Bergerac está en la geografía de Indurain

Tuvalum

En aquella crono de Bergerac Miguel Indurain demostró que su dominio seguía vigente

El que sería cuarto Tour de Miguel Indurain empezó tocado por las dudas, venía de perder el Giro con Berzin, Rominger había machacado en la primavera y la última Vuelta de abril, por eso Bergerac era un sitio marcado en rojo…

Entre Périgueux y Bergerac se hizo una etapa del Tour de 2017 que ganó Marcel Kittel.

Aquel rodeo que el pelotón realizó entre Périgueux y Bergerac fue de 178 kilómetros, sin embargo muchos años antes, se había hecho una vez en tramo más o menos recto de 63 kilómetros de lucha individual contra el reloj, en uno de esos kilometrajes eternos que hoy en día serían impensables.

Era 1994, otros tiempos.

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Aquella jornada voló Miguel Indurain, lo hizo a tal nivel que se ganó el apelativo de la segunda mejor crono de la historia, porque en la retina teníamos aún reciente la de Luxemburgo, sólo dos años antes, en uno de esos días, 25 primaveras después, que jamás se olvidan.

La crono entre Périgueux y Bergerac figura en los anales por muchas cuestiones.

Lo relató entonces el maestro Javier de Dalmases en las páginas del otrora diario polideportivo, ahora es un folletín del Barça, El Mundo Deportivo, cuyo buceo por su hemeroteca es un placer para el recuerdo y la memoria.

Ese día de julio, con el asfalto derretido y el peligro en cualquier giro, Miguel estuvo a punto de caerse en dos de las primeras curvas, Indurain infringió un correctivo que a catorce días del final sonaba a sentencia.

Sólo Tony Rominger, tres veces ganador de la Vuelta ese año, se mantenía con un halo de esperanza, a dos minutos, más allá de los cuatro caía Armand De las Cuevas, el gregario díscolo, el boxeador inconcluso.

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La gesta de Indurain se puede explicar en diversos planos y estadísticas, pero si nos permitís sólo daremos una: el navarro envió más allá de los diez minutos a 123 ciclistas.

Esa forma de pedalear, ese modo de acoplarse a una máquina que rodaba sobre un 54 x 12 se demostró imposible de gestionar para una amplia mayoría de los corredores, por no decir que a todos menos a Rominger, el único que salió en la franja de los dos minutos.

Hasta dobló a Lance Armstrong, una escena que con los años ganaría valor y morbo.

Un día, prometemos valorar cuál fue la mejor crono de Miguel Indurain… Bergerac estaría en el podo, pero Luxemburgo…

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