limitación articular (ya vengan determinados por la propia articulación o por tensiones musculares), si tenemos algún problema de espalda (cervicales, dorsales, lumbares…)

 

Tener en cuenta estos aspectos a la hora de escoger un modelo nos puede facilitar mucho el buen encaje sobre la bicicleta y aquí entran en escena, desde el vendedor de la tienda que conoce las características de los modelos, al biomecánico o fisio que puede darnos datos más exactos de nuestra morfología, y además el biomecánico también puede ayudaros a saber que talla puede adaptarse mejor.

Aun teniendo en cuenta, lo comentado con anterioridad, que muy probablemente nos deje un poco más cerca de lo que buscamos de una bici, el estudio de biomecánica pulirá aquellos aspectos en los que no acabamos de encajar, para acabar adaptándola a nosotros, pero no deberíamos adaptarnos nunca nosotros a la bici.

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La finalidad de los estudios biomecánicos es prevenir lesiones, ser lo más eficientes posible en el esfuerzo e ir cómodos.

Pero para conseguirlo no nos sirven únicamente los números, y ahí es donde entra el especialista que conoce a la perfección la disciplina, que es capaz de entender lo que supone cualquier pequeño cambio en la posición, que es capaz de hacer una buena valoración de la estructura del ciclista fuera de la bici, teniendo la capacidad de ir dando pequeños pasos hasta su objetivo final, entendiendo las necesidades del ciclista.

Por Eric Monasterio, desde Fisioterapia Monasterio