Los accidentes ciclistas ya son una lacra

Tuvalum

El otro día Anna, nuestra Anna González, me comentó que formaría parte del nuevo anuncio de la DGT para intentar aminorar la marcha de accidentes ciclistas en la carretera. No imaginé que iba a ser protagonista absoluta. Hoy lo hemos visto y es bonito, muy bonito porque no pone el acento en los que se van y sí en los que quedan, la mujer, los hijos, los amigos, los compañeros, la gente que te quiere.

Se quedan huérfanos de amigos y personas que un día quisieron pasar un rato saliendo en bici y encontraron el final por una imprudencia, por un despiste, por un wasap que queremos responder o porque sencillamente no les vieron, la increíble pero cada vez más repetida causa de siniestros en las carreteras. Los accidentes ciclistas son una lacra en esta sociedad, la DGT lo ve porque Anna González, entre otros, les ha abierto los ojos.

Anna, nuestra Anna González, habla a un metro y medio de un precipicio que cae en el mar, no han encontrado forma más gráfica para mostrar el pequeñito hueco que se puede dejar entre el coche y el ciclista para que éste no salga lanzado por el golpe de aire que propicia el vehículo. Un metro y medio, una distancia a la que no han llegado alguno de nuestros hijos, que para algunos es imposible de respetar. Han conseguido hacer los accidentes ciclistas tema de conversación, escalando plazas entre los titulares.

Anna ha logrado cosas imposibles para el colectivo. Creo, de verdad lo digo, que nos ha dado una lección. No sé si este anuncio dará el efecto deseado porque las cosas han tomado una inercia peligrosa, los accidentes ciclistas nos han tomado en el día a día, pero no puede dejar indiferente y menos impasible ante un drama que tiene sordina porque no reviste el escándalo social de otros.

Hay por eso otro peldaño en este camino, las mejoras que solicitó a los políticos parece que toman su curso y saldrán adelante. Eso sería un paso de gigante, que el atropellar y matar ciclistas tuviera el coste que implica dejar a gente sin un ser querido, la satisfacción de saber que lo que le pasó a su marido no se repetirá, al menos a partir de cuando las cosas mejoren. Venga Anna, que está más cerca.

Hay por eso una cosa que me entristece, ver que Anna ha tenido que poner un certificado en el que se expresa que su participación en la campaña de la DGT no ha tenido lucro alguno. No sé a expensas de quién lo ha hecho o si alguien le ha insinuado algo, no se lo he preguntado, ni quiero saberlo, porque si es por eso me parecería vergonzoso.

Quienes conocemos a Anna sabemos que ha removido cielo y tierra para que nadie vuelva a pasar por lo que ella ha pasado, que espera a que todo esto acabe para llevar su vida normal, ajena al “mundillo” y con la mirada puesta en lo que la vida le dejó de Oscar, sus dos hijos, que querrá vivir tranquila en esas valles de La Seu, feliz de que las cosas hayan mejorado e incluso que ella ha sido partícipe de ello, pieza clave y un ejemplo para el colectivo y la sociedad, pues no ha sido más que una ciudadana anónima que ha subido al barro de los políticos para conseguir una cosa que la mayoría de los mortales ni nos planteamos. Dios, pero como quisiera ver que los accidentes ciclistas salen de los titulares -ayer otro en El Vedrell-.

A mí no me hacía falta ver ese papel, Anna, a mí sólo me ha valido tu lección. Muchas gracias.

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