Dopaje: algunas de las excusas más increíbles jamás escuchadas

Dopaje excusas joanseguidor

En el recetario de excusas ante el dopaje hay innovadoras recetas

Lo cierto es que cuando surge un escándalo por dopaje, esperar la excusa es la primera parte de un trago de difícil digestión, luego viene lo otro.

La historia del ciclismo esconde todo tipo de cuentos, leyendas y otras cuestiones que preferiríamos olvidar, pero que, como el presente que golpea nuestra puerta.

Y en este cuento, los tiempos recientes nos traen dopaje e historias aledañas que a veces bien miradas nos pueden hasta levantar una sonrisa.

Eso nos pasó cuando leímos este artículo sobre las trece de las excusas más bizarras sobre dopaje, un paseo por la galería de lo absurdo que retrata que a veces algunos tomaron por idiotas esta afición que tan incondicionalmente les ha seguido, y les sigue, durante tanto tiempo.

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Leemos cómo acabó el año 2004 para Tyler Hamilton, otrora admirado ciclista que concluyó un Tour con la clavícula rota y con los años autor de un excelente libro que narra aquellos años.

Cuando pitó en la Vuelta de aquel año ante la sospecha de una transfusión, alegó que le encontraran sangre ajena a la suya con una historia sobre un gemelo desaparecido en la gestación de su madre.

Raimondas Rumsas, el lituano que apretó a Beloki para el podio del Tour 2002, dijo que la EPO, la hormona de crecimiento, testosterona y corticoides hallados al final de la competición en el coche de su mujer eran para su madrastra.

Alexander Vinokourov hizo saltar la banca en el Tour de 2007, una edición maldita, con una doble victoria, en crono y escapado, consecutiva.

Cuando pitó por transfusión alegó que sus muslos rebosaban sangre y que esa podía ser la razón.

Volvería años después para ganar una Lieja con sombra de amaño y colgarse el oro olímpico de Londres, unos juegos que se basaron en la limpieza del personal…

Alexis Greal fue otro campeón olímpico que acabó mal.

El canadiense dio positivo por opiáceos en una carrera americana, lo excusó con un muffin de opio.

La historia del filete de Alberto Contador y la intoxicación que argumentó el corredor forman parte de una galería de prosigue con Bjorn Leukemans que dio positivo por testosterona en 2007, lo justificó por hacer el amor con su mujer el día de antes pasando por alto que el sexo no generó la testosterona sintética que le encontraron.

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Gilberto Simoni tuvo que salir rápido del Giro 2002 cuando se supo que había dado un no negativo por cocaína días antes.

Fuera de la carrera el italiano se quiso agarrar a un clavo ardiendo, rindiendo visita al dentista que le dio un analgésico que contenía cocaína, una historia que no le benefició pues ya estaba fuera de carrera.

El siguiente no negativo le llegó en medio de aquel Giro, por unos caramelos peruanos que le dio su tío, una excusa que puso sobre la mesa y le dejó limpio para correr, al año siguiente, un Giro que acabaría ganando.

 

El positivazo que Floyd Landis dio en el Tour que acabaría ganando en París, pero perdiendo días después, se justificó por un par de birras y varios pelotazos de Jack Daniel´s.

Si la bebida fue la coartada de Landis, un tratamiento de fertilidad y contra la disfunción erectil alegó Mauro Santambrogio en 2014.

El papá de Mathieu, Adrie Van der Poel alegó su positivo en 1983 por un pastel de paloma.

Cuando Gianni Bugno dio positivo por cafeína en la Coppa Agostoni dijo que fue por una taza de café previa a la carrera, curiosamente ganó en su recurso y volvió a competir al año siguiente.

Jesús Rosendo en cambio pudo salir airoso del primer ciclo de chequeos surgido del pasaporte biológico exponiendo que sus valores estaban alterados por una anemia casada por la sangre de unas hemorroides.

Ese argumento le sirvió para seguir compitiendo.

Y llegamos al último, a Tiernan-Locke que días antes del mundial de Florencia, 2013, se emborrachó a tal punto, vino, ginebra y vodka, que llegó con los valores del pasaporte alteradísimos para asombro de los responsables de la selección británica.

Imagen: Nación

Miguel Indurain fue un excelso escalador

Miguel Indurain escalador JoanSeguidor

El poder del crono de Miguel Indurain oscurece su faceta de escalador

Uno de los grandes mantras que se ha extendido en el tiempo sobre Miguel Indurain es que no era un buen escalador, no al menos en la medida de otros finos y agonísticos ciclistas que lo ponían todo patas arriba cuando la ruta se ponía mirando al cielo.

Lo cierto es que la versatilidad que alcanzó el navarro en las aristas del oficio ciclista, ese que no se enseña en la universidad, pero se aprende en la carretera, fue tal, que a veces una oscurece otras.

Su poder para rodar, para machacar el reloj y los rivales frente a él, ocultan un poder en la escalada que pocos podrían desplegar.

En los tiempos de vatios, estadísticas y gráficos de rendimiento, como el presente, sería interesante saber cuánto movía el Miguel Indurain escalador para seguir tan tranquilo cuando alguien le asaltaba.

Ante un ataque Indurain no se inmutaba, seguía como si tal, porque sabía que a la larga volvería al redil.

Un ejemplo obvio fue Hautacam, Tour 1994, cuando dio cuerda a Marco Pantani, para devolverlo al grupo kilómetros después.

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Hasta el ciclo de Miguel Indurain, el escalador tipo era un personaje bajito, flaco y liviano, una pluma subía pendiente arriba como si el desnivel le fuera favorable, abriendo hueco con el rival.

Un corredor que en esos Tours de los ochenta y noventa sufría lo indecible para llegar con vida a la gran montaña, para ello tenía que nadar entre montoneras, abanicos, cortes e innumerables kilómetros de contrarreloj.

Miguel Indurain, por su condición nadaba mejor en río revuelto, pero ello no le quitaba un ápice de poder en la faceta de escalador.

Miguel Indurain subía como el que más, como Andrew Hampsten, Luc Leblanc, Richard Virenque, Marco Pantani, Claudio Chiapucci  y Oliverio Rincón, por citar algunos de los killers de la pendiente de la época.

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No tenía nada que envidiarles, porque en ese ciclismo se estaba imponiendo el atleta, el ciclista completo, el profesional que sacaba virtud de cada una de sus habilidades, si iba bien en el llano, pues eso, lo mismo que en una crono o en la montaña.

Algunas de las exhibiciones memorables de Miguel Indurain en el Tour son para arriba.

Hace un tiempo nos preguntamos si La Plagne, en el quinto Tour, fue la mejor exhibición que nuestra generación haya visto nunca, una demostración de poder que no ofendía pero intimidaba.

Decir que Miguel Indurain no era escalador, incluso con ese corpachón, altura y peso, es un recuerdo incompleto: sus triunfos en línea en el Tour suceden en los Pirineos, y en el Giro acabó ganando una cronoescalada eterna hacia Sestriere.

Los extremos del poder del astro navarro son tan afilados, que a veces la percepción nos confunde, y esta historia tiene capítulos brillantes también en las cumbres.

¿A dónde habría llegado el duelo Contador- Andy Schleck?

Andy Schleck Alberto Contador JoanSeguidor

El pulso Contador vs Andy Schleck fue más efímero de lo esperado

La etapa del Mont Ventoux del Tour 2009 que recuerda Teledeporte esta tarde de sábado en el que los ciclistas han vuelto a salir es una de esas fotos que, viéndola ahora, da la dimensión de lo cambiante y complicado que este esto del alto nivel del ciclismo.

Recuerdo que al año siguiente, cuando Andy Schleck y Alberto Contador se iban solos en la ascensión a la Madeleine, Carlos de Andrés acertaba a decir: «Miren esto, es el duelo del ciclismo en los próximos años».

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Todo apuntaba a una rivalidad legendaria entre Contador y Andy… 

Una rivalidad hispano-luxemburguesa que no hablaba de una «deal» automovilístico pero que hundía raíces en historias de dualidades que habían hecho grande este deporte.

Un mano a mano en la mejor carrera que quedó ahí, en esos años.

Para la siguiente vez que el Tour subió el Mont Ventoux, los capos eran otros, respondían al nombre de Chris Froome y Nairo Quintana que llevaron hasta la cima pelada uno de los duelos que mantendrían casi tantos años como Contador y Andy Schleck.

Y es que en dos años, ese pulso memorable que tomó forma en 2009, tocó cénit al año siguiente y languideció en el Tour que ganaría Cadel Evans, quedó en la memoria de los más acérrimos al madrileño.

Si preguntas por el rival antagónico de Contador, seguro que Andy Schleck será la respuesta, una respuesta sin embargo que en los libros no se respalda.

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Por su forma de correr, era complicado competir a tope con el luxemburgués, un talento enorme, una clase afilada, que lo jugó todo al Tour hasta empezó su declive en 2012, con Alberto Contador sancionado por el positivo de 2010 y el Team Sky desembarcando en el Tour.

¿A dónde habrían llegado ambos juntos?

Sin duda mucho más lejos de lo que hemos visto, un dominio que no ha sido tal en el tiempo pero que sigue perenne en nuestra memoria.

Y es que esto es tan complicado que las previsiones quedan en papel mojado al capricho del destino que maneja la voluntad de esta gente.

Por eso, cabe valorar que de ese grupo de grandes que abría camino en el Ventoux hubo quien se perpetuó en el tiempo, Vincenzo Nibali, por ejemplo, imberbe en ese monte pelado y hoy ganador de cuatro grandes y muchos podios.

Estar en este negocio mucho tiempo son años de salud.

Imagen: Pinterest

Cuántos Michael Robinson necesitaría el ciclismo

Michael Robinson Joanseguidor

Con trabajos como el de Michael Robinson sabríamos de historias increíbles de ciclismo

La semana que dejamos atrás, además de ser la séptima del confinamiento y la que marcaba el límite de nuestra vuelta a la calle con la bicicleta, ha significado el adiós a una de las personas que levantaba unanimidad: Michael Robinson caía bien a todo el mundo.

Y no era por cualquier cosa, su humildad, sus mirada inquieta, su sonrisa sincera vestían uno de los personajes que todo lo que tocaba llevaba el sello de calidad y sensibilidad.

Michael Robinson fue una persona que tuvo bien claro que el deporte no eran sólo gestas, ni publicidad, ni anfiteatros llenos, el deporte era un surtidor único de historias humanas.

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Y el ciclismo en esto es una mina, un subsuelo rico en leyendas, como pocos existen.

Ver sus «Informe Robinson» sobre ciclismo hablan de todo eso que comentamos, aquí nuestros amigos del Tío del Mazo hacen un recopilatorio excelente.

Siempre sostuvimos que el ciclismo tenía por aquí, por lo documental e incluso series una salida no explotada que bien podría valerle unos atípicos que seguro le vendrán muy bien en los tiempos venideros.

Viajes al pasado, caminos por entre historias como las de Markel Irizar o Adriano Maroli… son esas historias que el ciclismo guarda, que Michael Robinson supo ver y sacar a la luz.

Pero com éstas hay cientos, miles, que darían la dimensión humana del ciclismo.

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Por ejemplo el serial del Team Movistar ha abierto el melón para un futuro próximo en el que estas cosas no deberán ser la excepción.

Poner una cámara en el contexto de un equipo, las miradas, las palabras, las complicidades tejen la grandeza de este deporte para lo televisivo.

Ojalá hayan más Michael Robinson que sacudan el polvo de esas  historias y se dimensiones como merecen.

Y ya puestos, que el buen humor del inglés, su sosiego y su tranquilidad cundan por las redes y neutralice la mala hostia que muchas veces toma algo tan intrascendente como la discusión ciclista.

Miquel Poblet , un grande en Italia y su Giro

Miquel Poblet JoanSeguidor

Miquel Poblet fue un ídolo de masas en la península itálica

Unos años después de su pérdida cabe recordar que la leyenda de Miquel Poblet fue recurrente para explicar y dimensionar muchos de los éxitos actuales del ciclismo español.

Sin embargo, no le faltaba razón a quien echa mano del genio de Montcada para situar a cada uno en su sitio.

Poblet fue, hasta las últimas consecuencias, un ídolo en Italia. “Corrí seis ediciones seguidas, en tres seguidas fui sexto de la general e incluso en una llegué a ser líder durante seis días” nos contó.

El de los años 50 era un Giro tan sentido por la gente como el de ahora, pero con un grado de imprevisión mucho más elevado: “El Giro es como el  Tour pero en Italia. Hay un gran seguimiento por parte de la afición.

Podíamos decir que a veces se pasa de la mera afición. Cada etapa era impredecible, tenías que ir improvisando sobre la marcha dependiendo de con quien te vieses en la escapada. Era algo muy diferente a lo que vemos hoy”.

Miquel debutó en el Giro en 1956 con el equipo de Girardengo, “gané cuatro etapas en un grupo totalmente italiano con la sola compañía de Miguel Chacón.

Fue una experiencia magnífica” relata.

De todos sus Giros, se queda con un momento…

La victoria del Monte Bondone fue muy bonita. Llegué solo pero no fue fácil. Fue una etapa en la que Gaul y Bobet tuvieron un encontronazo. Gaul se paró a orinar y Bobet forzó la máquina medio en broma pero tanto que Gaul para enlazar tuvo que emplearse a fondo. Una vez cazado tuvieron unas palabras y empezaron a atacarse. Al pie del Bondone llegó un grupito muy pequeño con todos fundidos. Atacó Vito Fabero al inicio de la subida y me enganché a su rueda».

«Al quinto relevo iba solo, seguí hacia arriba esperando que los buenos me cogieran pero nunca llegaban. Pregunté por lo que me faltaba y me dijeron que tres kilómetros pero una vez pasaron me volvieron a decir que quedaban otros tres. Al final llegué solo, Gaul perdió el liderato a favor de Nencini”.

“Miguel Idurain sin duda ha sido el más fuerte. Fuente anduvo cerca de ganarlo, pero fue demasiado impetuoso.

En la penúltima etapa, que tenía varios puertos, atacó en el primero por que Merckx estaba algo resfriado. Al final Merckx le cogió y le sacó un minuto. Si hubiera atacado al final podría haber ganado” concreta el catalán.

Miquel Poblet en el Giro

1956: abandono

1957, 1958 y 1959: 6º

1960: 25º

1961: 41º

20 etapas ganadas

¿Momento de oro para la bicicleta? Ciclistas, no la caguéis ahora

ciclistas bicicleta JoanSeguidor

Si los ciclistas actúan con responsabilidad, la bicicleta puede ganar muchos enteros en nuestras vidas

Salir esta mañana a la calle fue vivir la auténtica primavera de ciclistas, bicicletas por doquier, a su ritmo, con su pausa, con su mirada, respirando el aire libre ansiado durante semanas, buscando el paisaje que hace que una hora en la carretera sea como cinco minutos de rodillo, tostándose al sol, con los modelos que se compraron durante el confinamiento, guapetes y conjuntados.

Así han sido las cosas esta mañana, una mañana atípica de sábado de mayo sin grandes marchas en el horizonte, sin ciclismo en la televisión, pero también sin exclusividad para el rodillo, las ligas virtuales y las subidas de Bkool.

Poco a poco, ya hemos puesto el pie en la calle, ahora cabe soñar.

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Y sí, es cierto, suena escaso, decir que puedas circular por tu municipio, algunos son pequeños, urbanos, sin atractivo, pero amigos la nueva normalidad es esto.

Me escriben que algunos han entrado en municipios ajenos, allá ellos, en este juego hay mucho de serio y más de trascendente.

La nueva normalidad es esto, una libertad condicionada con rayas difusas que apela a la moralidad de cada uno.

Haber llegado a este punto, siete semanas después de haber salido por última vez, entonces con la normalidad en toda su expresión, creo que merece responsabilidad y también perspectiva.

Hoy muchas ciudades españolas van a cerrar al tráfico grandes avenidas de centros urbanos.

Esto en fútbol se dice corta y al pie, es una oportunidad de oro para demostrar lo que nuestro amigo Jordi nos explicaba el otro día en un artículo que nos encanta admitir ha tenido muchísimas lecturas…

que la bicicleta está en el filo de todos los cambios que pueden venir, que tiene recorrido, margen de mejora, que puede tomar calles y plazas, vías interurbanas y el paisaje.

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Pero la bicicleta no va sola, necesita ciclistas, que se amolden a una realidad que dista de ser la que queremos, pero que es la que es impuesta por un bicho que nos ha dado la vuelta como un calcetín.

La bicicleta necesita ciclistas, no trileros que busquen la trampa y el resquicio para irse a donde no se les está permitido o salgan cuando no deben hacerlo. 

Eso es lo que necesita la bicicleta para que más de uno vea que es la solución y no el problema para lo que está por venir.

Por cierto ¿qué será de las ligas de ciclismo virtual?

Imagen: Dani Luque

«El ciclismo vive al día» Manolo Saiz

Remco-Evenepoel-Volta-ao-Algarve-Stage-2-Victory---_Tim-De-Waele---Getty-Images JoanSeguidor

Manolo Saiz nos dibuja lo que puede ser el ciclismo a corto plazo

Esto va a ser un sin vivir hasta que finalmente lo veamos o no en marcha, ese calendario ciclista, anunciado hace unos días, sometido a revisión, a los estados, gobiernos y ministerios de sanidad, que si el Tour se hará, que si es inviable, que si él el ciclismo colapsa…

Y en este laberinto que la vida nos ha impuesto, no hablaremos de castigo divino, el otro día leímos esta apreciación de Manolo Saiz sobre la viabilidad del ciclismo tal y como está montado, tal y como lo está arrinconando la crisis del coronavirus.

Quisimos saber más…

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Y por eso tenemos a Manolo Saiz al otro lado de la línea.

Muy buenas Manolo, a la vista de lo que está ocurriendo, que si el Tour se corre o no, a la vista de lo que tú siempre has defendido, entre otras cosas la autonomía de los equipos frente a las organizaciones, ¿te gustaría que el Tour no se celebrara?

«Pues claro que no, el Tour debe correrse, por supuesto, es la carrera con mayor audiencia y el ciclismo lo necesita, pero también hay otras carreras que necesitan salir adelante y no se habla de ello»

Entonces…

«Hubo un día, en una reunión del Consejo del Ciclismo profesional en la que yo dije que sería importante para el ciclismo que una misma organización no tuviese dos grandes vueltas a su cobijo. Jean Marie Leblanc –director entonces del Tour- me tachó de loco, pero mira qué paso al poco tiempo: el Tour compra la Vuelta. No sé si, en mi inconsciencia, les di una idea o es que iba adelantado a los acontecimientos, pero así sucedió«

Y ¿qué sugieres tú?

«Que no hay que salvar el calendario por carreras y sí por empresas que gestionan esas carreras, que en definitiva salvar esas empresas es hacer viable el futuro del ciclismo. Hay que salvar la más importante, claro que sí, pero no sólo esa, y sí la mayor cantidad de carreras que implique que los organizadores sigan adelante el año que viene»

¿Ves normal que todo esté pendiente del Tour de Francia?

«En cierto modo sí, es la carrera con mayor audiencia y mayor internacionalización»

Eso es un arma de doble filo

«Desde luego, porque ser internacional significa que atraes más gente que ninguna otra carrera y eso ahora se quiere evitar. ¿Cómo consigues que un pueblo entero se quede en casa al paso del Tour?»

Es ir contra la esencia del ciclismo

«Así es, el mayor beneficio de nuestro deporte es la proximidad entre el aficionado y su ídolo, el tú a tú con el ciclista. Un aficionado de esos que esperan a los futbolistas a la salida de un entrenamiento sólo puede verles parando el coche en la salida del parking. El ciclismo tiene las salidas, las llegadas, una cosa sería poner las personas a cincuenta metros, no sé, como algo excepcional»

Es que a las muy malas, un Tour a puerta cerrada podría ser una solución

«No me gustaría un Tour a puerta cerrada«

Pero si no queda más remedio…

«Pues habría que hacerlo, como mal menor y en los momentos en los que nos encontramos, pero sin perder que el ciclismo es una fiesta para la ciudad que lo acoge«

Hombre, sería una excepción este año

«Si es así, y no hay más remedio… he leído que la Federación Francesa quiere empezar abriendo el ciclismo amateur. No sería una mala opción, abrir región por región, con más control sobre la gente» 

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Un Tour sin público no nos gustaría a nadie, con la espada sobre la cabeza de si se saldrá mañana, pero está claro que sería la opción más prudente, mientras el gobierno francés no para de alargar los eventos multitudinarios según avanza el tiempo

«Sería lo más prudente, plantearlo así, pero insisto, no debemos ver el Tour como un organizador, y sí como una empresa que si se involucra podrá ayudar a superar esta situación lo más rápido posible. Además como empresa privada tiene mimbres para pasar este trago antes que otras carreras que van subvencionadas»

Esa es otra, las carreras subvencionadas…

«Por ejemplo la Vuelta a Burgos tiene un aporte importante de la Diputación de Burgos, pero ahora ¿qué será más importante, el ciclismo o la sanidad? esa pregunta volverá a la mesa y hay que tenerla presente»

Vamos al motivo de nuestra llamada a Manolo Saiz, el sistema del ciclismo y cómo está montada la estructura financiera y los equipos, una historia en la que tú tienes que ver.

«Cuando se crea el Consejo del Ciclismo Profesional tenemos una serie de reuniones donde se previeron situaciones como la actual. En 2002 se presenta un borrador del UCI Pro Tour – germen del actual World Tour- en una reunión con Adorni, Leblanc, Moser, Gimondi y Verbrugge»

¿Qué se cuece ahí?

«Se habla de muchas cosas, entre otras de los equipos. Yo defiendo que sean empresas que pervivan a los ciclos más allá de los patrocinadores que les apoyen«

¿Cómo?

«Generando una provisión entre todos los equipos, una caja común a la que acudir en caso de dificultad»

¿Qué le dijeron a Manolo Saiz?

«Que no era posible. Todos miraron a corto, no a medio ni largo plazo. Nadie quiso verlo así. Hoy si tenemos equipos con problemas para seguir, podrían haber echado mano de esa caja, un fondo solidario, ni más ni menos»

Un fondo solidario, eso suena bonito, pero en la práctica no tanto. ¿Cómo se te ocurrió?

«Es algo que yo veía en el sponsor de mi propio equipo, en la ONCE. Estaba influenciado por ellos»

Podríamos decir que el ciclismo vive al día…

«En efecto y ahora vienen los problemas»

¿Qué piensas ante la situación actual?

«Pues que algo de razón tenía, la crisis de una manera u otra hubiera llegado»

¿Qué crisis habías vaticinado a los equipos ciclistas?

«Siempre he dicho, antes de esto incluso, que la siguiente crisis del ciclismo llegaría el día que las marcas de bicicletas dejasen de invertir lo que invierten actualmente«

Marcas de bicicletas…

«Es algo que yo veía muy claro. En 2003 recuerdo que fui a ver a Giant para ofrecerles ser propietarios de la estructura y no lo vieron. Al final se ha demostrado que los fabricantes de bicicletas con la clave para muchos equipos y puede ocurrir que a medio plazo ya no encuentren atractivo el ciclismo profesional»

¿Cómo?

«Pues el día que por ejemplo pase la fiebre de los frenos de disco y no haya más margen de crecimiento. ¿Por qué los frenos de disco están tan instalados en el pelotón profesional? pues por que los imponen las marcas»

Pero la innovación cada vez es más difícil

«Así es»

¿Crees que con esa caja que propusiste sería todo más sencillo?

«Sí. Si hubiera existido la obligación de colaborar desde hace tiempo, sí. También sería interesante una asociación de empresas que patrocinan los equipos, que dieran su punto de vista más allá de que pusieran un dinero que gestionasen las empresas que llevan los equipos»

¿Pero qué visión podrían aportar empresas como Deceuninck, Ineos o Movistar?

«Pues una que contribuyese a mejorar el sistema, además Bakala, el propietario de Deceuninck, estaría influido por Lefevere. Al final vemos que algunos patrocinios de ciclismo responden a la pasión personal del propietario, el caso que digo de Bakala o del difundo dueño de BMC, Andy Rihs, DEP»

Si no hay Tour, con la crisis que se vaticina ¿cómo imaginas el ciclismo en 2021?

«Pues como en los años noventa, con menos presupuesto y partiendo del ciclismo nacional como base de la recuperación, No podemos olvidarnos de las vueltas pequeñas en ese punto»

¿Y la Vuelta?

«Esa va por otro camino, es parte del ciclismo internacional»

¿Ve Manolo Saiz algo bueno de todo esto?

«De todo esto nada bueno puede salir, seguiremos siendo iguales cuando salgamos adelante, por que somos intrínsecamente así»

¿No habrá más solidaridad?

«Es que antes de todo esto ya había alguna, quizá se potencie, pero ya existía, pero no te quede duda que seguiremos trabajando en el beneficio propio»

El placer de descubrir y compartir en bicicleta

Descubrir en bicicleta algunos paraísos cercanos es un regalo

Si nos detenemos a pensar, la mayoría de nuestras amistades que no salen en bici a veces conocen tierras más lejanas y remotas, programan largos viajes a países exóticos y, en muchas ocasiones, se olvidan del placer de descubrir en bicicleta su entorno más cercano que, con total seguridad, no tendrá nada que envidiar a destino turista alguno.

Creo que esto suele suceder, y no es extraño que haya gente que se desplace miles de kilómetros para contemplar paisajes y monumentos a otras ciudades de otros continentes y luego se sientan como turistas en su propia urbe.

Esto no nos ocurre a los que andamos en bici, porque nos permite adentrarnos en nuestro medio más próximo de manera natural, acercándonos de forma sosegada para conocer lo que nos rodea, nuestro propio patrimonio natural y cultural.

Podemos empezar, claro está, por nuestras localidades vecinas, para ir ampliando horizontes y, por qué no, viajar también llevando nuestra bici a esos destinos que nos llaman de manera irresistible y que disfrutaremos mucho más permitiéndonos conocer más a fondo, y con más detalle, todos y cada uno de los rincones que descubramos al ritmo de nuestras tranquilas pedaladas, sin estrés, sin horarios, sin prisas.

Al regresar a estos lugares con familia o amigos no ciclistas, la intención es que nuestros acompañantes experimenten lo mismo que nosotros sentimos cuando descubrimos estos apartados dominios a lomos de nuestras bicicletas.

Y de eso hace ya mucho tiempo.

Hace casi 30 años, con nuestro antiguo club ciclista, los veteranos nos llevaban a conocer estos sitios, que estaban tan cerca pero a la vez tan lejos.

Se trataban de destinos cicloturistas muy poco conocidos dentro de aquel numeroso grupo de amigos, que asaltábamos con nuestras bicicletas en inolvidables matinales de sábado de aquellos recordados años.

Eran extraordinarias experiencias llegar sólo con el esfuerzo de nuestras pedaladas hasta aquellos emplazamientos disipados por el paso del tiempo.

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Era una época en la que disfrutábamos del placer de descubrir… y compartir.

Cada salida que hacíamos, todos los fines de semana, prometía aventuras en bicicleta imborrables.

Sitios llenos de cultura descubiertos a golpe de pedal, rodeados por paisajes entrañables, eso es descubrir en bicicleta. 

Durante aquellos años, en cada excursión, se nos revelaba algo siempre diferente: una aldea, un bosque, una montaña, un valle, un río o incluso, por qué no, una playa.

Por eso, cada principio de temporada, esperábamos con ansias el boletín anual con el calendario de excursionismo.

Allí se recogían todas las novedades de aquellas pioneras salidas cicloturistas y mirábamos con interés todos los destinos que nos esperaban durante el año, miles de kilómetros en forma de recorridos diseñados por los ciclistas más experimentados dentro del seno del club.

Aquel cuaderno de rutas era nuestro vademécum particular y en él quedaban marcados itinerarios, trayectos de ida y de vuelta, perfiles de las etapas, altimetrías confeccionadas artesanalmente con muy pocos medios, pero que eran suficientes para saber a lo que nos íbamos a afrontar cada jornada.

¡Qué tiempos! ¿Verdad?

Entonces, claro, no teníamos internet, ni redes sociales, ni páginas web, pero disponíamos de nuestra libreta de excursiones.

Hoy en día queda poco margen para la improvisación, la admiración y el asombro.

Parece que esté ya todo descubierto y no haya espacio, por muy remoto que sea, que no sea bien conocido, documentado y experimentado por mucha gente: las recomendaciones, los consejos sobre sitios de visita obligada ya no tienen cabida, y queda lejos el aventurarse en el terreno de lo desconocido.

Hoy pedaleamos por rutas cicloturistas guiadas, carreteras marcadas y caminos trillados, siguiendo los pasos de otros que han abierto estas nuevas vías.

El factor sorpresa y el placer de descubrir lo hemos perdido completamente, porque antes de iniciar una de estas excursiones en bici, habremos contemplado fotos del lugar que vamos a visitar, además de leer todas las opiniones vertidas sobre nuestro destino de fin de semana.

Pero esto hace 30 años no era así, claro está.

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Lo que funcionaba era el boca a boca de cada cosa que descubrir en bicicleta: llegar, ver y explicar al resto de la gente, a tus amigos, a tu familia…

Buscábamos compartir nuestras conquistas con nuestro entorno y, de esta manera, no pocas veces, estas excursiones servían luego para volver con la pareja y los hijos, padres, abuelos… o incluso hasta con compañeros de trabajo.

Ellos nos preguntaban:

¿A dónde habéis ido este fin de semana?

Y nosotros explicábamos nuestras batallitas recomendándoles, sin duda, los lugares en los que habíamos estado almorzando el sábado o domingo anterior.

Sabían que nuestra sugerencia sería buena, y aquellos parajes valdrían sin duda la pena conocer, ya fuese por su indudable belleza o por contener algunos tesoros ocultos aún ignotos: su entorno, su gastronomía, su historia o su arte.

Y este rincón… ¿cómo lo conociste?

Ésta era sin duda una pregunta muy habitual, entre nuestros conocidos.

Pues por haber pedaleado hasta allí en bicicleta.

Contestábamos satisfechos y con un punto de orgullo.

De esta manera, también nuestros familiares y amigos se beneficiaban del placer de compartir nuestras aventuras con la bici, porque si no hubiera sido de esta forma, muchos de aquellos pueblos visitados gracias a nuestras recomendaciones, no lo habrían hecho nunca.

Hoy en día, debido al exceso de información que sufrimos, es posible que al regresar a un lugar, mágicos para nosotros, acabemos desencantados.

¿Por qué?

En primer lugar, porque estos pueblos y paisajes ya no son desconocidos para nadie, y nos puede ocurrir que, persiguiendo la tranquilidad, la paz, el silencio y la calma, hallemos todo lo contrario: bullicio, colas interminables, restaurantes con el cartel de “completo”, calles que antes estaban desiertas, tan sólo con las piedras de sus muros y árboles por testigos, aparezcan repletas de gente caminando y haciéndose fotos.

Todo esto nos obliga a reflexionar y plantearnos que quizás es mejor no publicitar en exceso aquellos rincones que merecen ser preservados de la masificación del turismo.

Pienso que debemos proteger las pequeñas joyas que aún queden por descubrir… si es que existe alguna.

Eso sí, compartir nuestras experiencias con nuestros más allegados y hacerlos partícipes también a ellos de nuestras vivencias, esto no dejemos de hacerlo nunca.