Chris Froome no lo tiene nada sencillo

Chris Froome Tour Joanseguidor

Son muchas cosas las que tiene que alinear Chris Froome en su vuelta

 

Esta semana saltaba la noticia sobre la nueva intervención quirúrgica a la que será sometido Chris Froome.

Como ya comentamos en ese mismo cuaderno, el encaje de bolillos para que el corredor pudiera volver al 100% era complejo, aunque no imposible.

Cuantos más frentes abiertos, mayores opciones a que algo no vaya bien, pero por suerte, esta nueva intervención a la que será sometido el corredor británico, no es indicativa de que su recuperación no vaya por el camino establecido, de hecho según comenta el propio corredor, todo está saliendo muy bien.

Pero entonces, ¿por qué se somete a una nueva intervención?

En este caso concreto, el material usado para fijar una de las fracturas le está ocasionando problemas a la hora de caminar.

Algo nada extraño en intervenciones de este tipo.

Cuando esto pasa, y las fracturas han consolidado bien, lo habitual es retirar este material, para recuperar la normalidad. Como él mismo comentó, se encuentra más cómodo sobre la bici que caminando, y eso es una buena señal.

 

Hasta aquí todo tiene buena pinta, ahora bien, ¿volveremos a ver al mejor Froome?

El mismo se hace esta pregunta, y así lo transmitió en la entrevista que se realizó.

Sabe que podrá volver a correr sin problema, pero recuperar el nivel anterior es otra historia.

Lo primero que necesitará es sentirse recuperado al 100%.

Nacex: la bicicleta al fin del mundo 

No tener ninguna duda que es así.

La más mínima duda sobre su estado físico, puede generar miedos a la hora de rodar en grupo y pillar una caída, y esto llevar a no querer meter manillar en un momento decisivo de carrera y tener que gastar más que el resto, y o llevas gas para dar o vender, o los esfuerzos se acaban pagando, y sobretodo en las vueltas de tres semanas.

A esto debemos añadir, que en el corral de Ineos hay mucho gallo suelto, y en el deporte profesional aquí nadie regala nada, ni los compañeros, ni los equipos, y menos Ineos, que está formado para ganar, que para eso pone el dinero el patrón.

DT-Swiss 2019

 

Después de la victoria de Bernal en el Tour, el escenario que se le presenta a Froome es muy complejo.

Recuperar la confianza, volver a ser competitivo, creerse que sigue siendo el mismo que en mayo del 2019 y que los datos así lo confirmen.

Y que, en el gallinero del equipo, Bernal no dé un salto cualitativo mayúsculo, hablamos de Bernal, pues por edad, es el que tiene más opciones de darlo, dejen a Froome fuera de toda quiniela.

Desde Fisioterapia Monasterio

 

¿Quién puede ir a un stage con Riccardo Riccò?

Riccardo Riccò JoanSeguidor

Una empresa italiana anuncia un stage tinerfeño con el beneplácito de Riccardo Riccò

Riccardo Riccò es de ese tipo de ciclistas cuyo sólo recuerdo produce fiebre.

Si en un diccionario de expresiones encontráramos la frase «carente de escrúpulos», saldría a su lado la foto.

Aún recordamos aquel Giro de 2008, cuando hizo acoso y derribo sobre la maglia rosa de Contador, antes de poner el Tour patas arriba por los Pirineos.

Con Riccardo Riccò, el Peyresourde parecía un páramo con viento a favor, una forma de humillar y marcar diferencias que creo que hizo saltar todas las alarmas.

Recuerdo una conversación al calor de aquella jornada, «¿dormirá tranquilo Matxin -su director de entonces-?» pregunté, y no supieron que responderme, aunque cuando alguien que sabe mucho de esto se encoge de hombros, pues eso.

A los pocos días positivo por CERA, no la de pulir el suelo, y todo el Saunier Duval a la calle.

De hecho fue el finiquito de Saunier en el ciclismo.

Aquel Tour ya había tenido pasajes grotescos, del tipo Piepoli-Cobo descolgando a todos en Hautacam.

 

A Riccò, que hablaba de una cobra atacando a sus víctimas cuando derrotaba rivales, le cayó una primera sanción por aquella sobrada.

Pero no contento negó y luego cantó su culpa por salvar un equipo que estaba tocado no, lo siguiente.

Le cayó un buen paquete pero volvió a las andadas con una historia de ciencia ficción barata que le llevó hasta el hospital en estado crítico por una autotransfusión en mal estado.

Así funciona el recomendador de Tuvalum 

Ni más ni menos, se vio tan mal que tuvo que confesar al médico lo que le sucedía para poder atenderle en condiciones.

Fue la penúltima, luego lo de meterse en una carrera amateur en el décimo kilómetro -está suspendido por no sé cuántos años, gentileza del CONI- e influir en el resultado.

Mentar Riccardo Riccò, y mira que en este mal anillado cuaderno a veces hemos comulgado con causas imposibles, es mentar lo peor de este deporte, el reverso oscuro de una relación que fue tóxica para todos, para él, el primero.

Ayer leímos esto…

 

Para más detalle…

AMICI CICLISTI,se avete la volontà e la possibilità di ritagliarvi una meritata vacanza “a pedali” …

Publicada por Patrick Martini en Martes, 29 de octubre de 2019

 

Es llamativo que quien publica ya pide calma, sabedor que esto no caerá en saco roto.

Riccardo Ricco Campus tenerife JoanSeguidor

SQR – GORE

 

Esto es como tener esa gentuza que va a la QH a ganar, a batirse con todo a la espalda, traicionando lo poco de noble que queda en estas cosas.

Riccardo Riccò en un stage en Tenerife es como el zorro en el gallinero, ni más ni menos, puedo entender que haya gente que lo vea como una «fuente» increíble de sabiduría, un pozo sin fondo para aprender, no sé qué, pero el talento de Riccò que venden para la escalada, lo comentan así, eso se nace con ello, luego viene el momento de engrasar la máquina.

En eso Riccò se hizo experto ávido, al punto que fue la guinda de una época negra en el ciclismo que, como el otro día nos escribía Rubén Plaza, parece pasada, pero que como el día de marmota vuelve recurrente, fiel a su cita.

Quien pague esos 1200 euros sin vuelo para ir a Tenerife a beber de las ubres de tal personaje que le cunda, igual opte a ganar la QH un día.

Imagen: https://www.nettavisen.no

Cuando los ciclistas pros iban sin casco

Insistir todavía, a estas alturas, sobre el uso del casco para el ciclista nos parece algo ya tardío y trasnochado

El casco sobre la cabeza del ciclista… no siempre fue así: aquellos pañuelos en la cabeza del Pirata, las gorras de Induráin o las cintas en el pelo de Perico…

También el rubio platino teñido de Virenque, la gomina de Cipollini o los repeinados de Bugno o VDB, por poner unos pocos ejemplos, son tan sólo recuerdos de una época que ya no volverá.

 

Antes, sin casco, era más fácil distinguir a nuestros ciclistas favoritos.

Ahora no es que sea muy difícil, pero a veces sí complicado de diferenciar del resto de sus compañeros de equipo cuando van todos agrupados en pelotón.

Aquellos fueron unos años muy presumidos dentro del pelotón de ciclistas profesionales en los que el uso del casco entre los pros no era obligatorio aunque, por supuesto, sí altamente recomendable.

Algunos lo utilizaban -pocos- porque eran muchos los que se quejaban del calor que les daba, lo molesto e incómodo que era, e incluso de lo que llegaban a pesar.

Ya lo veis, apenas 300 gramos que servían de excusa para no ponérselo.

 

Porque el casco siempre estaba ahí, para quien lo quisiera utilizar, sobre todo si tenía algo de estima por su cerebro.

Hasta el propio “Il Bello” Mario Cipollini, finalmente, decidió ponérselo a la hora de disputar el sprint.

Pero sólo en aquel momento y nunca antes.

No le gustaba despeinar su larga cabellera engominada de “Rey León”.

Quizás a los más jóvenes les sorprenda, pero era así.

Y es que la obligatoriedad del uso del casco entre los corredores fue una medida tomada por la Union Ciclista Internacional hace tan sólo 16 años.

Fijaos, una decisión que no fue tomada ni en los 80, ni en los 90.

Ni tan sólo a finales del siglo XX o en los primeros años de la década del 2000.

DT-Swiss 2019

 

Se tuvo que esperar hasta mayo de 2003, después de que aquel mismo año, el recordado y malogrado Andrei Kivilev sufriera una caída en la segunda etapa de la París-Niza.

Era el 12 de marzo y al día siguiente fallecía en el hospital de Saint-Étienne, después de caer en coma producido por la fractura de su cráneo.

Kivilev no había llevado casco durante aquella jornada.

En el recuerdo, quedaba también el accidente mortal de Fabio Casartelli en el Tour del 95 que, como recordaréis, tampoco llevaba casco protector aquel día.

Tuvo que suceder otra desgracia para que la Unión Ciclista Internacional tomara cartas en el asunto.

Pero puso una excepción: la ascensión a los puertos con final de etapa.

 

Aunque esto duró poco y al final la obligatoriedad se impuso para toda la disputa de la etapa.

No hubo demasiadas quejas dentro del pelotón internacional, aunque sí alguna voz discordante tan autorizada como la del propio Induráin.

Quizás la opción de permitir no usarlo durante una larga subida la podían haber dejado tal cual, ya que todos sabemos que escalando un puerto es difícil caer y que aunque la caída se produzca, por algún extraño y poco frecuente suceso, a esa velocidad los daños creemos sin temor a equivocarnos que han de ser mínimos.

Permitidnos recuperar este hilo sobre una Roubaix memorable, cuando se corría, mayoritariamente sin casco, nostalgia pura.

¿Hay que seguir insistiendo en el uso del casco?

Todo esto viene a cuento porque el pasado sábado Luís Pasamontes, echando la vista atrás de manera angustiante, tuiteaba lo siguiente:

Sin quitarle ni un ápice de razón en el fondo, quizás no estemos tan de acuerdo en la forma, ya que autocriticarse ahora porque no usaba el casco en aquella época creemos que no viene a cuento para nada.

Primero, porque nadie le prohibía el no usarlo.

Él decidió no ponérselo, porque el casco estaba ahí a su disposición.

Por tanto, pensamos que es algo absurdo quejarse de que “porque era profesional estaba exento de llevarlo”.

Es algo ilógico y sin sentido.

 

Además, como decimos, eran otros años y la decisión última era la del ciclista, que para eso era profesional, y sabía si valía la pena correr el riesgo o no.

Desde luego, descender los grandes puertos a velocidades vertiginosas cercanas a las 100 km/h sin casco era poco menos que hacerlo a tumba abierta.

Y nunca mejor dicho.

La casa del ciclista 

Por eso creemos que decir ahora qué poco responsable fue durante aquellos años es algo tan irrelevante como criticar que hace 20 años todo el mundo podía fumar en locales públicos y qué insensatos eramos, ya que ahora es algo impensable, intempestivo.

Igual que no usar el casco hoy en día.

SQR – GORE

 

Es algo absurdo.

Extemporáneo.

¿O no?

¿O creéis que hay que seguir insistiendo?

Mis tres montañas ciclistas más míticas

Marmolada montañas ciclistas JoanSeguidor

Estas son las tres montañas ciclistas que nos salen del complicado ejercicio de síntesis que supone elegir sólo tres

De entre las cientos de montañas ciclistas le hemos pedido a Nacho que nos diga tres, sólo tres, en un ejercicio que no es sencillo.

Si hay un deporte que se fusiona con el lugar que pisa, ese es el ciclismo.

Montaña ciclista Tourmalet JoanSeguidor

Y ¿qué hay más ciclista que la montaña? 

Entre todas las subidas que han hecho la historia de ciclismo me quedo con el Tourmalet, porque es la montaña por excelencia, el Kapelmuur, pues ahí está la esencia de Flandes, y la Marmolada porque combina la belleza y dureza de los Dolomitas como ningún otro.
Son tres, las nuestras, como nos cuenta Nacho pero en esta comunidad ciclista cada vez más viajada seguro que las montañas ciclistas trepan por el imaginario…

¿Qué hace Mark Cavendish en el Bahrain?

Mark Cavendish JoanSeguidor

Es complicado que Mark Cavendish recupere el brillo pasado en en Bahrain Merida

En los Seis Días de Londres tuvimos un déjà vû con Mark Cavendish y Elia Viviani.

Compañeros de generación, cada uno con sus momentos altos, el inglés, negarlo sería es una leyenda, que el italiano debe mirar con amdiración y también, por qué no decirlo, con cierta arrogancia pues lo sucedido en Londres entronca directamente con el excelente omnium olímpico de Río de Janeiro, va para cuatro años ya, en el que el italiano se colgó el oro que el inglés pretendía en su grand slam.

 

Sea como fuere, suceda lo que suceda, Mark Cavendish esos días estaba saboreando los que deportivamente fueron sus últimos grandes días.

Desde entonces el inglés por lo que fuera, no se encuentra.

Lesiones, enfermedad y una obvia carencia de pegada han dejado a Mark Cavendish un paso por detrás de los Ewan, Groenewegen, Ackerman y Bennett, ahora mismo los mejores velocistas del mundo.

Si quedó fuera del Tour.

Mark Cavendish ha pasado de ser la «reina de la pista» a convertirse en un corredor que pasea caché e historia pero que le cuesta horrores ganar.

Lo que se convirtió en un rey Midas, hoy es un corredor que vive de rentas, que no son pocas.

 

Para el año que viene el Bahrain le ha hecho un hueco en una plantilla desde luego curiosa, con un poco de todo, liderada por Mikel Landa para las grandes, la moneda al aire de Wout Poels y la velocidad de Sonny Colbrelli, que a saber cómo se toma compartir galones con una de las grandes leyendas en lo suyo.

Mark Cavendish es el único ciclista en activo que se codea con los mejores de siempre en alto tan recurrente como por ejemplo la cantidad de etapas ganadas en el Tour de Francia.

No es cualquier cosa.

Tras estos años en el Dimension Data, equipo que ha pasado desapercibido este 2019, dice Cavendish que volver a las ubres de Rod Ellingworth le da garantías de volver a ser un atisbo del que fue.

Le llegó de joven hasta ser campeón del mundo en aquel coñazo de Mundial que fue el de Dinamarca, hace ocho años.

DT-Swiss 2019

 

Dada la historia de Cav cabe esperar otra oportunidad, viendo cómo han derivado las cosas, es complicado prever que la victoria le vuelva a sonreír.

Seguro que el año que viene se planteará una campaña «gore» en objetivos, con los Juegos en la agenda, hace cuatro años lo hizo para Río y fue su última gran temporada.

Con 34 años parece que a Mark Cavendish todo le vino y se le fue deprisa…

Tercera semana del Giro: ¿Se les ha ido la mano?

Giro de Italia tercera semana montaña JoanSeguidor

La tercera semana del Giro de Italia 2020 promete ser memorable

La entrada de un par de cronos, antes de la final, llegadas de media montaña, otras para velocistas, que también merecen vivir, son piezas de un puzle que pinta bien y que mejor va a pintar cuando el Giro de Italia entre en su tercera semana.

El recorrido que el Giro presentó hace unos días ha reconciliado los más puristas con el ciclismo, recuperando en el trazado esos elementos que creemos sal y pimienta en toda gran vuelta que se precie.

Y la tercera semana ha sido el premio que el próximo Giro de Italia nos tenía reservado.

Ya sabemos que hay que correrla, que pobres corredores, pero como decían entonces «la fama cuesta» y quien quiera ganar el Giro tendrá explotar en los adentros del sufrimiento y la agonía del gran fondo.

 

La tercera semana del Giro de Italia es ciclismo de grandes vueltas en esencia y apariencia, una alquimia de dureza exagerada llegando a leer en varios sitios que posiblemente sea el epílogo más duro confeccionado en los tiempos recientes.

Tras la llegada a Piancavallo, una semana antes del final en Milán, la carrera se meterá de lleno en los caminos de la leyenda, haciendo buena aquella frase de Ennio Doris, el fundador de Mediolanum, sobre «el mañana también existe«.

Porque lo que suceda un día influirá en el siguiente y así sucesivamente, pensando en guardar siempre, hasta la misma catedral milanesa.

Si Piancavallo marca el punto de inflexión, la distancia pondrá su parte, todas las jornadas en 200 o más kilómetros.

La experiencia de etapas cortas y explosivas no va con este Giro de Italia, que pone toda la carne en el asador para la tercera semana.

 

Una semana que arranca con el circuito que podría ser mundialista, el de San Daniele del Friuli antes del mítico lugar de Madonna del Campiglio, ojo que ese día en el menú hay otra subida de esas que destilan leyenda, el monte Bondone donde Charly Gaul desató la tormenta.

Azul como el cielo que espera en la cima, allí donde el oxígeno escasea.

Azul como el torrente que baja nítido hasta el mar

Azul, pero no oscuro, como el agua del deshielo

Es la maglia Azzurra del mejor escalador del Giro de Italia

Donde la maglia azzurra tomará otra dimensión es en dos jornadas por encima de las nubes, dos jornadas separadas, además, por otra de 250 kilómetros, el encefalograma plano de Asti, que será la última llegada para velocistas.

Primero la etapa del parque del Stelvio, con su majestad abriendo el paso hasta Laghi di Cancano.

El Stelvio, su vértigo, sus curvas de época imperial, es al Giro lo que la tuerca a la rueda.

Es un puertaco de 2700 metros que seguramente corone la maglia azzurra o alguien que se le acerque, una subida que un premio para el aficionado, siempre un alto en el camino, que enfila la dureza y la belleza y dibuja los límites del ciclista con trazo grueso,

Como dice el lema de maglia azzurra by Mediolanum aquí el azul es intenso, se ve de cerca, casi se toca, pero sobretodo se sufre…

SQR – GORE

 

Más cuando a las 48 horas se sabe que espera el coloso del Agnello.

Si en el pie del Stelvio, Tom Dumoulin casi pierde un Giro, apeado de su bicicleta por un apretón, como suena, en el Agnello, Chaves y Nibali mermaron, mermaron y mermaron tanto a Kruijswijk que el descenso acabó siendo una trampa entre neveras y muros de nieve.

El Agnello abre el paso del Izoard y Montgenevre antes del final en Sestriere y no más arriba, como se apuntó, por caminos de tierra allí donde acaba el mundo conocido.

Stelvio y Agnello se han adueñado de la escena, todo paso que un grande quiera da en el próximo Giro, caerá en la cuenta de que ambos colosos están ahí, al fondo, esperando.

La tercera semana del Giro de Italia es el ejemplo: la montaña es al Giro la sangre que fluye por sus venas, sangre azul, como el cielo que espera ahí arriba.

En ella está la gloria para siempre.

Imágenes: FB de Giro d´Italia

Las servidumbres de Chris Froome

Team Ineos Chris Froome JoanSeguidor

La actualidad del Tour y su criterium sacan a Chris Froome del letargo de la tremenda lesión que arrastra

La duda para el Team Ineos, la piedra angular de su estrategia para 2020, las tres grandes, el reparto de objetivos reside sobre las finas y huesudas espaldas de Chris Froome.

El largo inglés de origen keniata sigue con el camino de recuperación de su espantosa caída de junio con mejoras que son importantes, pero no decisivas.

Leemos que en la presentación del Tour, Chris Froome no podía disimular su cojera, que subió al escenario con las dificultades que implica que el 30% de tu lado derecho no funcione correctamente.

 

La avería de Chris Froome fue tan importante que aquí mismo nos preguntamos por las posibilidades de recuperar todo lo perdido.

En el parte de lesiones, además de que las piezas volvieran a su sitio, flotaba la pregunta de si, por ejemplo, podría recuperar la movilidad total del codo fracturado y cuánto le cambiaría esto la posición sobre la bicicleta.

Parecen cuestiones baladís, pero a este nivel, cualquier desliz es fatal y lo vemos.

El Suunto 5 es el hermano pequeño 

El Froome que tiene ahora que volver se encuentra un panorama muy diferente al que tenía hace, sólo, medio año. 

En su equipo tiene el vigente ganador del Tour, Egan Bernal, que se pone a su servicio, pero advierte que está preparado por si el aspirante a ganar cinco Tours no está presto.

 

El Giro de Italia le ha hecho un recorrido muy bueno a Egan Bernal, con esa semana final que saca los colores jugándose lo gordo muy por encima de los dos mil metros, esa barrera que el Tour no atravesará con tanta facilidad.

Sea como fuere, mientras cada uno coge su responsabilidad, el mundo mira a Chris Froome y su nada sencillo camino hasta el mes de julio del año que viene.

Y mientras a Chris Froome le surgen los compromisos y servidumbres de ser, ahora mismo, el ciclista a puertas de ganar un quinto Tour.

DT-Swiss 2019

 

Porque si salir al estrado del Tour le costó lo suyo, sin estar al 100 x 100, en Saitana y el criterium nipón de la mejor carrera tuvo que competir supongo que con los dedos cruzados por parte de los capos del  Ineos,

Cualquier percance, cualquier tontería podría ser fatal, con todo tan blando.

También estuvo en el reto de Kipchoge bajando de dos horas sobre la distancia del maratón.

A día de hoy Froome sigue la tarjeta de presentación del ciclismo a nivel mundial, y eso comporta estos riesgos que esperemos no nos dejen sin ver al mejor ciclista de la actualidad llamar y entrar en la casa de los más célebres de siempre.

Porque gustará más o menos su forma de correr, pero Froome es historia, ya , de este deporte.

El Team Sunweb es el bloque venido a menos

Tom Dumoulin Roglic JumboJoanSeguidor

El peor sitio para trabajar de ciclista parece el Team Sunweb

Cuando hablamos del Team Sunweb lo hacemos de un equipo que nace con el germen del trabajo de la base hacia arriba en una especie de orfebrería ciclista que marcó los primeros años, cuando era Argos, de la estructura.

Está claro que el equipo tocó techo cuando Tom Dumoulin ganó el Giro, hace dos años, y la singladura del año pasado, con sendos podios en Giro y Tour, segundo en ambos.

Así las cosas, ya nos pareció en ese momento, en el mismo instante que Dumoulin ganó la grande italiana, que el equipo no acompañaba en tamaño y potencia a un corredor que optaba a todo.

Tom Dumoulin corrió solo, gestionando los momentos, mirando los rivales, sacando petróleo de todo y todos, siendo el más listo, sabiendo que en un momento determinado alguien le sacaría las castañas del fuego.

Recuerdo que Dumoulin hizo una ampliación a muy largo con un bloque manifiestamente escaso que fue a menos  porque algunos, literalmente, no aguantaban seguir.

Eduard Theuns lo dijo bien claro cuando dejó Sunweb por Trek: «Tenemos visiones diferentes».

Y a él se le añadieron otros cuyo favor siempre quiso Tom Dumoulin: Laurens Ten Dam y Simon Geschke.

El año pasado la corredora Ellen Van Dijk se fue desprotricando porque no la dejaban margen ni plazo para pensar, el colectivo anulaba a la persona y todo entraba en la trituradora de exigentes protocolos

El primer líder de este Tour de Francia fue otro que puso rumbo lejos del Sunweb, Mike Teunissen se marchó al Jumbo Visma.

De esta manera, la marcha de Tom Dumoulin es la guinda al pastel, un pastel que en el caso del Sunweb se viene abajo.

DT-Swiss 2019

Añadidle al neerlandés, la salida de Lennan Kämna, un interesante joven alemán, para componer una triste imagen.

El Sunweb ha fichado a Tiesj Benoot, que muy mal habría de estar en un equipazo como Lotto o muy bien le han vendido los rojos, y a Sasha Sütterlin y los añade a la eterna promesa, típico en los Países Bajos, Wilco Kelderman, Michael Matthews, en la eterna búsqueda de ese triunfo que le saque de anotador puro y duro, y Nico Roche, que no es un crío.

Sam Oomen es víctima de ese virus que es la iliaca.

De esta guisa, es complicado predecir lo que será de uno de los bloques más potentes, sobre el papel, del WT, con sólo nueve victorias y el momento estelar de Chad Haga en el Giro.

Lo que emerge sin embargo, viendo tantas y tan variadas salidas de corredores, es el ambiente que debe respirarse en el equipo, que impone el colectivo al individuo y no parece dar margen, no el suficiente para frenar una sangría que ya pasa factura hasta los resultados.