La Costa Brava-Girona sigue siendo un hub de ciclismo

Se inicia la temporada de ciclismo profesional en la Costa Brava-Girona con tres equipos UCI

Medio centenar de ciclistas profesionales de los equipos Israel Start-Up Nation, Canyon-SRAM y Massi-Táctic eligen el destino Costa Brava-Girona para iniciar la temporada de entrenamientos de ciclismo en ruta asumiendo estrictas medidas y protocolos de prevención de la Covid19.

La pretemporada de ciclismo profesional 2021 se inicia en el destino Costa Brava-Girona con la llegada de dos equipos de ciclismo UCI World Tour (Unión Ciclista Internacional) y un equipo UCI Continental que reúnen cerca de unos noventa personas entre corredores profesionales internacionales, directores deportivos y propietarios, mecánicos y preparadores físicos, siguiendo estrictas normas y medidas de prevención de la Covidien-19 y de acuerdo con la normativa vigente establecida en las carreras oficiales del calendario mundial.

El Club de Turismo Deportivo del Patronato de Turismo Costa Brava Girona de la Diputación de Girona apoya y colabora con los tres equipos de ciclismo UCI en el desarrollo de tres estancias deportivas para fomentar la reactivación del sector y fortalecer el posicionamiento turístico del destino, altamente especializada en ciclismo.

En este sentido, varias empresas turísticas y del sector de la bicicleta de la demarcación, entre las que se encuentra el Empordà Golf Hotel, La Comuna y La Bruguera de Púbol, participan en la organización de las estancias.

Desde la entidad se trabaja para promocionar la práctica del deporte profesional y amateur en numerosas disciplinas tanto al aire libre como en equipamientos y centros deportivos. Se apuesta por hacer difusión del deporte seguro con el objetivo de incentivar vacaciones y estancias deportivas a partir del momento en que se puedan relajar las restricciones de movilidad causadas por la pandemia.

Ciclobrava paisaje JoanSeguidor

Del 12 al 25 de enero, el equipo Israel Start-Up Nation (ISN), de Israel, ha desplazado una cincuentena de personas entre corredores y personal técnico y directivo en la demarcación de Girona para desarrollar la primera estancia del año de entrenamientos y sesiones de mejora del rendimiento con el acompañamiento del campeón en ciclismo Chris Froome.

El copropietario del equipo ISN, Sylvan Adams, manifiesta: «Girona es la opción natural y la ciudad europea que elegimos para iniciar el programa de diez sesiones de entrenamiento para corredores profesionales de nuestra academia porque ofrece terrenos variados, baja densidad de tráfico, climatología benigna y medidas para prevenir la Covidien-19».

También, del 19 al 29 de enero, el equipo Canyon-SRAM Racing de Alemania, formado íntegramente por catorce corredoras profesionales procedentes de nueve países, junto con directores deportivos, mecánicos y fisioterapeutas, entre otros, visitarán la demarcación de Girona para iniciar la preparación de los objetivos deportivos de la temporada.

En esta ocasión, el equipo se instalará en el nuevo alojamiento turístico de la ciudad de Girona, La Comuna, propiedad del triatleta olímpico y campeón del mundo Jan Frodeno.

Y, por último, del 22 al 29 de enero, el equipo Massi Táctic Women Team, formado por doce corredoras de seis nacionalidades diferentes, junto con su personal de apoyo, rodarán y entrenará por las carreteras gerundenses.

Los equipos ciclistas y el personal de los equipos siguen medidas estrictas en cuanto a la prevención de la Covid-19 para desarrollar con seguridad su actividad, con la creación de grupos burbuja y utilizando los alojamientos en exclusiva. Se han subdividido los grupos de entrenamiento y se han reducido a un máximo de seis personas.

Por otra parte, el personal de los alojamientos que son sede de los campos de entrenamiento han pasado tests PCR previamente a la llegada de los deportistas profesionales y se exige la misma prueba a todo el personal ajeno a la burbuja, incluida la prensa, durante los días de atención a los medios.

Coincidiendo con la estancia de los equipos profesionales de ciclismo en ruta en la demarcación de Girona, el Patronato de Turismo Costa Brava Girona trabaja, como cada año, en la creación de material audiovisual y en la grabación de testimonios de los ciclistas profesionales de ambos equipos para promocionar el destino y la oferta de productos turísticos especializados en ciclismo entre los mercados prioritarios.

Asimismo, en el transcurso del 2021 el Club de Turismo Deportivo del Patronato de Turismo trabajará también como cada año en diversas acciones para mercados internacionales de proximidad y dirigidas a clubes, operadores turísticos y medios de comunicación especializados tales como presentaciones del calendario de competición, agendas comerciales y la organización de viajes para prescriptores.

También, junto con la Diputación de Girona, el Patronato de Turismo Costa Brava Girona apoya equipos ciclistas locales como son Massi Táctic Women Team y la Antigua Casa Bellsolà Girona Team, y, como cada año, los eventos con proyección internacional que tienen lugar en la demarcación, entre los que está el festival Sea Otter Europe, el Girona Cycling Festival o la Cataluña Bike Race.

Imagen: Noa Amon

La ruta 100 por la Gran Canaria Ciclista

Seguimos sondeando el gran norte de la Isla de Gran Canaria

Volvemos a Las Palmas de Gran Canaria, kilómetro cero, para descubrir la ceja norte de la isla en bicicleta.

Esta vez nos lleva Elena, masajista de profesión y ciclista de corazón, que nos propone una ruta redonda, de cien kilómetros y 1700 metros de acumulado que abren la puerta a un territorio variado, con algunas subidas exigentes y bajadas técnicas, y entretenido que hace buena esa afirmación que en Gran Canaria conviven varios climas.

Seguimos en el norte… 

El itinerario sale de Las Palmas de Gran Canaria en dirección al norte de la isla por la autovía: ya a la altura del cruce de Moya, entramos por la carretera del Barranco de Moya y seguimos pasando por delante del Cenobio de Valerón, dirección a Guía.

Una vez arribamos a Guía, entramos en el cruce del Albercón de La Virgen, cogiendo la carretera que va subiendo hasta llegar a otro cruce, que si tomas recto te lleva a Moya.

Sin embargo, en este caso entramos a la derecha dirección Montaña Alta de Guía.

Esta carretera es muy bonita, con un paisaje de media montaña que no resulta muy transitada

Mientras avanzamos, por eso, el tiempo va cambiando, sobre todo en el punto que dejamos la costa y empezamos a subir hasta Montaña Alta, antiguamente llamada Piedra Molino, donde se va notando el fresquito.

El sitio es perfecto para hacer parada y tomar un café.

Luego sigue la ruta hacia Fagajesto, donde ya notamos un cambio en el paisaje, la arboleda toma la ladera, es todo más frondoso por ser zona de pinar, antes de virar por el cruce dirección a Juncalillo/ Artenara para rodar por el Pinar de Galeote, donde nos enfrentamos a unas rampas cortas pero con bastante desnivel.

En el siguiente cruce nos dirigimos dirección Fontanales y Moya, pasando por El Lomo del Palo, sitio de las famosas queserías especializadas en queso de flor, de leche de oveja, cuyos ganados veremos por la zona.

Una vez llegamos a Fontanales, donde podemos hacer una parada para degustar el queso, seguimos nuestra ruta hacia Moya con una bajada larga y de vértigo que nos lleva directos al Pagador en la costa Norte justo donde cogimos el primer cruce.

Desde aquí volvemos a Las Palmas de Gran Canaria por la autovía del norte para redondear una salida de cien kilómetros para sacarle más partido al norte de la Isla.

Las alianzas nacionales en ciclismo siempre fueron una utopía

Fabio Parra JoanSeguidor

El ciclismo ni entiende ni entendió nunca de banderas

El otro día Miguel González recuperó en twitter una historia de la que nos acordamos bien, aquella que puso colofón a la Vuelta a España de 1989, cuando en la Sierra de Madrid, Fabio Parra puso contra las cuerdas a Perico, de líder a las puertas del final, e Ivan Ivanov salió en ayuda del segoviano.

Quizá un día sepamos más, de viva voz, sobre aquella historia y lo podamos traer a este mal anillado cuaderno, pero mientras nos quedamos con un par de detalles.

Uno el sobre que Perico le dio a su salvador ruso al día siguiente antes de la salida, lo que hubiera ahí lo saben ambos e imaginamos todos y otro con las palabras del propio Fabio Parra, lamentando que corriera para un equipo español, el Kelme, y no pudiera contar, en aquel entonces, toda la verdad sobre lo que sucedió tanto en aquella etapa, como en el Tour del año anterior.

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Sea como fuere de aquella jornada, se escribió mucho y se dijo más.

Es curioso que el equipo que ayudó a Perico en su primera Vuelta, el Kelme con Pepe Recio, casi le hizo perder la segunda.

En todo caso, aquella famosa etapa que finalizaba en la «achi-visitada» llegada de Destilerías Dyc, tuvo por delante otro episodio muy curioso, con la «alianza colombiana» contra Perico.

Mientras Omar Hernández, corredor del Kelme, iba escapado, Fabio Parra salió por detrás, al tiempo que surgió Luis Alberto Camargo, un Postobón que, como dice Javier de Dalmases en la crónica de la jornada: «Tiraba como un Kelme más«.

A Omar Hernández le pararon para colaborar con el propio Parra y Camargo en el empeño de dejar atrás al líder que tuvo en el ruso Ivanov la «rueda amiga».

Poco más de medio minuto salvó a Perico.

De aquella historia siempre se habló de la ayudita de Ivanov, pero poco de la pinza colombiana en lo que fue una de las pocas veces que vi a corredores de un mismo país ir a una.

En aquella ocasión Camargo se aseguró la etapa, pero su empeño iba más allá ¿quería que la Vuelta fuera a Colombia?

Recuerdo a los pocos años, en el Giro, con Miguel Indurain rodeado de italianos que se habló de una alianza de los anfitriones contra el navarro y su liderato.

Recuerdo tambien que Indurain, en un ejercicio de «realpolitik» ni consideró esa opción, por que al final sus perseguidores son rivales entre ellos y no se deben a la bandera y sí al mecenas que pone el nombre en el pecho.

Muchos años antes, los franceses habían sido un desastre en su trabajo conjunto para destronar a Bahamontes en el Tour que acabaría ganando.

La configuración del ciclismo hace de esas alianzas algo tan utópico que sólo citarlas produce sonrisa.

Como quienes echaron en cara a David de la Cruz que no ayudara a Contador a ganar una París-Niza en su escapada contra Sergio Henao.

De la Cruz iba a por lo que iba, la etapa en el Boulevard des Anglais para su equipo, no para España.

Le valió una buena bronca en redes, bronca que seguro se echó a la espalda una vez bajó del podio con el ramo de flores.

Hasta en los mundiales se conocen sonadas broncas entre miembros de selección que durante el año se deben a equipos diferentes.

Y es que hablar de pinzas nacionales en el ciclismo no tiene sentido, más en este ciclismo especialmente sostenido por un frágil sistema de patrocinios donde cualquier retorno es un clavo ardiendo.

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Evenepoel en la cara menos amable del ciclismo

Evenepoel

Las secuelas de la caída de Evenepoel se resisten a desaparecer

Sobre la velocidad que ha adquirido la vida de Remco Evenepoel, ya hemos opinado otras veces.

Es obvio que un chaval que va como un tiro, siendo el más joven del circuito, que llega, como quien dice, y besa el santo, se sienta indestructible, pero como otros muchos en el último año, se ha dado cuenta que aquello que da por seguro está fallando.

Y no es otra cosa que la salud.

Remco Evenpoel es un ciclista que se impuso a sí mismo una progresión que nunca consideramos normal, no para un niño de diecinueve años, con mucho que hacer y más tiempo para crecer.

A las pocas semanas de su caída en el Giro de Lombardí,a ya estaba subiendo fotos de su recuperación y a poco que se lo propusiera, parecía incluso que podría estar en la Vuelta.

Obviamente cuando se cayó en Lombardía y se supo el alcance de las heridas, se sabía que la campaña había acabado para él, pero a más de uno se le pasó por la cabeza verle en la salida de Irún si seguía progresando a ese ritmo.

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Pero la salud falla, la recuperación no es total y ahora sabemos que tiene problemas para apoyarse bien en el sillín por que le duele en la zona de la fractura.

En un deporte de gran fondo mala, muy mala cosa es ésta si empieza a dar la lata.

En el ciclismo superafinado que disfrutamos estos tiempos, no cabe la posibilidad de darle una ventaja a tus rivales.

Un tío que además, como él, hace brecha en las cronos, no puede pasar sin más con esa dolencia.

Eso y el reto del Giro de Italia al que, en circunstancias normales, iría en calidad de outsider, pero que con su cartel, posiblemente le cuelguen la etiqueta de favorito de salida y ojo la lista de estrellas que se supone para Italia.

Tenemos claro que ahora mismo los ciclistas jóvenes que van explotando llevan sobre sus espaldas un control y planificación que poco tienen que ver con aquellos que se llevaban a cabo hace unos años, pero a veces parece que el ritmo que se imponen les sobrepasa.

Y en estas estamos, demostrando que incluso en la generación de oro que viene a arrasar con todo, surgen los problemas, pues en definitiva son de carne y hueso.

E igual que a Egan Bernal le lastran sus problemas de espalda, a Remco le da la lata el resquicio de la fractura que sufrió en Lombardía.

Ellos llegaron a este estatus con talento y calidad, pero hasta la fecha el ciclismo les había revelado, casi en exclusiva, su cara amable.

Ahora les queda la gestión de la menos bonita.

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#PodcastJS Santiago Botero, sobre Colombia y el ciclismo que viene

Para Santiago Botero la situación actual del ciclismo colombiano podría estar larvando una futura crisis

Santiago Botero fue sin duda uno de los exponentes más singlares de a historia del ciclismo en Colombia.

Contrarrelojista de éxito, llegó a ser campeón del mundo, sería injusto centrarlo todo a esta faceta, pues también se le cuenta.

Victorias en la montaña, además del Tour, como su querido Lucho Herrera, el que siempre dijo ser su referente

Botero compitió entre Kelme y Phonak, principalmente, en la primera década del nuevo siglo, engordando un palmarés no muy grande pero con piezas selectas.

Hoy ejerce de comentarista en Caracol.

En la antesala de la campaña 2021, queremos invitarle a El Podcast de El Cuaderno de JoanSeguidor y charlar un momento cómo se plantea el año en el ciclismo colombiano y las no pocas incertidumbres que rodean las estrellas de este país.

En esta larga media hora, salen cuestiones como la Operación Puerto, que es percibida de forma muy diferente en Colombia a como se hace en España.

También se comenta que el presente rutilante del ciclismo colombiano esconde una falta de patrocinios en la base que podría degenerar en una futura crisis del ciclismo como la que se vivió en la segunda mitad los noventa y primera década del siglo XXI.

Esta realidad y otras que rodean el ciclismo en el que tenemos todos dos ojos puestos, el colombiano, centran este ratito que pasamos con Santiago Botero.

Gilbert ante el «non stop cycling» de Van der Poel y Van Aert

Mathieu Van der Poel BinckBank Tour

Para Gilbert lo de Van der Poel y Van Aert no puede durar mucho

Hace unas semanas en la charla que mantuvimos con Antonio Alix y Borja Cuadrado, éste segundo hacía una reflexión sobre la intensidad que llevan en el cuerpo Mathieu Van der Poel y Wout Van Aert.

Aludió a Axel Merckx y sus palabras sobre ambos ciclistas, que a este ritmo no iban a poder durar mucho, con la cantidad de palizas, a cuál más fuerte, que se están dando sobre la bicicleta, en dos terrenos, carretera y caminos de ciclocross.

Alix resultó más pragmático, con el lema «que les quiten lo bailao«, poniéndose en lugar de espectador y el gozo que le supone ver a estas dos fieras en competición.

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Conecta lo que dijeron ambos con lo que leemos de Philppe Gilbert, miembro de la vieja guardia que no lleva poco en esto y que se queda frío ante lo que está viendo de Van der Poel y Van Aert.

«No sé cómo es posible mantener ese nivel de intensidad por tanto tiempo, pues mentalmente es muy exigente»

Mathieu Van der Poel BinckBank Tour

«No tienen otra vida a excepción del ciclismo. No sé cuánto tiempo se puede mantener es ritmo. Posiblemente tengan una corta y exitosa carrera deportiva, a no ser que escojan una u otra modalidad. No sé cómo se puede competir 365 días sin descanso.o es fácil»

De esta guisa les define de «impresionantes. Pueden dan el salto de una a otra modalidad y seguir ahí delante.

Sven Nys trató de hacer algo similar y no pudo, lo mismo que Julien Absalon desde la BTT, pero estos dos pueden con todo».

Eso sí, marca terreno: «Los más mayores aún podeos ganar cosas, aunque la gente que viene, Van der Poel, Hirschi, Pogacar, Bernal… es increíble«.

Lo que describe Gilbert de estos dos es una realidad que hace tiempo nos cuestionamos y que nos hace temer por ambos

Egoístamente queremos verles delante siempre que se tercie, pero la realidad va por otros derroteros, el cuerpo necesita ese asueto que le ponga fresco para el siguiente reto, el problema viene, a nuestro juicio, cuando no hay capacidad de elegir.

Mientras Gilbert hacía estas declaraciones, Wout Van Aert ganaba con la tricolor belga ganando el ciclocross de Mol, como si no pudiese permitir un desliz, como si no supiera decir nunca que no.

El nivel está marcado, lo que están haciendo Van der Poel y Van Aert es «cycling non stop», nosotros lo disfrutamos, pero esas cosas acostumbran a pasar factura.

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¿Quién no ha usado nunca la mítica chichonera?

La chichonera es el símbolo de un tiempo que nunca volverá

Veo últimamente muchos tweets con una chichonera en ristre…

Incluso las chichoneras han levantado algún debate…

En fin, quienes tenemos una edad las recordamos con fascinación, sobre todo aquellos días que se competía en Bélgica, con aquella vez camino de Lieja, Tour de 1995.

Os refrescamos esta pieza de nuestro amigo Jordi Escrihuela sobre chichoneras.

En el mundo en el que vivimos todo pasa muy deprisa.

Las noticias, los hechos, las informaciones, se suceden una tras otra sin cesar, sin darnos demasiado tiempo a frenar, reflexionar y pensar, porque detrás de una info llega la siguiente y así, es un no parar.

Por eso es necesario visitar a veces lugares que nos permitan comprender nuestra evolución en el universo que nos rodea.

En nuestro caso, en el del ciclismo, y en concreto en el de la bici, este hecho no escapa a esta realidad y por eso los museos están desarrollando un papel fundamental a la hora de mostrarnos no sólo la historia de «la pequeña reina», sino también de todos los complementos y materiales que tuvieron relación con ella.

Son lugares donde el tiempo se para y donde podemos informarnos, aprender y sobre todo observar la evolución técnica de, además de estas máquinas, accesorios que se han vuelto imprescindibles -y obligatorios- para una práctica segura de nuestro deporte favorito.

En este último caso, en efecto, estamos hablando del casco ciclista, pero es que antes de que evolucionara de manera increíble hasta lo que se ha convertido hoy en día, en un elemento esencial que ofrece la máxima protección con toda la ligereza y ventilación que necesitamos, como cualquier historia, tuvo un antepasado: la chichonera.

Ese día que Miguel Indurain llevaba una chichonera…

El otro día, en la imagen destacada que ilustraba un post publicado en este mal anillado cuaderno, que recordaba la épica etapa de Lieja del Tour del 95, en la que Miguel Induráin llevaba puesta una chichonera, mientras Bruyneel se hacía un tras moto a su rueda, muchos se sorprendieron de ver al campeón navarro mostrando un retrato poco habitual en él, tan acostumbrados que estábamos a verlo con las equipaciones más innovadoras de todo el pelotón.

Bruyneel Indurain JoanSeguidor

Verlo con aquel feo casco que, por cierto, tuvo que llevar inevitablemente porque entonces en Bélgica ya era obligatorio competir con protección en la cabeza, nos trasladó, con aquella fotografía, a un ciclismo de otra época que hablaba de heroicidades, épica y aventura, como la que él mismo protagonizó aquella memorable jornada.

Quizás fuisteis los más jóvenes los más extrañados al ver aquella pieza tan arcaica en la cabeza de Miguel, pero para los que ya tenemos una edad, ay, no nos lo era para nada raro.

Lo que Induráin llevó aquel día, para superar aquella etapa, fue una reproducción fiel del casco clásico de tres bandas, que habían usado los ciclistas durante las competiciones de los años 60 y 70. En aquella época, el uso del casco aún no era obligatorio y todavía no era objeto de estudio científico sobre aerodinámica.

La seguridad del ciclista se había confiado a esas tres simples bandas de cuero que ofrecían escasa protección, por no decir mínima.

Ésto el que llevaba chichonera, porque la mayoría salían “a pelo”. Cuando se empezaron a promocionar las primeras chichoneras modernas, las marcas llamaban la atención de los ciclistas con frases del estilo:

Si usted siente aprecio por su cráneo, póngase chichonera, porque más de la mitad de las lesiones graves y de los impactos por accidente de bicicleta provienen de golpes en la cabeza. Una buena chichonera reduce espectacularmente el riesgo de lesiones en la cabeza al amortiguar los impactos por caída”.

¿Estamos de acuerdo?

La verdad es que luego, con la práctica, se demostró que en caso de caída no servían para nada… o casi.

Este llamativo anuncio venía acompañado con la imagen de uno de estos “trastos”: un modelo llamado Casco Banana (no hace falta dar muchas explicaciones del porqué de este nombre) de la marca Brancale, hecho de tiras de espuma que visiblemente daba la sensación de ofrecer muy poca protección.

Eso sí, ligero sí parecía.

Todos los portabicicletas de Cruz

Chichonera Gianni Bugno JoanSeguidor
Castelli

En resumidas cuentas, había nacido la chichonera como protector para la cabeza y es lo que se usaba antiguamente antes de inventarse el casco tal y como lo conocemos hoy en día, aunque algunos corredores, de manera residual o simbólica, la siguen usando.

Quizás lo que muchos no sepan es que esta protección mínima de cuero, con forma de redecilla, tuvo su origen siguiendo un modelo que se había comercializado en Catalunya nada menos que ya a a finales del siglo XIX.

Aquel “invento” consistía en una gorra de paja diseñada para niños que, al dar sus primeros pasos, no se golpearan en la cabeza si caían al suelo.

Alguien pensó entonces que si era bueno para los niños también lo habría de ser para el ciclista, y así empezó todo, ya que la finalidad era la misma y se trataba de protegernos contra impactos en la cabeza.

Yo también tuve mi particular experiencia con la chichonera, por supuesto, y a finales de los años 80 me hice con una que usé muy poco tiempo, porque cada vez que la miraba sentía un cierto escepticismo y dudaba de su seguridad:

¿qué podía hacer aquello en caso de caída, con aquellas ligeras tiras negras del grosor de un dedo índice unidas entre sí y que se ajustaban a mi cabeza con un complejo cierre?

Afortunadamente, en el año 1975, unos pioneros como la marca Bell diseñaron el primer casco exclusivo para bicicleta: el Bell Biker, con una cubierta dura de poliestireno.

Aunque a algunos no les gustaba porque con él puesto decían que era lo más parecido a la “hormiga atómica”, la verdad es que se estuvieron viendo muchos cascos de este tipo durante muchos años, compaginándose con las chichoneras, hasta que poco a poco fueron quedando arrinconadas y obsoletas en los fondos de armarios de los ciclistas.

Unió Ciclista Vilanova JoanSeguidor

Sin embargo, gracias en gran parte a la moda retro, al retorno de la estética vintage en el ciclismo y que tanto nos gusta a los nostálgicos, y a la organización de eventos de ciclismo clásico como La Eroica o La Pedals de Clip, las chichoneras se han vuelto a sacar del cajón, las hemos desempolvado y se han convertido, como otro tipo de elementos retro, en auténticos artículos de culto que nos transportan a la época romántica del ciclismo, de sensaciones, de competiciones heroicas y que completan la vestimenta perfecta del aficionado a estas marchas clásicas.

Y vosotros, ¿también tuvisteis chichonera?

Se está quedando un calendario ciclista muy europeo

Volta a la Comunidad Valenciana Adam Yates JoanSeguidor

La pandemia ha dado color europeo al calendario ciclista, como en los viejos tiempos

Cuando hace once meses por estas fechas veíamos de lejos la bola de nieve generada desde China apuntando a Italia y disfrutábamos de las primeras carreras del calendario ciclista, no imaginábamos que acto seguido nos vendría el silencio, el vacío, el más absoluto agujero…

La carreras que se salvaron el año pasado, las australianas junto a San Juan y Tour Colombia, ya han caído del calendario en este rodillo que avanza y no para.

Quienes pensaran que 2021 iba a ser un punto y a parte se equivocaron, quienes imaginaron que todas las organizaciones iban a tener la capacidad que demostraron el año pasado las que pudieron salvar sus carreras, también.

La realidad se impone al ciclismo, que no deja de ser un pequeño eslabón en el gran engranaje del mundo, y la temporada va retrasando, poco a poco sus miras.

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Sobrevive, ahí en medio, como aquel pueblo galo en una esquina del hexágono a la invasión romana, la Clàssica de la Comunitat Valenciana a finales de enero.

Los valencianos, mejor dicho, toda la franja de Levante, son anfitriones de buena parte del pelotón internacional, y los que no, no andan muy lejos,

Una realidad en la que, en un contexto donde la movilidad está tan condicionada, es clave

Y es que la pandemia ha conseguido deshacer, en unos meses, el camino de mundialización del ciclismo con una pasmosa facilidad.

El año pasado se cayeron las carreras de Canadá y en este enero sólo sobrevive la Vuelta a Tachira, entre las que se programaban fuera de Europa.

Ojo que no es poco lo que se deja de celebrar, a la tradicional apertura australiana, con el criterium previo al propio Tour DownUnder, se sumaba el Herald Sun Tour, la carrera más antigua de Oceanía que el año pasado ganó un tal Jan Hindley, segundo en el Giro de Italia.

Luego están las sudamericanas: el pelotón se privará del baño de masas que supone el Tour Colombia, en lo que para algunos especialistas es bueno para las estrellas colombianas, menos exigidas de entrenar estos días, y la Vuelta a San Juan.

Con la salida de estas carreras, emergen las europeas como adalides del primer ciclismo del más alto nivel, a la valenciana, unidle la Marsellesa antes de la Estrella de Bessèges.

El ciclismo vuelve a tener en Europa el cogollo, el nido de todo lo que acontece a la espera de que la pandemia pase y la normalidad se instale de nuevo.

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