Las luces de Mathieu Van der Poel también se encienden

mathieu Van der Poel JoanSeguidor

Hasta un talento como Mathieu Van der Poel encuentra su techo en una prueba tan bestia como la del Mundial de Yorkshire

El gran fondo tiene esas cosas, lo vimos en Yorkshire, llegados a la última vuelta, a la entrada del último giro, el gran favorito Mathieu Van der Poel, vacío, roto, ciego por el esfuerzo… 

La imagen que nadie esperaba emergió de entre la tempestad de Yorkshire, cuando menos se esperaba, cuando ese ataque a treinta y pico de meta, destrozando el resto de favoritos en el mismo momento, tuvo lugar.

La explosión de Mathieu Van der Poel en el mundial que muchos le atribuyeron alegremente se oyó desde España, lo suyo no estaba en los guiones pero, repetimos, el gran fondo es lo que tiene.

¿Cuánto hacía que no veíamos una pájara como la de Van der Poel?

 

«No sé qué me ha pasado, estaba en el grupo de cabeza, en el momento perfecto y me quedé vacío»

«Fue un ataque por instinto. Sabía que Matteo Trentin estaba fuerte, conozco a Mads Pedersen desde juveniles»

«Será una carrera que todos recordaremos por mucho tiempo, un esfuerzo bestial. Yo iba bien con el paso de las vueltas, de repente me sentí vacío y me descolgué del grupo. Lo curioso es que antes de llegar a meta, volví a encontrarme bien»

Esa realidad que dibuja Mathieu Van der Poel creo que será la realidad compartida por el 99% de los ciclistas.

En las más de seis horas de remojo por la campiña de Yorkshire, seguro que el cuerpo paso por todos los estadios posibles: desde una euforia descontrolada en algunos momentos, a la pesadez y fatiga de la alta distancia.

DT-Swiss 2019

 

Fue un esfuerzo brutal, en una campaña que sencillamente está siendo brutal para el largo neerlandés.

Allá donde pisa, Mathieu Van der Poel lo hace con una presión que no es ni medio normal.

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No digo que nosotros, como aficionados, no esperemos más de él, que queramos más de él, pero centrar el foco en la persona, sus debilidades como deportista, sus malos momentos, también es de ley admitírselos.

 

Cuando la carrera entró en la vuelta final, nadie pensaba en otro que Mathieu Van der Poel para ganar el mundial.

En todo caso Matteo Trentin parecía claro aspirante, pero ya vimos cómo acabó. 

En carreras como éstas la lógica no es una buena vara de medir opciones y calibrar posibilidades.

Correr con generosidad como Mathieu Van der Poel es bonito, de cara a la galería, pero hay rivales, una lógica propia de carrera, vasos comunicantes que hablan de esfuerzos que haces ahora y pagas luego.

 

SQR – GORE

 

Si algo le quedaría claro al neerlandés fue que esa generosidad antológica también hace saltar las luces, el piloto rojo.

Una generosidad que emergió en Yorkshire, pero que estamos viendo durante toda la temporada.

Este ciclista corre con la pesada carga de tener que ganar sí o sí.

Se ha montado un ciclismo inspiracional, corriendo aquí y allá, pero corriendo, y corriendo mucho: pasando de ciclocross a la carretera y luego BTT para volver al asfalto, y en todo se le exige, se impone él mismo, estar a full.

«No se puede correr siempre por instinto» suelta Peter Sagan, quien ya ha dicho que este ciclismo le aburre.

El cuerpo le dijo basta a Van der Poel, le demostró que incluso las cilindradas más prodigiosas, como la suya, pasa por épocas valle.

Lleva delante desde el otoño pasado, cuando inició su dominio en ciclocross, creo que ni su onmipresente abuelo Poupou llegó a tal nivel de exigencia en tiempos en los que la ciencia no era la de ahora.

Collfred… ¡qué salvajada!

Si os van los puertos duros, con desniveles imposibles, id a Collfred

No lo puedo evitar. Soy incorregible, miro Collfred…

Me siguen atrayendo los retos en forma de montañas y desniveles.

Cuanto más duros, mejor.

El otro día hablando con un amigo llegamos a la conclusión de que “el llano nos aburría”, que a nosotros lo que nos gusta son los puertos y que babeamos en cuanto vemos una rampa exigente, ni que sea la de salida del parking.

 

Somos así. No lo podemos evitar.

Y encima ahora con el reto CIMA, se ha abierto la veda: ¡que se preparen los puertos! ¡Vamos a por ellos!

Así, en mi caso, he iniciado una pequeña colección de “cromos” que me faltaban, nuevos colosos que han surgido aquí mismo, muy cerca de mi casa, como si de gigantes bolets se trataran.

Ya no tengo que ir a Asturias, Pirineos o Alpes a buscar belleza y dureza. Las tengo aquí mismo.

Hace unos días fue Pradell, ahora le ha tocado a Collfred.

¿Pradell o Collfred?

Si antes la discusión estaba entre Turó de l’Home o Mont Caro, ahora está entre ellos, pues parece que lo que está claro es que ambos los superan en dureza.

DT-Swiss 2019

 

Yo, sin lugar a dudas, os puedo decir que Collfred, siempre hablando bajo mi modesta opinión y valorando todas mis ascensiones, es uno de los puertos más duros que he subido nunca, o al menos de los que se me han hecho más duros.

Como podréis leer por ahí, Collfred es terrible, o “és dur de collons”, el auténtico monstruo de la Garrotxa.

Yo lo tengo muy claro.

Para que no digan que “sólo” hago ascensiones, esta vez me lo curro un poco más, y mi aproximación es hasta Sant Pere de Torelló.

En esta localidad es donde agarro la bici, ansioso de nuevos descubrimientos, y me adentro en la carretera que asciende al collado de Bracons.

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Bracons, por este lado, es la cara “fácil”, aunque de esto no tiene nada.

Si bien es un puerto muy irregular no deja de ser por eso dificultoso.

Es destacable a partir de la población de La Vola, donde dará inicio la parte más dura, con rampas de hasta el 14% en alguna que otra curva.

Regulando mucho, sabiendo lo que me esperaba después, corono sin problemas el puerto, llegando a la preciosa comarca de la Garrotxa, ya en la provincia de Girona.

Foto de rigor junto al cartel y me dejo caer dirección Joanetes, con la cabeza ya puesta en Collfred.

 

El monstruo de la Garrotxa

Tengo unas ganas locas de llegar, pero aún me da tiempo de contemplar la belleza de la Vall d’en Bas, disfrutando de un buen paseo de unos 6 kilómetros rodeado de unos campos verdes, agraciados por las benditas últimas lluvias, antes de llegar a Sant Privat d’en Bas.

Andaros con ojo, antes de entrar en el núcleo antiguo del pueblo, de coger bien el desvío hacia Collfred, ya que no está indicado por el nombre del puerto.

Tenéis que seguir dirección Vidrà y es aquí cuando ya lo tendréis en el punto de mira, llaneando un rato junto a un campo de fútbol que dejaréis a la izquierda, antes de enfrentaros a la primera rampa seria del monstruo.

No os puedo negar que sentía admiración y respeto, miedo pero curiosidad, por ver, por fin, todo lo que había leído sobre él.

Por supuesto que aquí echo mano de todo lo que llevo (34 por 27) y que no quitaré hasta el final, aún sabiendo que hay descansillos.

No voy a bajar piñones. Prefiero ir ligero y poder afrontar las siguientes rampas, siempre entre el 18 y el 20%, en forma de curvas hormigonadas.

 

Toda esta primera parte del puerto es así, lo que yo esperaba: 4 kilómetros encadenados que, a modo de escalones, con pequeñísimos rellanos donde recupero un poco la respiración, voy subiendo como una escalera con peldaños gigantes y sin barandilla donde agarrarme.

La carretera es estrecha y arbolada, aunque poco a poco, a medida que voy ascendiendo, se va abriendo, no sin afrontar duras rampas y oteando lo que parece ser un primer alto.

Desde ese punto se puede contemplar parte de la subida realizada, antes de que una nueva rampa al 20% me vuelva a poner a prueba.

El desnivel se sigue acusando, justo en el momento en que cruzo la primera de las tres barreras canadienses.

Atención porque son muy peligrosas, ya que la distancia entre barrotes es bastante considerable.

¿Os he dicho que durante toda la ascensión he estado acompañado por unas espectadoras muy especiales?

Sí, todos estos campos están llenos de grandes y hermosas vacas, que contemplan con bucólica visión mi cansino paso.

La salida del paso canadiense esconde otro tremendo muro.

Este puerto se sube a base de sustos.

Echando la vista atrás se contempla el paisaje… y las puñeteras rampas.

El firme de la calzada no ayuda nada, además de curvas y más curvas hormigonadas, gravilla, mal pavimento… y la maldita pendiente, claro…

Sigo enlazando muros. Parece que el final está cerca.

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En este punto encuentro algunos descensos, seguidos de tremendas rampas.

Esto ya será así durante los últimos kilómetros, más llevaderos pero muy tocado por el tremendo esfuerzo que ha supuesto salvar estos terribles desniveles.

En el descenso hacia Vidrà, hice amistad con un vecino al que le pregunté cuánto faltaba para llegar al pueblo.

Se trata de Hugo, francés, que lleva 20 años viviendo aquí, en la primera casa que encontréis a mano izquierda en el descenso.

Me estuvo explicando que este puerto lo asfaltaron un poco antes de que él llegara, y que por aquí viene muy poca gente.

Se sorprendió mucho de que hubiera llegado hasta allí en bici y se ofreció a llevarme de vuelta a Sant Pere de Torelló, a lo que accedí gustosamente.

SQR – GORE

 

Si vais por allí, podéis ir a su casa -seguro que os invita a almorzar-, y le podéis dar recuerdos de parte de Jordi.

Es buena gente.

Foto: Jordi Escrihuela

Altimetria: www.ramacabici.com

¿Dónde queda Geraint Thomas?

Geraint Thomas featured

De ganar el Tour a ser segundo va un abismo, según Geraint Thomas

Entre los protagonistas de 2019 no creo que Geraint Thomas figure en la primera línea.

El galés ha sido, salvando las distancias con Brad Wiggins, el corredor que ejemplifica las complicaciones que supone ser ganador del Tour de Francia y querer renovar la corona.

No es sencillo, claro está, pero ya no sólo por los rivales, por la carrera y la caravana en sí.

No es sencillo por todo lo que te rodea, que no es poco ni sencillo de gestionar.

Acabada casi la temporada 2019, catorce meses después, podemos decir que el ganador del Tour de 2018 ha pasado de puntillas por la temporada de su renovación.

 

Leer a Geraint Thomas es siempre una lección saludable, un retrato efectivo y fiel de la realidad que rodea esta gente.

Dice Geraint que volver a «construir» un estado de forma como el que le llevó ganar el Tour es complicadísimo.

En el día a día del ciclista, de la estrella rutilante, hay una parte visible y pública, que todos pueden ver en Strava, por ejemplo, en los resultados en carrera, pero otra que nadie percibe, la factura moral que pesa, ya creo que pesa, sobre los corredores.

Y a Geraint la factura le ha resultado alta, tanto que no ha sido la sombra del corredor que firmara el Tour perfecto no hace tanto, hace un año y pico.

DT-Swiss 2019

 

Pero no sólo eso, hay otra parte que hay que gestionar, los días posteriores al Tour e incluso las semanas: mirar el teléfono y ver que no suena, que estás fuera del radar.

«Es increíble la diferencia de ser primero a ser segundo el Tour»

Lo podíamos suponer, pero nadie nos lo ha explicado como G.

 

Lo cierto es que desde que pisara el primer escalón del podio parisino, Geraint Thomas ha demostrado que lo complicado es llegar, pero sobre todo mantenerse.

Y no hay vuelta de hoja, este ciclismo no entiende de campeones ni aspirantes, pasa a rodillo a todos.

 

SQR – GORE

 

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Qué será de Geraint Thomas el año que viene?

Él sigue sosteniendo que la estrategia de dos líderes en el equipo funciona, eso Ineos al menos lo ha manejado mejor que otros, pero a nadie se le escapa que le escenario se le hace estrecho al galés.

El año pasado ganó el Tour porque fue el mejor, pero sin duda porque Froome venía a medio gas tras ganar el Giro.

Ahora el paisaje se complica, a Froome, que ya monta en bicicleta y quiere el quinto Tour, se le suma el ganador vigente, Egan Bernal.

E incluso en el caso hipotético que el recorrido del Giro le hiciera tilín, ahí tendría a Richard Carapaz.

Nadie habría apostado porque el día que Geraint Thomas se subió a recibir el maillot amarillo en París iniciara el camino de su declive, lento, pero declive, pero cualquier análisis racional de situación podría convenir que el futuro inmediato no le sonríe.

Eso sí, sabe G que esto da mil vueltas y las cosas se tuercen o se enderezan casi sin percibirlo y él ya sabe que desistir no entra nunca en los planes.

La descomposición belga de Yorkshire fue sonora

Philippe-Gilbert-Vuelta-a-Espana-Stage-12-Attack---_Justin-Setterfield---Getty-Images Joanseguidor

La selección belga demostró que sólo con estrellas no aspiras más que nadie a ser campeón del mundo

Las cosas en el ciclismo tienen que ver las listas de salida, pero como todo en la vida el movimiento se demuestra andando, el ejemplo lo tuvimos con la selección belga en Yorkshire.

Era el equipo de las estrellas, como casi siempre que la celeste concurre a una gran cita.

Un ocho de esos que sabes de carrerilla: Declerq, Evenepoel, Gilbert, Lampaert, Naesen, Teuns, Van Avermaet y Wellens.

 

Ahí había un poco de todo, perfiles más clasicómanos de pavé, otros más de cotas, algún currante, lo menos, pero sobretodo estrellas, muchas estrellas.

Decía Van Avermaet que la estrategia consistía en aplicar el liderato horizontal que tan buen resultado le da a Patrick Lefevere.

La pizarra, sobre el titular, queda bonita esa soflama, la realidad es bien diferente cuando tienes el apellido que tienes y te mandan trabajar para un tercero que igual, durante los 364 días del año ni siquiera va a deberse a quien te paga regularmente.

Y claro, ahí surgen los problemas.

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Cuando el día amaneció así en Yorkshire, no pocos belgas se frotarían las manos, era el terreno idóneo para el brillo de la celeste belga.

Un circuito larguísimo, un tiempo de perros, perfiles de clásica entre Árdenas y Flandes, lo tenían todo.

Pero el descontrol, nada más entrar al circuito hacía presagiar lo peor.

Queremos mucho a Greg Van Avermaet, nos parece un ciclista excelente, una planta que impone, un rodillo en carreras de un día, pero lo que vimos ayer… lo hemos visto tantas veces.

Esprintó para un top ten, un resultado insuficiente, para un equipo de estas características.

10829386-196HARROGATE, GREAT BRITAIN – SEPTEMBER 29 : KRISTOFF Alexander (NOR) and VAN AVERMAET Greg (BEL) crossing…

Publicada por Belgian Cycling Team en Lunes, 30 de septiembre de 2019

Sinceramente se diluyeron.

Tiró un poco Naesen, luego otro poco Teuns, Lampaert intentaba frenar la hemorragia del contraataque de Van der Poel y Trentin como podía.

Iba muerto.

 

 

Y así las cosas, la selección de nómina mas reluciente se quedó en el camino.

Cierto es que Van Avermaet fue campeón olímpico en Río, pero aquello fue una carrera de supervivencia, de uno en uno iban llegando, y el flamenco sacó lo mejor que tiene en el gran fondo.

El programa de colores de Berria es realmente amplio  

Ayer sencillamente se le fue el tren, como le sucede cada año en mundiales que parecen dibujados para él.

Porque si gana Sagan, Van Avermaet es su némesis, o quizá lo era.

SQR – GORE

 

Sea como fuere la nación con más mundiales en su haber, la selección belga, no lo gana desde 2010, con el latigazo final de Philippe Gilbert en Cauberg.

Desde entonces balas de paja recorren el paraíso belga, sin arcoíris que llevarse al nido del ciclismo.

La imagen de Philippe Gilbert desconsolado, abandonando, la posterior renuncia de Remco Evenepoel anticiparon el desastre.

Yorkshire era terreno Gilbert y nadie en boxes dijo a los suyos que dejaran de tirar cuando su mejor baza estaba en entredicho.

A veces no es tener todas las estrellas, es tener las cosas claras, marcar una o dos bazas e ir a por todas.

Que los tres últimos campeones del mundo belgas sean el mentado Gilbert, Tom Boonen y Johan Museeuw, tres en 23 años, habla de la singularidad del reto. 

El liderato horizontal estará muy bien en equipos que corren todo el año junto, un mundial es otra cosa.

Hambre de ciclocross

El ciclocross es la modalidad que moldea técnica, épica y todos los valores del ciclismo

Practiqué ciclocross en mi época de cadete y juvenil. Con los años entré a trabajar en la naranja durante el invierno y me centré en la carretera. Dejé un poco de lado el ciclocross, pero la verdad, es que siempre me apasionó porque es pura diversión, dentro del sufrimiento, y es salir de la rutina de la carretera, que ojo, no digo que no le guste, pero ya no me motiva, a no ser algún reto puntual.

El ciclocross es hoy una modalidad normalizada en el ciclismo. Hemos conseguido un calendario amplio de tres meses, atrayendo a gente que hace un gasto de material y se prepara como el que se prepara para la temporada de carretera, como cualquier “master hijo de vecino” en la carretera.

Y te explico porqué: a nadie se le ocurre meterse por ejemplo en la Volta a la Marina, sin estar bien entrenado y exponerte a que después de madrugar y gastar gasoil en ir a correr, te quedes del grupo en el quinto kilómetro. El ciclocross te permite hacer tu propia carrera, está el que gana, está el que quiere hacer top ten y después están los que cada fin de semana, tienen su pique personal, con un compañero, amigo o enemigo.

Sabes que vas a poder correr la carrera completa casi siempre. Incluso en élites, puedes correr las mejores carreras del calendario nacional, junto a los mejores profesionales de la modalidad. ¿Dónde más puedes hacer esto?

A ello se suma el ambiente, que es muy bueno por el simple hecho que es un deporte muy individual. No pasa como en carretera con los típicos cabreros: “que si has tirado a por mí”, “que si no me pasaba a relevo”, “que salían todos a por mí»… Al final de carrera, sólo queda felicitar al ganador y comerse un bocadillo viendo las siguientes categorías. En una carrera de ciclocross conocí a mi mujer, he hecho multitud de amigos, te relaciones y disfrutas de la competición ¿Hay un plan mejor?

El Cruz Race es un portabicicletas de techo de diseño funcional 

Lo único que queda es pulir un poco es el tema profesional y que un chaval pueda dedicarse a esto al 100%, pero vamos por buen camino. En las escuelas trabajamos mucho la parte técnica: subir, bajar de la bici, curvear bien. Hacemos cuadrados de equilibrio, carreras a ver quién es el más lento, y simulacros de salidas.

Los chavales ven una montonera y lo primero que hacen es saltar de la bici y correr por un lado. Son puras esponjas, es increíble lo que se puede llegar a pulir a un niño de seis a ocho años a nivel técnico.

Tenemos niños que hace dos años no sabían ir sin ruedines y ahora mismo están parados un minuto en equilibrio o son capaces de saltar obstáculos con sólo ocho años.

La escuela es principalmente de carretera, pero los monitores sentimos pasión por el ciclocross, y eso se nota. Hace unos días reunimos más de veinte niños en el circuito de ciclocross y llegaremos a treinta, seguramente. Imagina lo que supone para el ciclocross esto, dentro de unos años, y es gracias al trabajo de escuelas como la nuestra y también a la Federación Valenciana.

Para mí la bici de ciclocross es el arma perfecta. Es el todo terreno de las bicis, va bien por ciudad, no llega a ser un lastre en carretera, va perfecta por caminos e incluso es útil por alguna ruta más radical.

Ahora mismo Euskadi, Cataluña, Valencia, Galicia y Madrid son las principales referencias, pero ojo, Baleares y alguna más se están animando. El ciclocross está de moda, es pura diversión, transmite buen royo, incluso hay como un submundo a nivel estético de ropa, calcetines y colores, que son muy propios a una modalidad que cada día más es la preferida de muchos.

Por Jordi Berenguer

Imagen: Bioracer

 

El mundial de Mads Pedersen no merece una duda

Mads Pedersen Mundial ciclismo Yorkshire JoanSeguidor

Menospreciar el mundial de Mads Pedersen no es de recibo

Sobre la victoria de Mads Pedersen en Yorkshire, veo a gente sondear el presente reciente para encontrar un desenlace tan sorpresivo.

Me hablan de Romans Vainsteins, antes quizá Oskar Camendzind.

Decir que el triunfo de Oscar Freire en Verona, año 99, no fue sorpresa, sería mentir.

Antes estaba Rudy Dhaenens, el belga que vivió nervioso y murió demasiado joven.

Alessandro Ballan fue campeón del mundo y poco más se supo.

 

Son nombres tomados al azar, resiguiendo con el dedo el palmarés del mundial, la carera más bonita del mundo, y ahora aparece el de Mads Pedersen.

Alegar la calidad y trayectoria del danés para decir que no ha sido una sorpresa, no es suficiente.

Visto ahora, nos tememos que muchos lamentamos se nos escurriera el nombre de Mads Pedersen en la lista de aspirantes.

Su hasta aquí no ha sido de relumbrón, aunque mostraba maneras.

Fue el último en caer ante el recital de un rodillo como Niki Terpstra el año pasado en Flandes.

Anteriormente era un conocido de podios del mundial, segundo en Florencia 2013 que gana un tal Mathieu Van der Poel, aquello era el mundial juvenil.

DT-Swiss 2019

 

Viendo este palmarés no podemos pensar que haya ganado un cualquiera, como se sugiere en ciertos comentarios.

En este bendito país si no se impone un español, y Valverde la baza ya vimos como acabó, que sea una estrella.

Si no gana alguien de este círculo la carrera ha sido una engañifa, cuando en un mundial las cosas no son tan sencillas.  

 

Anotar que Mads Pedersen se ha llevado uno de los mundiales más duros de los últimos años.

La sensación de condiciones extremas, la velocidad, el peligro, las balsas de agua, la dureza del recorrido,… todo fue una trampa.

Mads Pedersen define en alguna entrevista su victoria como un acto de supervivencia.

«Es que es como lo de la armada española, les han llevado a luchar contra los elementos» me han comentado.

Y es cierto, pero los elementos eran para todos, fueron el tablero de juego.

Mads Pedersen se movió para promover el ataque posterior de Jakob Fuglsang,

Sobre los orígenes de DT Swiss 

Él se movió como en Flandes, cuando fue segundo, antes que los grandes empezaran el baile, tomó metros, sólo eso, porque el pelotón le tuvo a la vista.

Más de una toma lo corrobora, y no precisamente cerca de meta, a más de cuarenta de cruzar el arco.

Pero este Pedersen es duro, fiable y sólido.

Nadó y nadó a un ritmo endemoniado con los grandes nombres ahí, cerca.

 

Pero no contento con ello se soldó a la rueda del contraataque de Van der Poel con Trentin.

El mismo salto que dejó secos a los belgas, a Alaphilippe, el mismo corte que Gorka Izagirre no pudo cogeer, Mads Pedersen lo dejó llegar y se ancló, sabedor de que en la fortuna de los descartes, el podio se iba acercando.

SQR – GORE

 

Ahora, a toro pasado, todos se cuestionan qué hubiera pasado si el tirón de Kung hubiera tenido la continuidad de Trentin, o si éste deja entrar a Moscon y juegan a dos italianos en un corte de cuatro.

Todo son conjeturas.

Mads Pedersen aguantó lo insufrible para seguir ahí, se quedó Moscon y vio que Trentin igual no era el capo que todos pensábamos.

Todo lo demás lo vimos, se quedó atrás, miró a sus rivales, descifró el farol de Trentin, sabía que Kung estaba muerto y pam.

Campeón del mundo, con todas las de la ley, compitiendo de forma admirable, clavando cada momento, cada movimiento, sobreviviendo a los elementos, a los mejores rivales del mundo.

A donde no llegaron Van der Poel, Alaphilippe, Valverde, Van Avermaet y Sagan, llegó Mads Pedersen y eso no es poca cosa. 

Imagen: FB de Yorkshire